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Cáncer de mama: el desafío de acompañar más allá del diagnóstico

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foto María Paz Tagle Letelier
María Paz Tagle LetelierDirectora ejecutiva de Mujer Impacta

COLUMNA DE OPINIÓN

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Cada octubre, el mundo se tiñe de rosa para recordar la importancia de prevenir y detectar oportunamente el cáncer de mama. Esta conmemoración, que comenzó en Estados Unidos en 1985 como una campaña de sensibilización y que hoy se realiza en numerosos países, ha contribuido a instalar una conversación fundamental sobre la salud de las mujeres. Sin embargo, después de cuatro décadas, el desafío sigue siendo enorme.

Según la Organización Mundial de la Salud, en 2022 se diagnosticaron cerca de 2,3 millones de nuevos casos de cáncer de mama en el mundo y unas 670 mil personas murieron por esta enfermedad. En Chile, el panorama también es preocupante. El Ministerio de Salud informó a comienzos de mes que más de 6.000 mujeres son diagnosticadas cada año y 1.900 de ellas fallecen.

La tendencia es inquietante: entre enero y julio de este año se registraron 4.400 nuevos diagnósticos, un 7,6% más que en el mismo período del año anterior. El propio ministerio ha reconocido un aumento sostenido de la incidencia de este y otros tipos de cáncer, que está ejerciendo una presión creciente sobre el sistema de salud.

Detrás de estas cifras hay miles de mujeres cuyas vidas cambian radicalmente cuando reciben el diagnóstico: deben enfrentar tratamientos, incertidumbre, dificultades económicas y, muchas veces, la necesidad de compatibilizar su recuperación con el trabajo y las responsabilidades familiares. Además, el cáncer de mama no afecta solamente la salud física. También altera la autoestima, las relaciones personales y los proyectos de vida.

Por eso, aunque la prevención, la detección temprana y el acceso oportuno a los tratamientos deben seguir siendo prioridades de las políticas públicas, necesitamos ampliar la mirada hacia lo que ocurre durante y después de la enfermedad. Superar un cáncer no significa necesariamente recuperar de inmediato la vida que se tenía antes. Muchas mujeres deben enfrentar secuelas físicas y emocionales que requieren acompañamiento, rehabilitación y redes de apoyo.

Y esta es una tarea que no puede recaer exclusivamente en el sistema de salud. Por importantes que sean los esfuerzos del Estado, en Chile existen iniciativas que demuestran cuánto puede aportar la sociedad civil.

Una de ellas es la impulsada por Mónica Hernández, creadora de Fortale-Senos Chile, un equipo de mujeres que han enfrentado el cáncer de mama y que encontraron en el bote dragón, una embarcación impulsada por varias mujeres que reman coordinadamente al ritmo de un tambor, una forma de rehabilitación y apoyo mutuo. Esta práctica puede contribuir a mejorar la movilidad y la condición física después de los tratamientos, además de fortalecer los vínculos entre quienes han atravesado experiencias similares.

Otro ejemplo es el trabajo de Paola Gateño, fundadora de Fundación Fempo, que ofrece gratuitamente micropigmentación oncológica a mujeres que han sido sometidas a una mastectomía, ayudándolas a recuperar su autoestima y a sentirse nuevamente cómodas con su imagen corporal. Es una dimensión de la recuperación que puede parecer secundaria frente a la urgencia del tratamiento médico, pero que tiene un profundo significado para quienes han vivido la enfermedad.

Experiencias como estas demuestran que la recuperación del cáncer de mama requiere respuestas que van más allá de la atención médica. También muestran el valor de una sociedad civil capaz de identificar necesidades, generar soluciones y acompañar a quienes enfrentan las consecuencias de esta enfermedad.

El Mes del Cáncer de Mama debe servirnos no solo para reforzar la prevención y la detección temprana, sino también para reconocer que la recuperación no termina con el último tratamiento. Frente a una enfermedad cuya incidencia sigue aumentando, no basta con valorar el compromiso de las organizaciones que acompañan a miles de mujeres y sus familias en el difícil camino de reconstruir sus vidas. Necesitamos fortalecerlas mediante alianzas, movilizando recursos y dándoles las herramientas para ampliar su impacto.