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Europa enfrenta tensión por un fin de semana de disturbios en Francia, Italia y Bélgica

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Escrito por:César Vega Martínez

Varios cronistas describieron el fin de semana reciente como uno de los más desordenados en décadas en distintos países de Europa; las manifestaciones en Francia, Italia, Bélgica, Albania y España terminaron en episodios de violencia, saqueos y la quema de edificios públicos.

En este marco, diversos medios advierten sobre la posibilidad de que los disturbios se propaguen a países como Reino Unido o Alemania, cuyos observadores miran con inquietud las escenas de descontrol vistas en ciudades como París, Milán y Bruselas.

Fin de semana de manifestaciones y trastorno en países europeos

Los episodios más graves se concentraron en Francia, donde la presión inicial del movimiento estudiantil escaló a movilizaciones que sumaron a agricultores, ganaderos, transportistas y sindicatos.

Le Figaro relata que el día más crítico fue el 17 de octubre, con incendios en edificios públicos, saqueos en comercios, actos de vandalismo en lugares emblemáticos —entre ellos la lujosa galería Lafayette— e intentos de irrupción en inmuebles residenciales.

Los incidentes se reprodujeron el 18 de octubre, y como consecuencia el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, decretó toques de queda en las ciudades más importantes.

A su vez, el presidente Emmanuel Macron rechazó la dimisión del ministro del Interior ‘galo’ Laurent Nunez, quien había admitido que la policía había perdido el control de ciertas zonas urbanas en los días previos.

En un discurso señaló que quienes participaron en los saqueos deberán responder por los daños, y quienes intentaron derrocar la República tendrán que rendir cuentas, afirmó.

El movimiento se originó en septiembre, cuando estudiantes de barrios periféricos de París se quejaron por la falta de docentes, las deficiencias en la infraestructura, las aulas saturadas y la insuficiencia de recursos para las actividades escolares.

Las movilizaciones se solaparon con la oposición de sindicatos y trabajadores del sector público a las propuestas presupuestarias del Gobierno para 2027, que incluyen un ajuste cercano a 54 mil millones de euros para reducir el déficit fiscal.

Las medidas de austeridad han despertado inquietud por su impacto en los servicios públicos y en los sueldos de los funcionarios. Además, el encarecimiento de productos básicos, la energía y los combustibles ha presionado el poder adquisitivo de los hogares.

No obstante, estas demandas se enfrentan a una realidad fiscal compleja en Francia, donde la deuda pública supera el 119% del Producto Interno Bruto (PIB) y se proyecta que el gobierno cierre el año con un déficit del 5,4% del PIB.

Italia también fue sacudida por protestas en días recientes, con reclamos similares a los de Francia: el alto costo de la vida, salarios que se consideran insuficientes y críticas al elevado gasto militar aprobado por el gobierno de Giorgia Meloni.

El Corriere della Sera indica que los principales focos de violencia se registraron en Milán, Turín y Bolonia, aunque con una magnitud menor que en París.

El analista Federico Fubini resume el fenómeno como un descontento ante la creciente concentración económica en el país.

“Detalló que la proporción de activos financieros e inmobiliarios en manos del 5% más rico de las familias italianas ha aumentado, en los últimos quince años, de menos del 40% a más de la mitad de la riqueza total. Hoy, supera con creces la proporción en manos del 90% más pobre, que ha caído del 48% a menos del 40% del total”, explicó al medio.

“En los últimos quince años se ha producido un salto cualitativo; un cambio hacia un nuevo equilibrio probablemente sin precedentes en Italia desde el milagro económico, cuando millones de familias mejoraron su situación migrando del campo a las ciudades. Por primera vez en quién sabe cuántas décadas, hoy, una de cada veinte personas posee más que la gran mayoría de sus conciudadanos”, añadió.

“Para hacernos una idea de lo que esto implica, miremos a nuestro alrededor. Es una concentración de riqueza entre las capas más altas de la sociedad que no dista mucho del extremo observado en Estados Unidos. Sin el dinamismo estadounidense, no existen datos públicos comparables sobre la proporción de la riqueza en manos del 5% más rico”, concluyó.

La primera ministra Giorgia Meloni convocó un consejo de seguridad extraordinario este lunes para reforzar la presencia policial en las principales ciudades y, además, tildó a los manifestantes de “matones”.

En un mensaje difundido en sus redes sociales, Meloni afirmó que “estamos con ustedes” y defendió la actuación de las fuerzas de seguridad en las protestas, señalando que su labor fue garantizar la seguridad de ciudadanos, trabajadores, comerciantes y de todas las personas que tienen derecho a vivir su ciudad sin miedo ni verla devastada por bandas de vándalos.

En Bélgica, alrededor de 200 personas fueron detenidas entre sábado y domingo tras movilizaciones que, por ahora, están vinculadas a recortes en educación y al deterioro de los establecimientos, una situación parecida a la de Francia.

Bruselas y Lieja también vivieron escenas de violencia en las calles y saqueos de comercios, hechos que han sido denunciados por las autoridades locales.

Por su parte, Albania completó una semana de sucesos violentos contra el gobierno del socialista Edi Rama, cuya dimisión reclaman los manifestantes.

Según la agencia EFE, las protestas constituyen el mayor desafío para Rama, en el poder desde 2013, y se suman a las movilizaciones que comenzaron en mayo contra un proyecto turístico en el sur del país impulsado por Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Además, el Gobierno albanés anunció la suspensión de una visita de Rama prevista desde hace meses para mañana lunes a Viena, donde iba a entrevistarse con el canciller federal austríaco Christian Stocker, cuyo gobierno apoya la entrada de Albania en la UE.