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Transporte y conectividad: soluciones para Santiago, recortes para el Biobío

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COLUMNA DE OPINIÓN

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Para los habitantes del Biobío el transporte y la conectividad son temas que se sufren día a día. Los tacos, las deficiencias en infraestructura y el caos vial de las horas punta convierten el trayecto cotidiano en una fuente de estrés y en horas menos de vida familiar para las zonas urbanas, mientras en los sectores rurales los costos crecientes y la incapacidad del Estado para asegurar la regularidad en los servicios agregan una cuota permanente de incertidumbre.

En este escenario, la noticia de la reducción de un 41% en los recursos destinados a transporte público y conectividad para nuestra región, anunciada para el año 2027 por el gobierno del presidente Kast, aparece como una nueva muestra de la desconexión de la actual administración respecto de los problemas más sentidos por la ciudadanía.

La desigualdad en los criterios de asignación de recursos para el transporte entre Santiago y las regiones no es novedad. La Ley N° 21.692, publicada el 12 de septiembre de 2024, intenta precisamente moderar este desajuste, estableciendo fondos de apoyo a la conectividad regional bajo el principio de que por cada peso invertido en la capital se debe asignar un monto equivalente para el resto del país.

Mediante este mecanismo de financiamiento, por primera vez se otorgó a los Gobiernos Regionales la facultad de disponer y destinar dichos recursos al financiamiento de iniciativas de operación de transporte público, de acuerdo con las necesidades y prioridades de sus territorios.

Sin embargo, en el proyecto de Ley de Presupuestos 2027 presentado por el gobierno de José Antonio Kast, la transferencia global a nivel nacional para el Fondo de Apoyo al Transporte Público y la Conectividad Regional registra una reducción del 78,5%, cayendo desde los $57.546 millones del año anterior a $12.356 millones (Partida 19 “Transportes y telecomunicaciones”). En la Región del Biobío, el fondo baja de $25.391 millones en 2026 a $14.868 millones para 2027, lo que representa una disminución del 41,4% (una merma de $10.523 millones).

En el periodo anterior, la existencia de este fondo hizo posible que el Consejo Regional del Biobío pudiese aprobar en 2026 una cifra histórica de más de $24 mil millones para la adquisición de 102 buses eléctricos y 94 a diésel de alto estándar, mejorando los criterios de accesibilidad, seguridad, reducción de contaminación acústica y ambiental con medidas que fueron valoradas transversalmente por los empresarios del transporte, las autoridades y la ciudadanía.

La decisión del recorte presupuestario propuesto por el gobierno central sorprende y preocupa, pues no solo dejará en suspenso la necesidad de fondos que se destinen a la mantención de lo invertido, sino también a las deudas pendientes en cuanto a presupuesto y conectividad de las zonas aisladas y rurales del Biobío, además del compromiso de construcción de la infraestructura crítica asociado a los corredores de transporte, cuya construcción no concesionada dependerá estrictamente del presupuesto estatal.

En paralelo, la propuesta de rebaja del TAG en la Autopista Central como mecanismo de compensación respecto de las inéditas alzas en el precio de los combustibles devela nuevamente una lógica centralista, que prioriza a la Región Metropolitana en desmedro del resto de Chile y que fortalece la lógica subsidiaria en un contexto de alta demanda por infraestructura pública regional. Mientras tanto, proyectos como la extensión del Biotren a Lota y Penco, que dependen de la disponibilidad presupuestaria, continúan postergándose.

Ante este escenario, resulta urgente que la discusión pública retome las banderas de la disminución de la brecha entre Santiago y las regiones. El financiamiento de la conectividad regional debe responder a las necesidades de la ciudadanía y a las características propias del territorio, asegurando que las alzas en los costos del transporte y los recortes presupuestarios no golpeen de manera desigual a los habitantes de nuestra región.

Leila Seguel Salas
Presidenta Frente Amplio Biobío

Lucía Castillo Iglesias
Representante Regional al Comité Central