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Gustnado, no tornado: qué provocó el fenómeno que afectó a Estación Central

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Escrito por:Camila Álvarez A

Las imágenes causaron sorpresa durante la intensa tormenta que azotó Santiago hace una semana, el 13 de octubre. Un remolino levantó parte de una estructura en el Terminal de Buses Alameda, en Estación Central, y de inmediato se barajó una explicación: podría tratarse de un tornado, pero el examen posterior de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), dependiente de la DGAC, arrojó otra conclusión.

Al revisar registros audiovisuales, mediciones meteorológicas y el estado de los daños en terreno, el organismo determinó que el fenómeno correspondería a un gustnado, un remolino de menor escala relacionado con las ráfagas intensas que acompañan a una tormenta severa.

Aunque en apariencia pueda asemejarse a un tornado, ambos fenómenos tienen orígenes distintos. La clave para distinguirlos está en lo que sucede en las capas muy próximas al suelo.

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¿Qué es un gustnado y cómo se forma?

Durante una tormenta potente, una masa de aire frío desciende desde la nube y al tocar la superficie se desplaza horizontalmente hacia el exterior. El borde delantero de ese flujo se denomina frente de ráfaga o “gust front”, donde pueden manifestarse cambios bruscos en la velocidad del viento, la temperatura y la presión atmosférica.

En ciertas condiciones, la interacción entre ese flujo de salida y el aire sobre el que avanza genera pequeños vórtices cercanos al suelo. Ahí nace el gustnado: un remolino de corta duración y tamaño reducido que puede levantar polvo, ramas o escombros.

El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS), perteneciente a la NOAA, lo define precisamente como un pequeño remolino que se forma dentro del flujo de salida de una tormenta. Además, aclara una diferencia fundamental: no está conectado con una rotación en la base de la nube y, por eso, no corresponde a un tornado.

Eso no implica que sean inofensivos. Los gustnados más intensos pueden provocar daños debido a sus fuertes vientos, especialmente sobre árboles, techumbres y estructuras livianas.

Es importante considerar que los gustnados aparecen donde existen tormentas capaces de generar fuertes corrientes descendentes y frentes de ráfaga y no se asocian a una zona geográfica específica.

La diferencia entre un gustnado y un tornado

La diferencia principal reside en el origen y la extensión de la rotación. Un tornado mantiene una circulación que conecta la superficie con la nube de tormenta; en un gustnado, por el contrario, la rotación se concentra principalmente en la cercanía del suelo y no presenta una conexión vertical continua con la base de la nube. Por eso, puede aparecer simplemente como un remolino de polvo o escombros sin un embudo nuboso sobre él.

Ese rasgo fue determinante para interpretar lo ocurrido en Estación Central. En el Terminal Alameda, la DMC halló daños focalizados en el techo de una estructura de entre ocho y diez metros de altura, pero no detectó afectaciones en instalaciones cercanas ni un “camino de daños” característico de un tornado.

En calle San José y Plaza Estrella, en tanto, se registraron árboles caídos, ramas desprendidas y daños en algunas cubiertas. Testigos describieron ráfagas que persistieron durante al menos diez minutos, comportamiento que tampoco resultaba compatible con el avance de un tornado, según el informe.

¿Qué ocurrió ese día en Santiago?

El gustnado surgió en el contexto de una tormenta severa que presentó condiciones particularmente intensas. La DMC registró gran actividad eléctrica, granizos de entre 0,5 y 1 centímetro —que alcanzaron 1,5 centímetros en Santiago Centro— y 13,3 milímetros de lluvia durante la jornada en Quinta Normal. De ellos, 12,2 milímetros cayeron en apenas una hora.

Los instrumentos también mostraron señales típicas del paso de un frente de ráfaga: la temperatura descendió cerca de 10 °C, desde alrededor de 17 °C hasta 7,5 °C, mientras la presión aumentó aproximadamente 7 hPa en el transcurso de una hora y la humedad relativa superó el 90%. Al mismo tiempo se incrementaron el viento y las precipitaciones.

Con esos antecedentes, sumados a las imágenes y la inspección en terreno, la DMC concluyó que el remolino observado en el Terminal Alameda Sur “correspondería a un evento del tipo gustnado”.

El episodio demuestra que ver un remolino durante una tormenta no es suficiente para afirmar que se trate de un tornado. Los gustnados pueden parecerse visualmente y causar daños, pero la forma en que se originan y se organizan permite a los especialistas distinguirlos de los tornados.