Gonzalo Arenas debutó como vocero de Gobierno esta tarde, en su primera intervención, que estuvo marcada por la incertidumbre sobre la dirección que tomarán las comunicaciones de ahora en adelante, un tema que durante largo tiempo complicó al Ejecutivo.
En su presentación oficial, el exdiputado llegó con aplomo. Saludó a los periodistas presentes y agradeció a Kast por la confianza depositada, un gesto que ayudó a suavizar las críticas previas a su nombramiento.
Comenzó señalando que para él es un honor estar allí, y que se trata de un gobierno que dejará una huella relevante en la historia de Chile, por lo que participar en él constituye, sin dudas, un privilegio; sus palabras incluyeron también un reconocimiento al biministro Claudio Alvarado.
Aparte de su presentación y los énfasis iniciales, una de las cuestiones que marcó la vocería fue la consulta sobre su estilo, momento en que la prensa le recordó el enfrentamiento que tuvo años atrás con el exministro del Interior, Edmundo Pérez.
Ese episodio ocurrió durante una interpelación y, tras un tenso intercambio de palabras, el hoy vocero le arrojó unos documentos al exsecretario de Estado, impactándole en el rostro.
Al ser consultado sobre la impronta que pretende dar a su nuevo rol frente a esos antecedentes, admitió que en su paso por el Congreso hizo diversas declaraciones, pero enfatizó que fueron expresiones personales y que actualmente asume una responsabilidad distinta.
Señaló que fue parlamentario durante ocho años y que dijo muchas cosas, algunas de las cuales pueden encontrarse; fueron opiniones personales en su momento y, de algunas se arrepiente, de otras tiene sentimientos intermedios y de otras no, pero hoy está en su rol de vocero de Gobierno y eso es lo que le corresponde, agregó.
En esa dirección, el nuevo portavoz manifestó que procura que su trabajo no se defina por una relación confrontacional con la oposición.
Aseguró que no pretende convertir la vocería en una suerte de guerrilla comunicacional contra la oposición. “Somos un gobierno que busca el diálogo, necesitamos acuerdos y queremos políticas públicas que además requieran el apoyo de otros partidos”, dijo.
Asimismo, afirmó que actuará según lo solicitado por el presidente: que prevalezca un estilo directo y sencillo, y en lo posible muy pedagógico, para que la ciudadanía comprenda los importantes avances que este gobierno ha logrado en los pocos meses que lleva, explicó.
Rediseño comunicacional del Gobierno y apoyo al nuevo vocero
La presentación de Arenas se da en un contexto complejo donde el esquema comunicacional del Ejecutivo, especialmente en materia de vocerías, ha recibido críticas desde distintos frentes.
Una de las críticas principales apunta a la necesidad de definir con claridad una figura que actúe como portavoz del Gobierno, evitando que las funciones queden dispersas entre varias autoridades.
Desde diversos sectores, como Chile Vamos, se había planteado que la responsabilidad de ejercer como vocero debería recaer en un ministro y no en un subsecretario, en un debate que cuestiona el peso político e institucional que debe tener quien comunica las definiciones de La Moneda.
Ante ese debate, Arenas afirmó que no busca compararse con quienes lo antecedieron y sostuvo que, a su parecer, lo fundamental para que un vocero cuente con peso es contar con el respaldo del presidente y del biministro Alvarado.
Remarcó que ese respaldo lo tiene: conoce al presidente desde hace casi 30 años y al ministro Alvarado desde hace cerca de 20; coincidieron en la Cámara de Diputados y tiene plena confianza y considera que la autoridad de la vocería emana más del respaldo presidencial que del cargo, argumentó.
Además, dijo que Kast le pidió que, en su rol de subsecretario, “apoyara la vocería. Ojalá la vocería diaria también”, y asumió con convicción que, trabajando en equipo, el mensaje y las vocerías tendrán el impacto necesario.
También aseguró que participará en los comités políticos y en las instancias relevantes donde se tomen decisiones, con el fin de disponer de los antecedentes necesarios para luego comunicarlos a la ciudadanía.
De ese modo, su propuesta es impulsar una vocería coordinada con las decisiones políticas del Ejecutivo, aunque queda por ver cómo se repartirán las funciones entre Arenas, Alvarado y el subsecretario del Interior, Máximo Pavez.
El reto de Arenas tras las críticas por los “múltiples voceros”
La llegada de Arenas podría abrir un nuevo capítulo en las comunicaciones del Gobierno y vuelve a situar en el centro del debate la estructura que La Moneda definirá para difundir sus decisiones y encarar las controversias políticas.
Esto se produce después de que la salida de la exministra Mara Sedini no lograra aplacar las críticas al modelo de vocerías. En ese escenario, su designación implica no solo un cambio de rostro, sino también una prueba para la coordinación interna del Gobierno.
El desafío será verificar si esta nueva configuración consigue responder a los reparos que han surgido incluso desde sectores que apoyan al presidente Kast.




