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Cómo difieren Jair y Flavio Bolsonaro: el reto de conservar el electorado familiar

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Escrito por:Bárbara HaasPeriodista Radio Bío Bío
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La información es de:Deutsche WelleMedio de comunicación alemán en convenio de colaboración con BioBioChile

Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), aparece pilotando junto a su padre, Jair Bolsonaro, un avión militar que cruza el océano en un video creado por inteligencia artificial (IA), que se viralizó en junio en cuentas afines al bolsonarismo. En la grabación se ven dos lanchas militares de grupos criminales sobre el mar. Flávio sale de la cabina y, empuñando una ametralladora, vuela ambas embarcaciones. Detrás de ellas aparece una tercera: la del Partido de los Trabajadores (PT), formación del actual presidente Lula da Silva, que gira y se aleja por el agua mientras el candidato del PL observa con una sonrisa.

Pequeños matices sugieren un viraje retórico

Para el heredero de un dirigente que en 2018 aseguró que iba a “fusilar a la petralhada” (expresión peyorativa para los seguidores del PT), el hecho de “perdonar” seis años después a la embarcación del principal rival del bolsonarismo podría indicar un tono más moderado en la retórica de la ultraderecha brasileña. No es el único cambio: las alusiones a los militares y al golpe de 1964, tan habituales en los discursos de Jair, no aparecen en los de Flávio.

“Ya he visto a gente empezar a decir: ‘ah, ahora Flávio, con este Congreso con amplia mayoría, va a hacer lo que su padre no hizo’. Dejemos de mentir, volvamos a la realidad”, declaró este lunes (05.10.2026) el hijo del expresidente, que se encuentra en arresto domiciliario tras haber sido condenado por intento de golpe de Estado por la Corte Suprema Federal.

Las manifestaciones se produjeron al día siguiente de conocerse los resultados de la primera vuelta y de los comicios legislativos, que aseguraron al PL la mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado, además de situar a Flávio por delante de Lula.

En su alocución, el hijo de Jair explicó el alcance de su promesa de “cambiar la Constitución”. Según su versión, eso incluiría, entre otras cosas, alteraciones en la Corte Suprema Federal, la eliminación de la reelección y la extensión de los mandatos de cuatro a cinco años. El vicepresidente de Lula, Geraldo Alckmin (PSB), comparó esa reforma constitucional con la que impuso la dictadura tras el golpe, al aplicar una Carta Magna “totalmente autoritaria”.

“Flávio siempre ha sido el representante de la familia con el discurso más moderado. Tiene ese perfil de político más conciliador que busca el diálogo, pero en esencia comparte las mismas visiones e ideas de sus padres y del resto de la familia”, señala Caio Barbosa, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de São Paulo.

Barbosa sostiene que el senador se ha distanciado deliberadamente de los planteamientos más radicales de su padre como táctica electoral: al mostrarse más como una opción alternativa al PT que como una continuación del mandato de Jair, apela al rechazo al PT por parte de un sector del electorado, explica el académico.

“No obstante, en el fondo no cabe esperar un gobierno menos radical o extremista que el de su padre”, añade el investigador. “De hecho, la literatura en ciencia política indica que este tipo de populismos de derecha tienden a radicalizarse a partir del segundo mandato. Una vez con respaldo electoral, avanzan en su proyecto autoritario. Lo vimos con Viktor Orbán en Hungría y se observa en Donald Trump en EE. UU., que en un hipotético segundo mandato endurecería su postura. Eso es lo que cabe prever”.

Desafíos al heredar una base electoral

Un relevo generacional parecido tuvo lugar en Francia, dentro de la familia Le Pen, núcleo de la extrema derecha allí. En ese caso, Marine Le Pen llegó a expulsar a su padre, Jean-Marie Le Pen, del Frente Nacional (hoy Agrupación Nacional) por sus comentarios antisemitas.

Obviamente, Flávio no alcanza ese extremo, puesto que depende en gran medida de los votos de su progenitor, al menos por el momento. Según Caio Barbosa, ese votante “bolsonarista de raíz”, que incluso respalda los intentos de asonada del 8 de enero, constituye alrededor de un tercio del electorado. “Pero con ese porcentaje no se gana una elección. Hay que atraer a los indecisos o a quienes no están firmemente comprometidos con ninguna de las alas políticas, aunque se inclinen hacia la derecha”, apunta el politólogo. El problema, añade, es que los riesgos antidemocráticos no preocupan a ese segmento de la población.

Carece del carisma de la parodia

El politólogo Renato Duarte Caetano, de la Universidad Federal de Minas Gerais, atribuye parte del fenómeno a que Jair Bolsonaro, al igual que Trump, supo jugar con la parodia, lo que hacía que expresiones como “fusilar a la petralhada” dañaran menos su imagen. Flávio, en cambio, es menos carismático; por eso necesita mostrarse más moderado, explica el investigador.

Jair Bolsonaro “era capaz de complementar esa violencia suya con un toque de lo ridículo. De ese modo, el votante podía creer en su autoritarismo, pero al mismo tiempo dudar. (…) Como Flávio no posee esa faceta paródica, cualquier indicio de violencia por su parte alejará al votante medio. No puede compensarlo”, sostiene Caetano.

Caetano añade que esa táctica también la emplea la alternativa de extrema derecha alemana AfD. La líder del partido, Alice Weidel, publicó un video atacando a la revista Der Spiegel, cuya portada la calificaba de “enemiga de la Constitución”, y definió esa edición como “la mejor propaganda electoral posible”.

No obstante, al evaluar un eventual Gobierno de Flávio Bolsonaro, Caetano y Barbosa coinciden en que no habría una mayor moderación a la hora de debilitar las instituciones democráticas. “Quizás sea aún peor. La diferencia es que ahora cuentan con experiencia de gestión. Podría ser un Ejecutivo mucho más brutal institucionalmente, en términos de desmontaje. Similar a lo que ocurrió con Trump”, concluye Caetano.