Decenas de miles de personas salieron a protestar este sábado en Francia, en movilizaciones multitudinarias marcadas por la tensión, luego de que las autoridades vetaran algunas convocatorias ante la preocupación por los disturbios ocurridos una semana antes.
El gobierno centroderechista del presidente Emmanuel Macron, quien dejará el cargo en mayo, aseguró que actuaría de manera “intransigente” para impedir que se repitieran las escenas de caos que ya habían captado la atención internacional.
Según la agencia de noticias AFP, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos contra manifestantes en ciudades importantes como Lyon, Lille, Toulouse y Nantes, principalmente en protestas realizadas en lugares que no habían sido autorizados.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que cerca de 1.000 personas fueron arrestadas en los alrededores de las multitudinarias marchas y advirtió que el total podría crecer.
No obstante, afirmó que las protestas “transcurrieron sin problemas”, aunque en algunos momentos las fuerzas de seguridad tuvieron que hacer frente a “grupos de riesgo (…) la mayoría vestidos de negro, militantes de la extrema izquierda radical, de la ultraizquierda”.
De acuerdo con las cifras ofrecidas por las autoridades y el sindicato CGT, respectivamente, entre 410.000 y casi 800.000 personas asistieron a las marchas contra el aumento del costo de vida y en respaldo a los estudiantes de liceo, que exigen mejores condiciones desde finales de septiembre.
En París, la participación se estimó entre 110.000 y 250.000 personas, pese a que la prefectura de policía modificó a última hora el recorrido para trasladarlo a una zona alejada del centro.





