El brote de ébola, declarado el pasado 15 de mayo en el este de la República Democrática del Congo y extendido desde entonces a otras provincias, ha causado ya más de cinco mil muertes, informaron este sábado las autoridades congoleñas. El último reporte del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC, que recoge datos hasta el 29 de octubre, contabiliza 10.351 infecciones confirmadas y 5.026 fallecimientos.
La letalidad de la epidemia alcanza el 48,6 %, mientras que el seguimiento de contactos llega al 84,5 %. Hasta ahora, 2.788 pacientes se han recuperado y otros 1.101 permanecen hospitalizados o aislados. “La situación evidencia la importancia de fortalecer la detección temprana, el rastreo de contactos y los entierros seguros y dignos”, indicó el INSP.
Las autoridades todavía afrontan obstáculos para rastrear contactos y realizar pruebas, dos medidas esenciales para contener el brote. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África estiman que cerca del 80 % de los nuevos casos se origina fuera de las cadenas de contactos vigiladas. Esto indica que la mayoría de las infecciones procede de transmisiones que las autoridades sanitarias desconocen.
La UA y la OMS reclaman una respuesta coordinada
Ante la gravedad y propagación de la epidemia, la agencia de salud pública de la Unión Africana (UA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) instaron el miércoles a actuar de manera coordinada y advirtieron que el brote sigue fuera de control. El llamamiento tuvo lugar durante una reunión virtual de emergencia con ministros de Salud del continente.
“Es un hito muy trágico, porque no se trata solo de una cifra”, afirmó el Dr. Patrick Otim, gestor de programas de la OMS. “Este brote ha devastado a familias y comunidades. La cifra refleja también la gravedad de la situación”. Otim lamentó que “el brote está llevando al límite a todos los que trabajan en la respuesta”.
Este es el segundo brote de ébola más mortífero y contagioso registrado en el mundo. Ya ha superado al que afectó a la misma región congoleña entre 2018 y 2020, aunque sigue muy por debajo del peor hasta la fecha, que dejó alrededor de 11.000 muertos y 28.000 contagios en África occidental entre 2014 y 2016.
Una cepa sin tratamiento específico
La epidemia actual está causada por la cepa de Bundibugyo, para la que no existen tratamientos específicos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolla dos vacunas que ya comenzaron ensayos de fase 1 en personas y que, hasta el momento, han demostrado ser seguras; su desarrollo, sin embargo, podría prolongarse varios meses.
Mientras tanto, a finales de agosto la RDC puso en marcha una campaña de vacunación contra el ébola con Ervebo, la única vacuna disponible a gran escala. Aunque fue creada inicialmente para la variante Zaire del virus, que es más común, ha mostrado resultados prometedores contra Bundibugyo en animales.
La epidemia alcanza otros países
El brote llegó a la vecina Uganda, donde la OMS anunció el 26 de agosto su finalización tras registrar 20 casos confirmados, 15 de ellos importados de la RDC. Dos de las personas afectadas fallecieron.
Además de la RDC y Uganda, otros dos países africanos han registrado casos relacionados con el brote congoleño: Kenia , con nueve casos y dos fallecidos, y Nigeria , con uno.
También se identificó en Francia un caso vinculado a la epidemia. A este se suman tres personas que fueron evacuadas después de contraer el virus en la RDC: una a Países Bajos y dos a Alemania .





