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Los estados clave de EE. UU. que podrían inclinar la balanza del Congreso en las elecciones

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Escrito por:Camilo SuazoPeriodista. Editor de Internacional en BioBioChile.
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La información es de:France 24Medio de comunicación público francés en convenio de colaboración con BioBioChile.

En cada proceso electoral estadounidense hay contiendas capaces de definir quién controla la Cámara de Representantes y el Senado. Aunque republicanos y demócratas suelen tener territorios donde dominan con comodidad, las batallas más reñidas se concentran en los estados péndulo, donde compiten figuras sólidas y se destinan millones a publicidad. Los demócratas esperan que el rechazo a Trump favorezca su avance en el Congreso, mientras los republicanos buscan frenar las pérdidas y conservar el Senado.

En Estados Unidos, la expresión «estado péndulo» aparece en cada elección. Describe a los territorios que no muestran una preferencia firme por ninguno de los dos partidos principales y cuyo voto puede cambiar de una elección a otra.

En esas contiendas disputadas se decide quién se queda con el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Por eso, ambos partidos suelen presentar candidatos competitivos y sus donantes invierten millones de dólares en las campañas.

En la Cámara Baja se eligen cada dos años representantes para los 435 distritos congresionales. Al llegar a la etapa final antes de las elecciones de medio término, los republicanos cuentan con 219 escaños, solo uno más que la mayoría.

Mantener esa estrecha ventaja parece complicado. Además de la tendencia histórica de los votantes a castigar en las elecciones de medio término al partido del presidente, crece el descontento con Donald Trump por el encarecimiento del combustible, asociado a la guerra estancada que lanzó contra Irán y que es impopular incluso entre sus propios partidarios.

La opción más viable para los republicanos podría ser preservar su mayoría en el Senado, donde tienen 53 asientos frente a 47. El 3 de noviembre se renovarán 35 escaños: 22 corresponden a republicanos y 13 a demócratas. Como el vicepresidente J.D. Vance puede desempatar, los demócratas tendrían que conservar sus puestos y ganar al menos cuatro más.

Para lograrlo, tendrían que imponerse en un mínimo de dos estados que Trump ganó en 2024 con márgenes de dos dígitos. Aun así, las encuestas más recientes han cambiado el panorama: lo que parecía una posibilidad remota de conquistar el Senado ahora se ve más factible para los demócratas.

Diez estados tendrán un papel decisivo en gran medida. A continuación, los revisamos:

Carolina del Norte

En las elecciones federales, Carolina del Norte ha sido esquiva para los demócratas desde que Barack Obama triunfó allí en 2008. En la última elección presidencial, Trump venció por apenas tres puntos.

Pese a ese historial, los demócratas tienen grandes expectativas en Roy Cooper, uno de sus aspirantes más destacados en estas elecciones de medio término. El exgobernador ocupó el cargo durante dos mandatos consecutivos, entre 2016 y 2024, y consiguió la reelección en 2020, aunque Trump ganó la contienda presidencial.

Su contrincante, Michael Whatley, presidió el Comité Nacional Republicano y se presenta por primera vez a un cargo de elección popular. Es un aliado estrecho de Trump, una asociación que no parece haberle dado una ventaja en esta campaña.

Cooper parte con perspectivas muy favorables en su intento por sustituir al republicano Thom Tillis, crítico de Trump, quien decidió no postularse nuevamente. Las encuestas han mantenido al demócrata por delante, a veces con una diferencia de dos dígitos. Además, un importante súper-PAC republicano —comité de acción política que, a diferencia de los PAC, puede recaudar fondos sin límite, pero no coordinarse con el candidato— pareció asumir que la contienda estaba perdida al trasladar recursos a Kansas, hasta hace poco considerado un territorio seguro para los republicanos.

También será relevante la competencia por el primer distrito de Carolina del Norte en la Cámara de Representantes. Aunque sus límites fueron modificados para hacerlo más conservador, el demócrata Don Davis decidió buscar otro mandato. Los sondeos lo sitúan en una disputa muy estrecha con Laurie Buckhout, quien vuelve a competir tras perder por solo 6.000 votos en 2024, cuando regían los límites anteriores del distrito.

Maine

Los demócratas han situado a Maine entre sus prioridades. Trump nunca ha ganado una elección allí, pero la republicana Susan Collins conserva el escaño senatorial desde que lo obtuvo por primera vez en 1996.

A sus 73 años, Collins es una adversaria difícil y ha centrado su campaña en asuntos locales, su larga experiencia en el Senado y las inversiones federales que ha conseguido para el estado. También ha marcado distancia en distintas ocasiones respecto de Trump: votó por condenarlo en el proceso de destitución posterior al asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, ha evitado compartir actividades con él y ha admitido que no es una de las senadoras preferidas del presidente.

Los demócratas, en cambio, esperan que los votantes la responsabilicen por haber apoyado la confirmación de Brett Kavanaugh en la Corte Suprema de EEUU. Más adelante, el juez se integró a la mayoría conservadora que anuló el derecho federal al aborto, un tema que se ha vuelto central en la campaña.

La contienda tampoco ha estado exenta de problemas para los demócratas. Al principio, el partido eligió a Graham Platner, productor de ostras progresista cuya intensa campaña llevó a la gobernadora Janet Mills —preferida por el ‘establishment’ partidario— a retirar su candidatura. Tiempo después, Platner dejó la carrera tras resurgir acusaciones de agresión sexual que él ha rechazado.

En una convención extraordinaria, los demócratas dieron su respaldo a Troy Jackson, quien había terminado tercero en la primera vuelta de las primarias para gobernador. El expresidente del Senado estatal, de orientación progresista y apoyado por Bernie Sanders, ha desarrollado una campaña menos dinámica que la de Platner y ha gastado cerca de la mitad de lo desembolsado por Collins. Sin embargo, los sondeos anticipan un desenlace estrecho, con una pequeña ventaja para el demócrata.

La carrera por el segundo distrito de Maine para la Cámara de Representantes también está muy disputada. El demócrata moderado Jared Golden, que ganó en 2024 pese a que Trump se impuso en el distrito por nueve puntos, no buscará la reelección. Matt Dunlap, auditor estatal progresista, tomó su lugar como candidato demócrata.

Dunlap, que cuenta con el respaldo del programa ‘Red to Blue’ del comité de campaña demócrata de la Cámara Baja, aparece en un empate técnico con Paul LePage, exgobernador republicano.

Georgia

Además de intentar arrebatar escaños a los republicanos, los demócratas deben proteger sus propias bancas, en especial en estados disputados como Georgia.

Jon Ossoff llegó al Senado junto a Raphael Warnock tras la segunda vuelta electoral de 2021. Con esas victorias, ambos pusieron fin a 19 años de triunfos republicanos en las elecciones senatoriales de Georgia.

Ossoff es uno de los candidatos fuertes del partido gracias a su notable capacidad para recaudar dinero y a sus videos de campaña, elaborados con gran cuidado y ampliamente difundidos. Su popularidad ha alimentado incluso las especulaciones sobre una posible candidatura presidencial en 2028.

Los sondeos recientes muestran a Ossoff con una ventaja de dos dígitos frente a su rival, Mike Collins, empresario del transporte y representante en ejercicio. La campaña de Collins no parece haber cobrado impulso pese al dinero invertido por los republicanos, cuyos recursos difícilmente compiten con los de Ossoff.

Georgia también tendrá una elección para uno de los doce escaños republicanos de la Cámara de Representantes que quedarán vacantes porque sus actuales titulares no buscarán otro mandato.

Uno de ellos es Buddy Carter, representante del primer distrito estatal, quien perdió en las primarias republicanas para el Senado. Ahora se disputan su puesto el republicano James Kingston y la demócrata Amanda Hollowell. Carter había ganado con holgura en 2024, por más de 24 puntos, un antecedente favorable para su partido.

Michigan

La carrera senatorial de Michigan es una de las que más atención ha despertado. Los demócratas no pierden una elección estatal al Senado allí desde 1994.

La dirigencia demócrata quedó sorprendida por el avance de Abdul El-Sayed, progresista y exdirector de salud pública del condado de Wayne, quien venció por un margen reducido en las primarias a la representante Haley Stevens. Esta contaba con el apoyo del senador saliente Gary Peters y de la gobernadora Gretchen Whitmer.

El-Sayed aprovechó el impulso del ala más progresista del Partido Demócrata, cuyos triunfos pueden incomodar a los sectores tradicionales, pero también resultan importantes en la pugna por el control del Congreso. Si gana, se convertirá en el primer senador musulmán de Estados Unidos.

Su perfil, poco convencional en una política estadounidense de larga trayectoria, ha sido atacado por su rival republicano, Mike Rogers. Este ha criticado sus posturas progresistas, su fe musulmana y su relación con Hasan Piker, comentarista de extrema izquierda. Rogers, quien integró la Cámara de Representantes durante siete períodos entre 2001 y 2015, perdió en 2024 frente a la demócrata Elissa Slotkin en la elección al Senado, aunque Trump ganó Michigan.

El-Sayed, por su parte, ha puesto el foco en el apoyo de Rogers a Trump y ha orientado su campaña a temas como el costo de vida, que se ha convertido en una fuente creciente de malestar por las decisiones del presidente.

Los sondeos apuntan a una definición ajustada. Aunque las mediciones más recientes favorecen a El-Sayed, la diferencia oscila entre uno y siete puntos. Una derrota demócrata podría reducir drásticamente las posibilidades del partido de hacerse con el Senado.

En Michigan también habrá varias contiendas relevantes por la Cámara de Representantes. Tom Barrett, republicano que en 2024 recuperó un escaño para su partido con una ventaja de 3,7 puntos, intentará conservarlo en el séptimo distrito frente al demócrata Will Lawrence, en una carrera estrecha.

Kristen McDonald Rivet, demócrata de tendencia más conservadora, obtuvo en 2024 un escaño en el distrito 8 pese a la victoria de Trump allí. Ahora tiene buenas opciones de retenerlo frente al republicano Thomas Smith.

Otros dos escaños están vacantes y las contiendas siguen abiertas. En el distrito 10, la demócrata Christina Hines busca ganar el puesto para su partido ante Michael Bouchard Jr., candidato republicano en reemplazo de John James. En el distrito 11, con Haley Stevens fuera de la carrera, los sondeos anticipan que el demócrata Jeremy Moss conservará la banca frente a Ethan Baker, del Partido Republicano.

New Hampshire

New Hampshire es el tercer estado competitivo que los demócratas deben conservar para intentar controlar el Senado. Jeanne Shaheen, actual titular de la banca, la obtuvo en 2008 al derrotar al entonces senador republicano John Sununu, pero decidió dejar la política.

Sununu intentará recuperar el escaño para los republicanos, que no ganan una elección al Senado en New Hampshire desde 2010, aunque los dos últimos gobernadores del estado han pertenecido a ese partido. Su apellido tiene peso político: es hermano e hijo de los exgobernadores Chris y John H. Sununu, respectivamente; este último también fue jefe de gabinete de la Casa Blanca durante el gobierno de George H. W. Bush.

El rival de Sununu será el representante demócrata Chris Pappas, quien ha cumplido cuatro mandatos por el primer distrito congresional. Su familia es dueña de ‘Puritan Backroom’, restaurante de Manchester abierto desde 1917 que asegura haber creado los ‘chicken tenders’, o tiras de pollo apanadas.

Las encuestas más recientes favorecen las aspiraciones demócratas y sitúan a Pappas entre cinco y ocho puntos por delante.

La demócrata Stefany Shaheen, hija de la senadora saliente, busca ocupar el puesto de Pappas en la Cámara de Representantes por el primer distrito de New Hampshire. Frente al republicano Anthony Di Lorenzo, aparece como favorita.

Iowa

La decisión de la senadora Joni Ernst de retirarse dejó libre un escaño de Iowa por primera vez desde que ella se lo arrebató a los demócratas en 2014. La última etapa favorable para ese partido allí se remonta a las victorias de Barack Obama en 2012, y los sondeos anticipan una competencia muy ajustada.

El candidato demócrata es Josh Turek, representante que ha cumplido dos mandatos por el distrito congresional 20 y ganador de dos medallas de oro en los Juegos Paralímpicos. Su partido espera que capitalice el rechazo a los republicanos, impulsado por los efectos de los aranceles de la Administración Trump y el alza de la gasolina, para movilizar a sus votantes y atraer a parte de los 572.000 electores inscritos sin afiliación partidaria.

La contienda, sin embargo, representa un desafío. Trump ha ganado las tres últimas elecciones presidenciales en Iowa y los republicanos controlan todos los poderes del gobierno estatal desde 2017. Su candidata, la representante Ashley Hinson, cuenta con el respaldo del presidente, aunque ha intentado equilibrarlo con el descontento de los residentes.

Hinson ha votado en varias ocasiones contra resoluciones demócratas de la Cámara de Representantes que piden terminar la guerra en Irán. Al mismo tiempo, publicó en X que la ofensiva debe concluir de forma “inmediata y exitosa” y advirtió que “los habitantes de Iowa están siendo asfixiados y no deberían tener que pagar la factura”.

Los republicanos también deberán defender sus cuatro escaños de Iowa en la Cámara Baja, donde el creciente descontento con las políticas de Trump podría tener un peso importante.

Chris McGowan es el favorito para reemplazar a su correligionario Randy Feenstra en el cuarto distrito. En los otros tres distritos, las encuestas muestran contiendas parejas.

Una de las carreras que más interés genera corresponde al primer distrito. Mariannette Miller-Meeks, republicana, aspira a un tercer período frente a Christina Bohannan, exrepresentante estatal demócrata que no logró derrotarla en 2022 ni en 2024. Bohannan espera que el rechazo a los aranceles y a la guerra, que han elevado los precios del diésel y los fertilizantes, se traduzca en votos a su favor.

Texas

Hasta hace poco, Texas era considerado un estado republicano: ningún demócrata ha ganado allí una elección estatal desde 1994. Sin embargo, las posibilidades de una victoria demócrata han aumentado y los republicanos han empezado a trasladar recursos al estado.

James Talarico, representante estatal, encabeza las esperanzas demócratas de lograr su primer triunfo en una elección al Senado desde 1988. Su candidatura ha recaudado 68,6 millones de dólares, frente a los 9,2 millones reunidos por el republicano Ken Paxton, actual fiscal general.

Paxton superó unas primarias republicanas costosas y reñidas al derrotar al senador en ejercicio John Cornyn. Pero el aliado de Trump ha estado involucrado en distintos escándalos durante su gestión como fiscal general del estado.

La Cámara de Representantes de Texas inició en 2023 un proceso de destitución contra él, pero el Senado estatal lo absolvió por un margen estrecho. También ha recibido críticas por su estilo de vida lujoso y por sus frecuentes viajes fuera del estado.
A ello se añadió una grabación filtrada que reveló diferencias entre Trump y Paxton. En privado, este último dijo a sus donantes que un evento del expresidente había perjudicado su campaña y que no podía controlarla porque, según afirmó, la estaban dirigiendo desde Washington.

Para respaldar a un candidato debilitado y proteger un escaño clave, los republicanos han destinado más de 100 millones de dólares adicionales a publicidad en medios respecto de los demócratas, según AdImpact. Las encuestas recientes van desde un empate técnico hasta una ventaja de seis puntos para Talarico.

Texas es también uno de los estados cuyos distritos para la Cámara de Representantes fueron rediseñados con la intención de fortalecer a los republicanos y sumar cinco escaños. Sin embargo, al aproximarse el 3 de noviembre, tres de esos puestos parecen estar en disputa, todos en el sur del estado.

Los representantes demócratas Vicente González y Henry Cuellar compiten en distritos que, con el nuevo trazado, Trump habría ganado por diez puntos porcentuales. González se enfrenta al republicano Eric Flores, ex capitán de infantería de la Guardia Nacional de Texas y antiguo fiscal federal adjunto. Cuellar, por su parte, compite contra Tano Tijerina, juez del condado de Webb.

El tercer distrito en disputa también fue rediseñado: pasó de ser un bastión demócrata seguro a una circunscripción que Trump habría ganado por diez puntos. Allí, el republicano Carlos De La Cruz y el demócrata Johnny García llegan a un cierre incierto.

Ohio

Ohio forma parte de los cuatro estados clave que Trump ganó por más de diez puntos en 2024 y es el estado natal del vicepresidente J. D. Vance.

Los demócratas apuestan por el conocido exsenador Sherrod Brown, quien perdió su escaño hace dos años ante el republicano Bernie Moreno. En noviembre intentará vencer a Jon Husted, nombrado en 2025 para ocupar el puesto que dejó Vance, y quedarse con el otro escaño de Ohio.

Está por verse si Brown puede volver a apoyarse en su trayectoria. Ha descrito a su rival como el “rostro de los centros de datos” de inteligencia artificial en Ohio, instalaciones que se han vuelto muy impopulares por su elevado consumo de agua y energía, que ha contribuido a subir las tarifas eléctricas de los residentes.

Husted promovió la instalación de empresas tecnológicas, pero ha buscado apartarse de esa imagen. Incluso presentó en el Senado un proyecto para obligar a los centros de datos a pagar sus costos de electricidad, aunque la propuesta no prosperó.

Desde que obtuvo por primera vez su antiguo escaño en 2006, Brown ha superado de manera constante el desempeño de los candidatos presidenciales demócratas. Ese historial ofrece un motivo de optimismo ante el giro republicano de Ohio durante la última década.

Los demócratas también tienen en la mira el escaño del representante republicano Max Miller, reelegido en 2024 por una diferencia de 15 puntos. Sin embargo, acusaciones de violencia doméstica y maltrato infantil han puesto al congresista bajo presión; Bernie Moreno, padre de su exesposa, incluso ha pedido que renuncie.

En medio de este escenario, los demócratas han invertido ocho millones de dólares para apoyar a Brian Poindexter, trabajador siderúrgico y concejal de Brook Park. Su objetivo es ganar ese escaño para los demócratas, algo que podría ser decisivo en la disputa por el control de la Cámara de Representantes.

Alaska

Los demócratas solo han ganado una elección al Senado en Alaska en los últimos 30 años. En las presidenciales de 2024, Trump se impuso allí por 13 puntos.

Aun así, Mary Peltola, exrepresentante respaldada por Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata, es una candidata competitiva frente al senador republicano Dan Sullivan, conservador de perfil bajo que suele seguir la línea de su partido.

Peltola fue jueza tribal y en 2022 se convirtió en la primera persona nativa de Alaska en representar al estado en el Congreso. Si gana, lograría un hito comparable en el Senado. Ante una carrera que los sondeos anticipan reñida, la candidata de 53 años ha procurado presentarse como independiente y tomar distancia de las figuras demócratas nacionales.

La elección en Alaska tiene características particulares: se utiliza un sistema de voto por orden de preferencia entre cuatro candidatos. Si ninguno supera el 50% de los votos, podría pasar bastante tiempo antes de que se conozca el resultado definitivo.

La contienda se complica además porque la papeleta incluye a otro candidato llamado Dan Sullivan, que no es el senador actual. Los republicanos lo han calificado de “señuelo” y acusan a los demócratas de intentar confundir a los votantes.

Kansas

Kansas también muestra cómo la caída en el apoyo a los republicanos, afectada por la impopularidad de Trump, ha impulsado las expectativas demócratas.

El partido del presidente ha reasignado recursos desde Carolina del Norte para fortalecer al senador federal Roger Marshall, quien en las últimas semanas ha cuestionado las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en el estado. El vicepresidente Vance también viajó para apoyar su campaña.

Trump ganó Kansas por 16 puntos en 2024, pero los votantes han elegido dos veces a la demócrata Laura Kelly como gobernadora. Dirigentes republicanos han reconocido públicamente que la carrera al Senado está más reñida de lo que esperaban.

Adam Hamilton, pastor que fundó una megaiglesia metodista, es el candidato demócrata. Las encuestas lo ubican ligeramente por delante, con una ventaja de entre uno y cinco puntos. De ser elegido, sería el primer demócrata en ganar una elección senatorial en Kansas desde 1988.