En distintas ciudades de Francia, grupos de manifestantes se enfrentaron con la policía después de las marchas convocadas a nivel nacional, que en su mayoría se desarrollaron sin incidentes. Las autoridades, sin embargo, siguen en alerta por los llamados a protagonizar actos violentos durante la noche de Halloween, difundidos en redes sociales.
Se registraron incidentes en urbes como París, Marsella, Rennes, Lyon, Nantes y Toulouse. En términos generales, la asistencia a las movilizaciones —unas 320.000 personas, de acuerdo con cifras oficiales— fue menor que la del sábado anterior y, sobre todo, que la del 17 de octubre.
En los lugares donde hubo disturbios al cierre de las marchas, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua, luego de que algunos grupos se resistieran a abandonar la zona.
A las 17 horas (15 GMT), el Ministerio del Interior francés había registrado cerca de 100.000 participantes menos que una semana antes, cuando se contabilizaron 410.000 en todo el país, y más de 200.000 menos que el 17 de octubre, jornada en que 550.000 personas salieron a las calles.
Como suele ocurrir, las organizaciones convocantes entregaron estimaciones superiores. La intersindical estudiantil —uno de los principales impulsores de las protestas, que se extendieron por el país tras comenzar a fines de septiembre con bloqueos en liceos por el deterioro de la educación pública— calculó medio millón de asistentes, mientras que la CGT cifró la participación en 800.000.
En París, el conteo oficial situó en 70.000 el número de manifestantes. La marcha partió a las 14 horas (12 GMT) desde la porte de Bagnolet, en el este de la ciudad, y avanzó en calma hasta que la tensión aumentó al llegar a la Porte de Charenton, en el sureste.
Ese lugar marcaba el término del trayecto autorizado por la Prefectura de Policía, luego de una disputa legal que finalmente impidió a los sindicatos marchar por la ruta que habían solicitado, entre la Bastilla y la plaza de la Nación, mucho más próxima al centro de París.
La resistencia de algunos manifestantes y alborotadores a dispersarse derivó en choques con la policía, con lanzamiento de objetos, pequeños focos de incendio y el uso de gases lacrimógenos por parte de los agentes.
BREAKING:
Far-left extremists are throwing more and more Molotov cocktails on police officers in Paris.
This video shows a police officer engulfed in flames https://t.co/IcfPKDHLz3
— Visegrád 24 (@visegrad24) October 31, 2026
Previamente, también hubo en París intentos de realizar manifestaciones sin autorización. Una marcha estudiantil de más de cien personas salió de la Bastilla pese a la prohibición de la Prefectura de Policía. Según informó la cadena pública Franceinfo, tras conversar con las fuerzas de seguridad, los participantes se incorporaron a la movilización principal.
En Lyon, los manifestantes levantaron barricadas y la policía empleó gases lacrimógenos para dispersar a quienes se negaban a poner fin a la protesta.
En Marsella, la segunda ciudad más grande de Francia, se registraron contenedores en llamas y enfrentamientos con la policía, situaciones que también ocurrieron en Rennes.
En Toulouse, las autoridades desplegaron un cañón de agua para obligar a los manifestantes a retirarse de los puntos de concentración.
Más allá de las marchas, el Gobierno mantiene la alerta luego de detectar en redes sociales llamados de grupos de extrema izquierda y otros colectivos radicalizados a generar disturbios, cometer saqueos y aprovechar Halloween para organizar concentraciones violentas, incluso durante la noche.
Junto con las limitaciones a las manifestaciones, desde la noche anterior rigen toques de queda durante todo el fin de semana en algunos sectores de París, entre ellos la plaza de la República y la zona comercial de Châtelet-Les Halles, donde hubo numerosos saqueos el fin de semana del 17 y 18 de octubre.
En varios barrios de la capital, los menores solo podrán salir después de las 21 horas si van acompañados por al menos un representante legal.
Para esta tercera jornada consecutiva de protestas sabatinas, el Gobierno desplegó un dispositivo policial extraordinario de 70.000 efectivos en todo el país, compuesto por policías, gendarmes, unidades móviles, vehículos blindados, drones y helicópteros.





