El 3 de noviembre se definirá la nueva conformación del 120º Congreso de EEUU en unas elecciones de Medio Mandato. Están en disputa los 435 puestos de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado, en una votación que también servirá para medir la opinión de los estadounidenses sobre los dos primeros años del segundo periodo presidencial de Donald Trump.
Los sondeos anticipan que el Partido Demócrata, en la oposición, obtendrá la mayoría de los representantes y tomará el control de la Cámara Baja. En cambio, el resultado para el Senado sigue siendo incierto.
Aunque a comienzos de año el triunfo republicano parecía seguro, la contienda ahora está abierta debido al rápido desplome de la popularidad presidencial, que se encuentra en niveles mínimos, tras el inicio de la guerra de Irán y el encarecimiento de los combustibles.
Los republicanos confían en que los errores de las encuestas terminen favoreciéndolos, sobre todo en los estados disputados. Además, cualquiera que sea el desenlace electoral, Donald Trump permanecerá dos años más en la presidencia y podrá vetar cualquier proyecto de ley aprobado por una cámara controlada por los demócratas.
Trump ya advirtió que no dudará en recurrir a esa facultad. Sabe que el Congreso difícilmente podría superar el veto, pues para hacerlo se requiere una mayoría de dos tercios en cada cámara.
Sin embargo, el poder de veto solo alcanza a los proyectos de ley. El Congreso estadounidense también cumple otras tareas, en particular la de supervisar al Ejecutivo, por lo que una victoria demócrata en cualquiera de las cámaras complicaría la gestión de Trump.
Trump:
If we lose the House, the Senate, and the presidency, our country is finished. https://t.co/QJLBwRCl3K
— Clash Report (@clashreport) November 2, 2026
Triunfo demócrata en la Cámara de Representantes
La Cámara de Representantes decide sobre el presupuesto, el personal y las agendas de sus numerosos comités (Agricultura, Servicios Armados, Educación, Exteriores…). Estos órganos pueden convocar audiencias, solicitar documentos y citar a funcionarios de la administración sospechosos de incumplir sus obligaciones o cometer delitos.
Como el Departamento de Justicia se encarga de hacer cumplir las citaciones y está integrado por numerosos empleados leales al presidente, los funcionarios requeridos cuentan con cierto margen para no declarar. Aun así, los demócratas pretenden presionar al mandatario mediante investigaciones persistentes.
Hakeem Jeffries, quien lidera actualmente a la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, anunció pesquisas exhaustivas a través de las comisiones Judicial y de Supervisión. Para presidirlas, ya eligió a los representantes Jamie Raskin, de Maryland, y Robert Garcia, de California, respectivamente.
Trump, sus familiares y su administración serán el foco de las investigaciones, en el marco de un amplio plan contra la corrupción que incluso podría desembocar en una iniciativa para someter al presidente a un juicio político.
Los demócratas seguirán impulsando sus proyectos de ley, pese a las dificultades. Cinco grupos de trabajo abordan actualmente temas como el costo de vida, la salud, la vivienda y la alimentación. Están encabezados por una combinación de progresistas y moderados, y preparan iniciativas para revertir los recortes sanitarios incluidos en la “gran y hermosa ley” económica de Trump, que incorpora beneficios fiscales y reducciones de programas, además de nuevos requisitos laborales para quienes reciben ayudas.
“Tenemos que reducir el precio de los alimentos y la gasolina”, dijo Jefferies a mediados de mes al presentar su “agenda de 100 días”, diseñada para dificultar la gestión de Trump. “En segundo lugar, debemos lograr que la atención médica sea asequible para todos los estadounidenses. Tercero, exigiremos que rindan cuentas los delincuentes responsables de actos de corrupción sin precedentes contra el pueblo estadounidense. Desde el primer día”.
EE. UU. entra en la recta final de unas elecciones consideradas un referéndum a Trump
Las encuestas señalan que el Partido Demócrata recuperará la mayoría en el Congreso y que, incluso, también podría arrebatar a los republicanos el control del Senado. Sin embargo, no sería la primera vez que las encuestas se equivocan.
Una de las claves será el papel que juegue el alto costo de la vida en las urnas. Aunque es el principal tema de preocupación de los estadounideneses, todavía está por ver si determinará su decisión final.
— DW Español (@dw_espanol) November 1, 2026
Demócratas se imponen en la Cámara Baja y el Senado de EEUU
Si los demócratas obtuvieran el control del Senado, ese sería por sí solo su mayor logro en estas elecciones. Para conseguirlo, necesitarían una “ola” electoral a su favor y un nivel de descontento entre los votantes republicanos casi sin precedentes.
Una victoria en ambas cámaras indicaría que Trump perdió estados que ganó con amplias ventajas en 2024, que los demócratas conservaron todos sus escaños y, sobre todo, que los estadounidenses le retiraron su respaldo al presidente.
El Senado tiene la potestad de confirmar jueces, integrantes del gabinete y embajadores. Por ello, una mayoría de 51 senadores demócratas podría bloquear los nombramientos presidenciales. Si ambos partidos obtuvieran 50 escaños, el vicepresidente JD Vance tendría que recurrir a su autoridad como presidente de la cámara —algo poco habitual— para desempatar.
Un escenario especialmente desfavorable para Trump sería que los demócratas alcanzaran 52 escaños: bastaría con sumar a ocho republicanos moderados para sacar adelante la mayoría de los proyectos de ley. Si el presidente cumple su promesa de “vetarlo absolutamente todo” para obligar a negociar de nuevo con los demócratas, tendría que hacerlo sabiendo que una parte considerable de su partido habría cooperado activamente con la oposición.





