Las autoridades alemanas informaron este domingo que más de un centenar de agentes resultaron heridos —uno de ellos de gravedad— y que 54 jóvenes fueron arrestados por los disturbios ocurridos anoche en Frankfurt, en el centro de Alemania. También se produjeron saqueos en cinco locales.
En una rueda de prensa, el ministro del Interior de Hesse, Roman Poseck, indicó que los arrestados tienen entre 13 y 29 años y que la mayoría son ciudadanos alemanes.
Según Poseck, la policía calcula que entre 1.000 y 1.500 jóvenes violentos, en su mayoría de entornos migrantes, se enfrentaron a los agentes. En el momento más intenso de los disturbios, se desplegaron hasta 1.300 efectivos.
El ministro señaló que 17 establecimientos sufrieron daños y que cinco fueron saqueados. Además, las autoridades emitieron 1.255 órdenes para dispersar a personas y realizaron 366 controles de identidad.
“Debemos identificar claramente al grupo de agresores al que nos enfrentamos ayer por la tarde y por la noche. (…) La mayoría de sus integrantes eran personas de origen inmigrante, y también tenemos que abordar esta cuestión”, sostuvo. En ese contexto, afirmó que “no debe haber tabúes infundados”.
Poseck describió lo ocurrido como una “noche difícil”, con algunos “terribles episodios” de “violencia totalmente desinhibida“, dirigida sobre todo contra las fuerzas de seguridad.
Detalló que los primeros hechos violentos tuvieron lugar durante la concentración organizada en Frankfurt y otras treinta ciudades del país por la iniciativa ‘GenZ-regelt’ (‘GenZ-lo arregla’). La convocatoria reclamaba más inversión en educación, seguridad social, sanidad, protección del clima y una vida asequible, además de rechazar un posible retorno del servicio militar obligatorio; finalmente, la manifestación fue disuelta.
El ministro agregó que los actos de violencia y destrucción ocurridos en Frankfurt durante la tarde y la noche del sábado evidencian “esta conexión sumamente peligrosa entre extremistas de izquierda violentos y jóvenes violentos en su mayoría de origen inmigrante“. Aseguró que ya había advertido sobre esa relación antes de la protesta del sábado.
Las movilizaciones juveniles convocadas en todo el país se desarrollaron, en general, pacíficamente. Sin embargo, después hubo concentraciones con incidentes vandálicos en Frankfurt y también en Colonia, Berlín y Hamburgo.
La iniciativa había rechazado previamente y de manera explícita la violencia, defendiendo el carácter pacífico de sus protestas. Pese a ello, comerciantes del centro de las principales ciudades alemanas y la policía tomaron medidas de protección ante la posibilidad de que otras organizaciones o grupos extremistas aprovecharan las manifestaciones.
La iniciativa aseguró que unas 120.000 personas asistieron a las manifestaciones.





