Chile

hrs

El asado de la UDI complica el respaldo a La Moneda en medio de la tensión por Rabat

foto Alberto González
Escrito por:Alberto GonzálezPeriodista de Prensa en BioBioChile
icono-canal9
La información es de:Francisca Cares y Gonzalo Olguín

Lo que se había organizado como una instancia social entre diputados de la UDI acabó transformándose en una reunión política incómoda para La Moneda. La presencia de Claudio Alvarado y del vocero de Gobierno, Gonzalo Arenas, en el asado de Concón dio paso a un diálogo directo: una parte relevante de la bancada no quiere comprometerse a rechazar una acusación constitucional contra el ministro de Justicia, Fernando Rabat. También plantearon que el Gobierno debe poner orden en Republicanos.

La actividad se había agendado varios meses atrás. Era uno de los dos asados que la bancada organiza cada año y se realizó en la vivienda de Rodrigo Pinochet, histórico asesor de la UDI y actual coordinador legislativo de sus diputados en la Cámara. Las lluvias obligaron a aplazarlo en distintas ocasiones y los propios parlamentarios ayudaron a financiarlo.

De acuerdo con información reunida por Radio Bío Bío y BioBioChile, una diputada se hizo cargo de llevar toda la carne, mientras que algunos de los asistentes entregaron $10 mil por persona para completar los gastos.

La fecha coincidió con la controversia por las rebajas de penas a personas condenadas por delitos sexuales contra menores de edad. Varios diputados llegaron con la intención de compartir y dejar la polémica de lado. Sin embargo, durante esa tarde se les comunicó que Alvarado y Arenas asistirían. Algunos recibieron el aviso a última hora y otros ni siquiera alcanzaron a leerlo.

La presencia de ambos alteró el ambiente. El asado, que había comenzado como una actividad distendida, derivó en un intercambio sobre el futuro de Rabat, la acusación constitucional y los vínculos entre los partidos oficialistas.

Un diálogo sin rodeos

Fuentes que estuvieron en la reunión señalan que Alvarado presentó la postura del Ejecutivo en una intervención que se habría extendido por unos 30 minutos. Después, el ministro se concentró principalmente en escuchar las preocupaciones y objeciones de los diputados de la UDI.

La señal principal fue que el Presidente José Antonio Kast no removerá a Rabat. Según las mismas fuentes, Alvarado afirmó que la posibilidad de que el ministro deje el cargo quedó descartada cuando el mandatario confirmó públicamente su respaldo. Arenas, por su parte, defendió ese apoyo como una decisión de convicción e instó a mantener la cohesión del oficialismo.

La contestación de varios diputados también fue categórica: dijeron actuar por convicción, pero señalaron que su prioridad eran los niños. Aunque reconocieron las capacidades de Rabat como ministro, estimaron que la gravedad del error en un tema especialmente sensible hacía necesario que dejara el cargo. A su juicio, que el secretario de Estado siga en funciones está perjudicando al Gobierno.

A pesar de la franqueza del diálogo, quienes asistieron apreciaron que las autoridades se presentaran para oír sus inquietudes. De todos modos, algunos no se sintieron a gusto con el cambio de propósito de la jornada.

Fuentes consultadas por Radio Bío Bío indicaron que el diputado Cristóbal Martínez se fue del asado después de que llegaran Alvarado y Arenas, pues le molestó que una reunión recreativa terminara convertida en una instancia política. Su partida provocó incomodidad entre los asistentes, incluidos los representantes del Ejecutivo.

Pérez, Teao y Neumann: distintas posiciones sobre Rabat

Uno de los intercambios más frontales se produjo entre la diputada Marlene Pérez y Alvarado. De acuerdo con testigos, Pérez recalcó que no modificaría su postura por presiones ni por la posibilidad de recibir sanciones: su experiencia en temas de infancia, dijo, la obligaba a actuar de manera coherente. Señaló que revisará los argumentos de la acusación, aunque le resultaría muy difícil votar en contra.

Hotuiti Teao también expresó sus objeciones a que Rabat continúe en el cargo. No obstante, las versiones sobre el trato que recibió no coinciden.

Uno de los presentes comentó fuera de micrófono que hubo esfuerzos intensos para que reconsiderara su posición, mientras que otros sostienen que nadie lo presionó. Según estos últimos, pudo hablar en un tono muy relajado e incluso usar expresiones fuertes, en un clima de confianza y camaradería.

Otras fuentes señalan que buena parte de quienes intentaron persuadirlo fueron sus propios colegas de la UDI, especialmente los que ya se inclinaban por rechazar la acusación constitucional, y no tanto las autoridades del Ejecutivo.

Ricardo Neumann también manifestó su postura. Según los asistentes, el diputado de la UDI sostuvo de forma clara que la salida de Fernando Rabat del Ministerio de Justicia podría ayudar a reducir la tensión política que atraviesa el Gobierno, una vez que se apruebe el proyecto promovido por el Ejecutivo para corregir los problemas que originaron la controversia por las rebajas de condenas.

Pero para La Moneda la dificultad no se limita a estos tres parlamentarios. Quienes participaron calculan que alrededor de la mitad de los 19 diputados de la UDI no está dispuesta a comprometer su voto contra la acusación. La cifra no es definitiva y tampoco quiere decir que todos vayan a respaldarla: varios recalcan que primero necesitan conocer el texto. Aun así, muestra lo complejo que será alcanzar una postura compartida.

Algunos proponen que Rabat abandone el Ministerio antes de que la acusación sea discutida en la Sala. De ese modo, los parlamentarios no tendrían que optar entre apoyar a un ministro cuestionado y enfrentarse al propio Gobierno.

El costo de defender a Rabat en los distritos

El debate incluyó también preocupaciones por sus efectos en los distritos. De acuerdo con las mismas fuentes, un diputado dijo que no quería aparecer en el registro de votación rechazando la acusación y luego tener que justificarlo ante sus electores. Le preocupaba que parlamentarios opositores de su zona usaran su voto para criticarlo por respaldar a un ministro involucrado en la controversia por beneficios concedidos a condenados por delitos sexuales contra menores.

Algunos asistentes mencionaron además una división de larga data en la UDI: los parlamentarios vinculados a sectores sociales y populares no siempre comparten las posiciones de quienes están más cerca de la conducción tradicional del partido. En una discusión relacionada con la protección de la infancia, esa distancia hace más difícil lograr que la bancada actúe unida.

También hay descontento por la forma en que el Gobierno se ha instalado en algunas regiones y por la distribución de espacios entre los distintos sectores en los nombramientos. Aunque esos factores no explican por sí solos la oposición a Rabat, se suman al malestar existente. Algunos diputados han aludido, además, a los cuestionamientos de la Fundación Jaime Guzmán a la continuidad del ministro, señal que, a su juicio, el Gobierno debería considerar con atención.

El reclamo dirigido a Republicanos

Otra parte del intercambio se enfocó directamente en el partido del Presidente. Según quienes participaron, varios diputados solicitaron a Alvarado y Arenas que el Gobierno encauce a Republicanos, pues la relación con la UDI se ha deteriorado entre reproches y declaraciones públicas confrontacionales.

Algunos describen como «matonesca» la conducta de ciertos dirigentes republicanos y cuestionan que amenacen y descalifiquen a quienes son sus propios aliados.

Asimismo, recordaron acusaciones constitucionales impulsadas por ese partido durante el Gobierno anterior que, según los gremialistas, carecían de fundamentos suficientes y acabaron llevando a la UDI a apoyarlas.

El planteamiento, explicaron, iba más allá de un desacuerdo específico: es difícil consolidar una coalición si el partido del Presidente no ayuda a encauzar las relaciones entre sus integrantes. La controversia por Rabat ha dejado al descubierto una tensión que ya se venía acumulando.

Una visita sin compromisos de voto

Alvarado y Arenas asistieron a una reunión que no se había organizado para negociar la acusación constitucional, pero pudieron conocer directamente los obstáculos que enfrenta el Ejecutivo para reunir apoyos. Los participantes describieron un diálogo sincero y a ratos incómodo, aunque sin quiebres ni malos tratos generalizados.

La Moneda comunicó que Kast mantendrá a Rabat, mientras un sector significativo de la UDI respondió que no ofrecerá sus votos de antemano. Entre esos planteamientos está una acusación cuyo contenido aún debe revisarse y una bancada que no ha alcanzado una posición unánime.

El asado de Concón, organizado como una pausa para compartir y costeado con aportes de algunos asistentes, terminó transmitiendo una señal política difícil de pasar por alto: el Presidente puede optar por conservar a su ministro, pero no debería asumir que todos sus aliados aceptarán el costo de defenderlo.