Las protestas se desarrollaron en general sin violencia, pese a algunos choques y a incendios intencionados en centros educativos.
La movilización y huelga celebrada en Francia para defender el poder adquisitivo y los servicios públicos dejó, por ahora, 448 detenidos y 53 agentes heridos. Además, el Ministerio del Interior rebajó ligeramente la cifra de asistentes, de 600.000 a 575.000 manifestantes, según informó la noche del jueves (05.11.2026).
El Ministerio indicó también que las manifestaciones del jueves, las más numerosas de este otoño según sus cálculos, motivaron 86 intervenciones por incendios. Los sindicatos estimaron que las protestas congregaron a 1,6 millones de personas en todo el país. El balance oficial, todavía provisional, se difundió a las 18:00 hora local.
Convocada como parte de un paro de un día de trabajadores públicos, la jornada de protestas a nivel nacional fue mayormente pacífica, aunque hubo algunos altercados con la policía en París y Lyon.
El Gobierno francés afirmó que las marchas "transcurrieron en líneas generales con normalidad". No obstante, advirtió que "en numerosas ciudades (Rennes, Marsella, Nantes, Lyon, Burdeos, Estrasburgo) se formaron grupos de riesgo, integrados en cada ocasión por varios centenares de militantes radicales y de extrema izquierda".
Choques en Lyon
En Lyon, los antidisturbios lanzaron gases lacrimógenos y arremetieron contra un grupo de manifestantes, algunos de los cuales gritaban consignas contra las fuerzas de seguridad. Entre ellos había personas vestidas de negro y con el rostro tapado. El Ministerio del Interior informó de enfrentamientos entre la policía y varios centenares de personas; la violencia quedó limitada, aunque el ambiente siguió siendo tenso.
"Se impidió de manera sistemática que estos grupos pasaran a la acción, si bien mostraron una gran violencia contra los policías y gendarmes desplegados (en particular mediante el lanzamiento de proyectiles y morteros pirotécnicos)", señaló el Ministerio.
Las autoridades comunicaron además que, durante la mañana del jueves, varias personas provocaron con fuegos artificiales un incendio en un instituto de secundaria de Toulouse, en el suroeste del país. Algunos individuos también arrojaron objetos contra los bomberos que acudieron al lugar.
"Este comportamiento delictivo es un escándalo absoluto", escribió el ministro de Educación, Edouard Geffray, en la red social X.
Fuegos en varios centros de secundaria
De acuerdo con las autoridades regionales, varios institutos de secundaria de la zona de París resultaron dañados; uno de ellos, ubicado en el centro de la ciudad, fue incendiado de forma intencionada.
Las manifestaciones comenzaron por la mañana en Lyon y otras ciudades, como Marsella y Nantes. En París, la marcha principal arrancó por la tarde en la plaza de la República.
Entre los sucesos registrados estuvo la quema en Estrasburgo de una figura gigante de cartón que representaba a un agente antidisturbios (CRS) y llevaba la inscripción ‘CRS SS’. La obra habría sido realizada por alumnos de la Escuela Superior de Arte de la ciudad; a petición del ministro, el prefecto denunció el caso ante la justicia.
En La Courneuve, en las afueras de París, un hombre se enfrentó a varias personas que bloqueaban un centro escolar y apuñaló a una de ellas. El supuesto agresor quedó detenido y los servicios de emergencias atendieron a la víctima, cuya vida no corre peligro.
También se registraron incendios parciales en instalaciones educativas de Toulouse y Lille.
Amplio operativo policial
Este jueves, las autoridades movilizaron a 70.000 agentes de policía para prevenir la repetición del 17 de octubre, fecha en la que se produjo una oleada de extrema violencia urbana al margen de las protestas sociales. En aquella jornada, al menos 3.000 comercios fueron saqueados en Francia y varios edificios, entre ellos la sede del Ayuntamiento de Limoges, acabaron incendiados.
Los disturbios del 17 de octubre sorprendieron a las fuerzas de seguridad y causaron daños en comercios y edificios públicos de todo el país, además de intensificar las críticas a la gestión de la crisis por parte de Macron. Desde entonces, las autoridades francesas han establecido toques de queda, vetado las concentraciones multitudinarias y pedido a los manifestantes que utilicen recorridos alternativos, lejos de las avenidas principales. Los sindicatos han expresado su rechazo a esas medidas.
"El gobierno intentó bloquear las manifestaciones. Las manifestaciones son más grandes que nunca", dijo a los periodistas Sophie Binet, dirigente del sindicato CGT.
"Estudiantes de secundaria, pensionistas, universitarios, trabajadores: todos juntos. La unidad vence", decía una pancarta durante la protesta en Lyon.





