
Umbrales
Misterios y fenómenos paranormales en la Casona Museo Pedro del Río Zañartu
05 June 2024 | 11:33
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En una entrevista realizada en el Matinal Nuestra Casa, Ramón Figueroa, presidente del Departamento de Protección del Bosque de CORMA, abordó la preparación ante la actual temporada de incendios forestales, así como los desafíos y riesgos que enfrentan los brigadistas tanto en terreno como ante situaciones de violencia o amenazas, como las ocurridas recientemente en la provincia de Arauco.
Preparados para combatir incendios en Ñuble y Biobío
Durante el diálogo con el matinal, Figueroa destacó los esfuerzos y recursos orientados a la prevención y combate de incendios forestales, haciendo hincapié en que la región se encuentra en un periodo de alerta ante las crecientes temperaturas y condiciones que favorecen la ocurrencia de siniestros. Recordó que la colaboración entre CORMA, Conaf, bomberos, municipios y comunidades es fundamental para afrontar de manera más efectiva las emergencias que puedan surgir.
El presidente del Departamento de Protección del Bosque explicó que la preparación no solo contempla el despliegue de brigadistas y medios de combate, sino también la prevención comunitaria, el manejo de combustibles y el apoyo a las estrategias locales para reducir el riesgo de incendios.
Amenazas a brigadistas: una realidad creciente
Figueroa también abordó un tema que ha generado preocupación en la zona centro-sur del país: las amenazas y ataques dirigidos a brigadistas forestales mientras realizan labores de combate. Recientemente, en Curanilahue, provincia de Arauco, dos grupos fueron identificados por amenazar con disparos a brigadistas que combatían un incendio, situación que obligó al repliegue de los equipos por seguridad.
Según explicó Figueroa, estos actos de violencia no solo ponen en riesgo la integridad física de los brigadistas, sino que también dificultan las labores de control del fuego, lo que puede tener consecuencias graves si se propaga sin respuesta oportuna. En el caso de Curanilahue, estas amenazas estarían vinculadas al robo de madera para su comercialización como leña, un delito que suma una capa extra de complejidad a la gestión de emergencias en terreno.