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Sentir un dolor intenso al tomar una bebida fría, disfrutar un café caliente o incluso al respirar aire en invierno es una molestia que muchas personas consideran parte de su vida cotidiana. Sin embargo, la sensibilidad dental no debe normalizarse. Así lo explica la Dra. Loreta Baldeig, cirujano dentista especialista en rehabilitación oral, quien advierte que este síntoma es una señal de alerta de que existe un problema que requiere evaluación profesional.
La especialista explica que la sensibilidad dental se manifiesta como un dolor breve, intenso y localizado que aparece frente a determinados estímulos, como alimentos o bebidas frías, calientes, dulces o ácidas. Incluso, en algunos casos, basta con respirar aire frío para desencadenar la molestia.
"Los dientes sanos no deberían doler. Cuando existe sensibilidad, el organismo está indicando que hay una alteración que debe ser revisada por un odontólogo", señala la Dra. Baldeig.
El origen de la sensibilidad está relacionado con la exposición de la dentina, una capa interna del diente que normalmente está protegida por el esmalte y las encías.
Cuando el esmalte se desgasta o las encías se retraen, quedan expuestos pequeños conductos que conectan directamente con el nervio dental. Los cambios de temperatura o ciertos alimentos estimulan esos conductos, generando el característico dolor agudo y de corta duración.
Existen diversos factores que favorecen la aparición de sensibilidad dental. Entre los más frecuentes se encuentran el cepillado agresivo, el uso de cepillos de cerdas duras, la retracción de las encías, el bruxismo o rechinar de dientes, el consumo frecuente de bebidas ácidas, los tratamientos de blanqueamiento dental, la enfermedad periodontal e incluso problemas digestivos como el reflujo gastroesofágico.
La especialista destaca que muchas veces son hábitos cotidianos los que terminan dañando el esmalte y aumentando el riesgo de desarrollar esta condición.
Uno de los errores más comunes es creer que mientras más fuerte se cepillan los dientes, mejor será la limpieza.
La Dra. Baldeig aclara que ocurre exactamente lo contrario. Un cepillado excesivamente vigoroso puede desgastar el esmalte y provocar retracción de las encías, dejando expuestas zonas sensibles del diente.
Por ello, recomienda utilizar siempre un cepillo de cerdas suaves y aplicar una técnica de cepillado adecuada, sin ejercer presión excesiva.
La respuesta es sí, aunque no entregan resultados inmediatos.
Las pastas dentales formuladas para dientes sensibles ayudan a disminuir la transmisión del estímulo hacia el nervio, pero deben utilizarse de manera constante durante dos a cuatro semanas para obtener beneficios.
Sin embargo, la odontóloga enfatiza que estos productos alivian el síntoma, pero no reemplazan el tratamiento de la causa que originó la sensibilidad.
Aunque ambas condiciones pueden provocar molestias, presentan diferencias importantes.
La sensibilidad dental suele producir un dolor breve que desaparece apenas se elimina el estímulo, mientras que una caries puede generar un dolor más prolongado, persistente o incluso espontáneo, sin necesidad de consumir alimentos o bebidas.
Por ello, ante cualquier duda, la recomendación es acudir al odontólogo para obtener un diagnóstico preciso.
La especialista explica que es habitual experimentar sensibilidad durante los días posteriores a un tratamiento de blanqueamiento dental.
En la mayoría de los casos, esta molestia es temporal y desaparece espontáneamente en pocos días, sin dejar secuelas.
Si bien una molestia ocasional puede parecer menor, existen señales que indican la necesidad de una evaluación profesional.
Es importante consultar cuando el dolor aparece con frecuencia, aumenta en intensidad, dura más de algunos segundos, se presenta al masticar o incluso despierta a la persona durante la noche.
La prevención comienza con hábitos de higiene adecuados. La Dra. Loreta Baldeig recomienda utilizar un cepillo de cerdas suaves, evitar cepillarse con demasiada fuerza, emplear pastas específicas cuando sean indicadas por el profesional, moderar el consumo de alimentos y bebidas ácidas y realizar controles odontológicos periódicos.
Finalmente, la especialista recalca que la sensibilidad dental no debe considerarse una condición normal. Detectar la causa de manera temprana permite aplicar tratamientos más simples y efectivos, evitando que el problema avance y afecte la salud bucal a largo plazo.