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Ecofarmacovigilancia: cómo desechar y almacenar correctamente los medicamentos

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con informacion de:Canal9

Académica de la Universidad de Santiago de Chile explica los riesgos asociados a los medicamentos vencidos, su eliminación inadecuada y entrega recomendaciones para conservarlos correctamente en los hogares.

Los medicamentos forman parte habitual de la vida cotidiana y son fundamentales para el tratamiento de diversas enfermedades. Sin embargo, su uso y disposición también generan un impacto que muchas veces pasa inadvertido: los residuos farmacéuticos pueden llegar al medio ambiente y afectar a los ecosistemas.

Frente a esta problemática surge la ecofarmacovigilancia, disciplina que busca estudiar y monitorear los efectos que los productos farmacéuticos pueden provocar una vez que llegan al entorno.

Así lo explica María Pilar Sánchez, académica de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), química farmacéutica y especialista en ecofarmacovigilancia, quien advierte sobre la importancia de adoptar medidas adecuadas tanto para almacenar como para eliminar los medicamentos.

¿Qué es la ecofarmacovigilancia?

La especialista señala que la ecofarmacovigilancia es la ciencia y el conjunto de actividades destinadas a detectar, evaluar, comprender y prevenir efectos adversos u otros problemas derivados de la presencia de productos farmacéuticos en los ecosistemas.

El concepto considera no solo los posibles efectos sobre las personas, sino también sobre la flora y fauna.

Una de las principales preocupaciones se relaciona con qué ocurre con los medicamentos que ya no son utilizados o que han superado su fecha de vencimiento.

¿Qué hacer con los medicamentos vencidos?

En muchos hogares es habitual mantener medicamentos que quedaron de tratamientos anteriores o que simplemente ya no son utilizados. El problema aparece cuando estos productos terminan en lugares inadecuados.

Arrojarlos directamente al basurero, al lavaplatos o al inodoro puede contribuir a que sus componentes lleguen al medio ambiente. Una vez en el agua o en los suelos, los residuos farmacéuticos pueden interactuar con distintos organismos y generar efectos que afectan el equilibrio de los ecosistemas.

Por esta razón, la recomendación es no eliminar los medicamentos vencidos o que ya no se utilizan junto con los residuos domésticos ni desecharlos por el sistema de alcantarillado, sino buscar los mecanismos de recolección disponibles para este tipo de productos.

Medicamentos y contaminación ambiental

La presencia de residuos farmacéuticos en el ambiente es una preocupación creciente debido a que los principios activos pueden permanecer en el agua y otros componentes de los ecosistemas.

Estos residuos pueden afectar a organismos acuáticos, animales y plantas, generando alteraciones que no necesariamente son visibles de manera inmediata.

De ahí la importancia de comprender que la responsabilidad sobre los medicamentos no termina cuando se deja de consumirlos. Su almacenamiento, uso y eliminación también forman parte del cuidado de la salud y del medio ambiente.

¿Cómo se deben guardar los medicamentos?

Otro aspecto relevante es la manera en que las personas almacenan sus medicamentos en casa.

María Pilar Sánchez recomienda mantener los productos en sus envases originales, ya que estos están diseñados para protegerlos de factores externos y conservar su estabilidad.

Uno de los errores frecuentes ocurre al preparar pastilleros semanales o mensuales. Muchas personas retiran las pastillas de sus blísteres y las dejan sueltas en estos organizadores.

La especialista explica que lo recomendable es no sacar innecesariamente los medicamentos de sus envases individuales. En el caso de los blísteres prepicados, una alternativa es recortar cada unidad manteniendo el medicamento dentro de su propio envase.

Esto permite conservar la protección que entrega el blíster, compuesto por una estructura que mantiene aislado el medicamento de factores ambientales.

Humedad, calor y luz: factores que pueden alterar los medicamentos

La humedad es uno de los elementos que puede afectar la estabilidad de determinados medicamentos, especialmente cuando son retirados de sus envases originales.

Por ello, el baño no siempre es el lugar más apropiado para almacenar medicamentos, debido a las variaciones de humedad y temperatura que se producen en este espacio.

También es importante evitar lugares donde los productos estén expuestos directamente al calor o a la luz solar, siguiendo siempre las condiciones de almacenamiento indicadas en el envase o prospecto.

Mantener los medicamentos en condiciones inadecuadas puede afectar sus características y, eventualmente, comprometer su eficacia.

Seguridad en hogares con niños y adultos mayores

El almacenamiento también debe considerar la seguridad de quienes viven en el hogar.

Los medicamentos deben mantenerse fuera del alcance de los niños y, cuando sea necesario, en lugares de acceso restringido. Además, es recomendable conservarlos identificados y en sus envases originales para evitar confusiones.

En el caso de los adultos mayores que utilizan varios medicamentos, mantenerlos organizados puede ayudar a prevenir errores, pero siempre procurando que las condiciones de almacenamiento recomendadas por el fabricante se mantengan.

Pequeños cambios que ayudan al medio ambiente

La ecofarmacovigilancia plantea que el cuidado de los medicamentos no solo tiene relación con su correcto consumo, sino también con lo que ocurre antes y después de utilizarlos.

Revisar periódicamente los medicamentos almacenados en casa, evitar conservar productos innecesarios, mantenerlos en sus envases originales y buscar puntos de recolección adecuados para aquellos que ya no se utilizarán son acciones que pueden contribuir a disminuir el impacto ambiental.

De esta manera, una acción tan cotidiana como guardar o desechar un medicamento puede convertirse también en una medida de protección para los ecosistemas y para la salud de las personas.

La principal recomendación es simple: los medicamentos no deben considerarse residuos domésticos comunes. Su manejo responsable permite reducir los riesgos asociados a su presencia en el medio ambiente y, al mismo tiempo, garantizar que los productos que sí utilizamos mantengan sus condiciones de seguridad y eficacia.