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Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte en Chile. En el marco del Mes del Corazón, la Dra. Margareth Aravena, médica de familia del Cesfam O’Higgins, destaca la importancia de realizar controles preventivos y reconocer señales que podrían advertir un problema cardíaco.
Durante agosto, el llamado a cuidar la salud cardiovascular vuelve a cobrar fuerza. Las enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos siguen representando una importante causa de mortalidad en Chile y uno de los principales desafíos para la salud pública.
A esto se suma una preocupación que ha ido adquiriendo mayor relevancia: los factores de riesgo cardiovascular están apareciendo en personas cada vez más jóvenes.
El llamado de especialistas apunta a fortalecer los controles preventivos desde los 35 años, especialmente para detectar a tiempo hipertensión, alteraciones de la glicemia y colesterol elevado.
En este contexto, la Dra. Margareth Aravena, médica de familia del Cesfam O’Higgins, releva la importancia de que las personas conozcan sus factores de riesgo y no esperen la aparición de síntomas graves para consultar.
Durante años, el infarto fue asociado principalmente a personas de edad avanzada. Sin embargo, factores como el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, el tabaquismo, una alimentación poco saludable, la hipertensión, el colesterol elevado y la diabetes pueden favorecer la aparición de enfermedades cardiovasculares a edades más tempranas.
De hecho, especialistas citados por El Mostrador han advertido sobre la presencia de factores de riesgo acumulados en personas desde los 35 años, reforzando la necesidad de iniciar controles preventivos antes de que aparezcan complicaciones.
El problema es que muchos de estos factores pueden desarrollarse durante años sin provocar molestias evidentes. Una persona puede sentirse saludable y, al mismo tiempo, presentar presión arterial elevada, alteraciones del colesterol o de la glicemia.
Por eso, la prevención cumple un papel fundamental.
Una de las principales herramientas disponibles en la atención primaria es el Examen de Medicina Preventiva del Adulto (EMPA), orientado a identificar factores de riesgo y detectar oportunamente distintas condiciones de salud.
De acuerdo con información del Ministerio de Salud, el EMPA contempla, entre otras evaluaciones, mediciones de peso, talla y circunferencia de cintura, cálculo del índice de masa corporal, presión arterial, glicemia y colesterol, además de preguntas relacionadas con conductas y hábitos de salud.
Estas mediciones permiten detectar problemas como hipertensión, diabetes, dislipidemia y sobrepeso u obesidad, condiciones que pueden aumentar el riesgo cardiovascular.
El Ministerio de Salud también ha destacado históricamente el EMPA como una herramienta para conocer el riesgo cardiovascular y promover la prevención desde la atención primaria.
Uno de los principales desafíos está en reconocer cuándo una molestia puede requerir atención médica.
Cansancio persistente, dolores de cabeza frecuentes o presión arterial elevada pueden ser señales que las personas tienden a atribuir al estrés, al ritmo de vida o a la falta de descanso. Sin embargo, cuando son recurrentes, deben ser evaluadas por un profesional de salud.
Además, un infarto puede presentarse con síntomas que no siempre son reconocidos inmediatamente como una emergencia cardiovascular. Por eso es importante prestar atención a molestias como dolor, presión u opresión en el pecho, dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, mareos o dolor que puede irradiarse hacia el brazo, hombro, espalda, cuello o mandíbula.
En caso de síntomas intensos, nuevos o repentinos, especialmente cuando existe dolor o presión en el pecho, se debe buscar atención de urgencia.
La prevención cardiovascular no depende de una sola medida. Mantener actividad física regular, llevar una alimentación equilibrada, evitar el tabaco, controlar el peso y realizar controles médicos periódicos son acciones que pueden reducir factores de riesgo.
La evidencia presentada por especialistas también apunta a que cambios sostenidos en los hábitos pueden generar mejoras en indicadores como la presión arterial, el perfil lipídico y el control metabólico.
Por ello, el Mes del Corazón se transforma en una oportunidad para recordar que cuidar el corazón no significa esperar a que aparezca un síntoma, sino conocer los propios factores de riesgo y realizar controles preventivos.
En ese sentido, la recomendación es especialmente relevante para quienes tienen antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, fuman, presentan hipertensión, colesterol elevado, diabetes, sobrepeso u obesidad, o mantienen hábitos sedentarios.
La detección temprana puede marcar una diferencia importante: conocer a tiempo los niveles de presión, glicemia y colesterol permite tomar medidas antes de que estos factores se traduzcan en una emergencia cardiovascular.
El llamado durante este Mes del Corazón es claro: no esperar a sentirse enfermo para comenzar a cuidar la salud cardiovascular.

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