
Fiscalía dispone de 10 días para acusar a Manuel Monsalve tras rechazarse la cautela de garantías
Nuestra Casa
hrs


El proyecto busca reforzar las medidas para prevenir caídas desde edificios en altura. Entre sus principales efectos, los reglamentos de copropiedad ya no podrían impedir la instalación de mallas u otros sistemas de protección por razones estéticas. Luis Vallejos, director de Agacech, analiza los desafíos que enfrentaría la administración de condominios.
La eventual aprobación de la denominada Ley Valentín podría traer importantes cambios para la vida en edificios y condominios de Chile, especialmente en materia de seguridad y prevención de accidentes.
Uno de los puntos centrales de la iniciativa es que los reglamentos internos de las comunidades no puedan prohibir la instalación de mallas de seguridad u otros sistemas destinados a prevenir caídas, priorizando la protección de las personas por sobre consideraciones exclusivamente estéticas.
El proyecto surgió tras la muerte de Valentín Brain, un niño de cinco años que cayó desde el piso 13 de un edificio en San Pedro de la Paz en 2025. Desde entonces, la discusión legislativa ha avanzado con el objetivo de fortalecer las medidas de seguridad en viviendas ubicadas en altura.
Para conocer cómo este eventual cambio podría impactar en las comunidades, conversamos con Luis Vallejos, director de Agacech, la Asociación Gremial de Administradores de Condominios y Edificios de Chile.
Uno de los principales cambios que plantea la iniciativa está relacionado directamente con los reglamentos de copropiedad.
Actualmente, algunas comunidades mantienen restricciones respecto de la instalación de mallas u otros elementos de seguridad, principalmente por criterios relacionados con la estética o la imagen exterior de los edificios.
La propuesta busca modificar esa situación, estableciendo que los reglamentos internos no puedan impedir la instalación de sistemas de protección destinados a prevenir caídas, aunque las comunidades sí podrían establecer exigencias y estándares técnicos relacionados con su calidad, instalación y mantención.
De concretarse la iniciativa, las administraciones de edificios y condominios deberán revisar sus normativas internas y adaptar sus procedimientos a las nuevas disposiciones.
Para Luis Vallejos, uno de los principales desafíos estará precisamente en cómo las comunidades implementarán estos cambios y de qué manera se establecerán reglas claras para propietarios, arrendatarios y administradores.
El debate en torno a la Ley Valentín también plantea un cambio en la forma en que las comunidades enfrentan las medidas de seguridad.
Hasta ahora, en algunos edificios, la instalación de mallas de protección ha generado conflictos entre residentes y administraciones debido a restricciones contenidas en los reglamentos internos.
La futura normativa buscaría establecer un principio claro: la necesidad de prevenir accidentes no podría quedar supeditada únicamente a criterios estéticos.
Sin embargo, esto no significaría que cualquier sistema pueda ser instalado sin condiciones.
Las comunidades podrían fijar estándares técnicos para garantizar que las soluciones utilizadas sean compatibles con las características del edificio y cumplan realmente una función de protección.
Uno de los aspectos más relevantes para las administraciones será definir qué condiciones debe cumplir una malla u otro sistema anticaídas para ser considerado seguro.
No se trataría solamente de permitir su instalación, sino también de establecer criterios relacionados con la calidad de los materiales, el método de fijación, la resistencia, la correcta instalación y la mantención de estos elementos.
Las características de cada edificio también podrían representar un desafío.
Construcciones antiguas, balcones con estructuras especiales, barandas de cristal o condiciones ambientales particulares pueden requerir soluciones técnicas diferentes. En zonas costeras, por ejemplo, factores como la humedad, la salinidad, el viento y la exposición a la radiación solar también pueden afectar la durabilidad de los materiales utilizados.
En este escenario, Luis Vallejos aborda cuáles deberían ser, a juicio de los administradores, los estándares mínimos para garantizar que estas protecciones no sean solo una formalidad, sino una medida efectiva para prevenir accidentes.
La implementación de una eventual Ley Valentín también abriría interrogantes respecto de las responsabilidades de propietarios, arrendatarios, administradores y comunidades.
Entre los temas que deberán resolverse se encuentran quién asume los costos de instalación, cómo se fiscaliza la correcta mantención de las protecciones y qué procedimientos deberán establecerse para registrar o autorizar estas modificaciones.
El debate legislativo también ha abordado la instalación de sistemas de protección en viviendas donde residan menores de 12 años y personas con necesidades especiales, además de dispositivos que permitan limitar la apertura de ventanas en los casos establecidos por la normativa.
De esta manera, la discusión no solo apunta a modificar reglamentos, sino también a avanzar hacia una nueva cultura de prevención dentro de los edificios y condominios.
Más allá de los aspectos técnicos y administrativos, la Ley Valentín abre una discusión sobre la responsabilidad compartida de las comunidades frente a la seguridad de quienes habitan en edificios.
La posibilidad de actualizar los reglamentos internos representa un desafío para las administraciones, pero también una oportunidad para establecer protocolos más claros y prevenir situaciones que pueden tener graves consecuencias.
Para Agacech y los administradores de condominios, el desafío será compatibilizar las nuevas exigencias con las distintas realidades constructivas de los edificios, asegurando que las medidas de protección sean adecuadas, seguras y correctamente mantenidas.

Fiscalía dispone de 10 días para acusar a Manuel Monsalve tras rechazarse la cautela de garantías

Cristiano Ronaldo marca un golazo en la victoria del Al Nassr sobre Al Riyadh y se acerca a los 1000 goles

Lula tilda de infundados los nuevos aranceles de EE.UU. a Brasil en una larga llamada con Trump