
Estudiantes del Liceo Enrique Molina representarán al Biobío en la II Feria de Patrimonio Escolar en Santiago
Nuestra Casa
hrs


El enfermero reanimador del SAMU, Jorge Cifuentes, explica cómo funciona un desfibrilador externo automático (DEA), por qué los primeros minutos son fundamentales y qué debe hacer una persona que presencia el desplome de alguien, mientras llega la asistencia médica.
La muerte de un hombre durante una carrera de trail running en Hualpén volvió a poner en el centro de la discusión la importancia de contar con medidas de emergencia y equipos adecuados durante actividades deportivas. El caso también abrió interrogantes sobre el acceso oportuno a elementos que pueden ser determinantes frente a un paro cardiorrespiratorio.
Para conocer su funcionamiento y la importancia de actuar rápidamente ante una emergencia de este tipo, Canal 9 Biobío TV conversó con Jorge Cifuentes, enfermero reanimador del SAMU.
Un desfibrilador externo automático es un equipo que permite analizar la actividad eléctrica del corazón de una persona que aparentemente se encuentra en paro cardiorrespiratorio.
Una de sus principales características es que el propio dispositivo analiza el ritmo cardíaco y determina si corresponde realizar una descarga, por lo que no es necesario que quien lo utilice tenga que interpretar un electrocardiograma.
Esto permite que el DEA pueda ser utilizado como parte de la respuesta inicial ante una emergencia, siguiendo las instrucciones que entrega el propio equipo.
Cuando una persona sufre un paro cardiorrespiratorio, el corazón deja de bombear sangre de manera efectiva, lo que significa que órganos vitales como el cerebro dejan de recibir el oxígeno que necesitan.
En ese escenario, el tiempo adquiere una importancia crítica.
Cada minuto que transcurre sin iniciar maniobras de reanimación y sin entregar una desfibrilación cuando está indicada puede disminuir las posibilidades de supervivencia.
Por eso, la respuesta de quienes se encuentran en el lugar antes de la llegada del SAMU puede resultar determinante.
Llamar a los servicios de emergencia, iniciar RCP y utilizar un DEA cuando esté disponible son acciones que pueden realizarse de manera coordinada mientras llega el personal especializado.
Una de las dudas más frecuentes es si para utilizar un DEA se necesita ser profesional de la salud.
Estos equipos están diseñados precisamente para facilitar su utilización por parte de personas que se encuentran en el lugar de una emergencia. El dispositivo entrega instrucciones y analiza el ritmo cardíaco antes de indicar si debe efectuarse una descarga.
Por eso, frente a una persona que se desploma y no responde normalmente, la recomendación no es esperar pasivamente la llegada de los equipos de emergencia si existe un DEA disponible.
La persona que presta ayuda debe seguir las instrucciones del dispositivo y las indicaciones que entregue el operador de emergencias.
Ante un posible paro cardiorrespiratorio, la primera respuesta debe ser rápida y ordenada.
De manera general, la secuencia considera:
1. Comprobar que el lugar sea seguro.
2. Verificar si la persona responde y respira normalmente.
3. Solicitar ayuda y llamar inmediatamente al SAMU.
4. Iniciar maniobras de RCP si la persona no responde y no respira normalmente.
5. Solicitar un DEA si existe uno disponible.
6. Encender el equipo y seguir sus instrucciones.
7. Continuar la RCP hasta que llegue personal especializado o la persona presente signos claros de recuperación.
La rapidez de esta cadena de respuesta puede marcar una diferencia importante en el pronóstico.
Un punto fundamental que explica Jorge Cifuentes es que la RCP y el desfibrilador no son alternativas entre sí.
La reanimación cardiopulmonar permite mantener, mediante las compresiones torácicas, una circulación mínima de sangre hacia órganos vitales mientras se busca revertir el paro.
El DEA, en cambio, analiza el ritmo cardíaco y puede entregar una descarga cuando existe un ritmo que puede ser tratado mediante desfibrilación.
Por eso, ambas acciones forman parte de una misma cadena de supervivencia: RCP precoz, desfibrilación temprana y llegada de atención médica avanzada.
La discusión adquiere especial relevancia en actividades deportivas masivas, como carreras, competencias de ciclismo o eventos de trail running.
En este tipo de actividades existen particularidades que deben ser consideradas en los planes de emergencia: los participantes pueden encontrarse a varios kilómetros del punto de partida, en sectores de difícil acceso vehicular y donde la llegada de una ambulancia puede tomar más tiempo.
Por ello, disponer de DEA estratégicamente ubicados, personal capacitado y un sistema de comunicación y evacuación previamente definido puede resultar fundamental.
No basta necesariamente con tener un dispositivo: también es importante que los organizadores sepan dónde está, que sea accesible y que quienes participan en la respuesta de emergencia conozcan cómo utilizarlo.
La atención de una emergencia cardíaca no comienza necesariamente cuando llega una ambulancia.
En muchos casos, los primeros minutos transcurren con familiares, amigos, compañeros de trabajo, deportistas u otras personas que se encuentran en el lugar.
Es precisamente allí donde la capacitación en RCP y el acceso oportuno a un DEA pueden adquirir especial relevancia.
El llamado de emergencia, las compresiones torácicas y la desfibrilación temprana pueden funcionar como eslabones de una cadena que posteriormente continúa con la llegada del SAMU y la atención médica especializada.
En el contexto de actividades deportivas, contar con un plan de emergencia que considere accesos, comunicaciones, personal capacitado y disponibilidad de desfibriladores permite reducir los tiempos de respuesta ante situaciones potencialmente mortales.