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Polémica por dichos sobre Magallanes: analista aborda impacto en la relación entre Chile y Argentina

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Nilson PereiraPeriodista Canal 9

La Cancillería argentina reafirmó su compromiso con la relación bilateral con Chile luego de las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea trasandina, quien aludió a Magallanes y al extremo austral como territorios de soberanía argentina. El episodio generó una respuesta de la diplomacia chilena, que anunció una nota de protesta formal.

La controversia se originó luego de que el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, señalara en una entrevista que Magallanes, el sur y el Paso Drake correspondían a espacios de soberanía argentina y destacara su importancia estratégica como conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Sus declaraciones provocaron molestia en Chile, particularmente por tratarse de un alto mando militar argentino. Desde la Cancillería chilena confirmaron que se enviará una nota de protesta formal y recalcaron que la soberanía nacional sobre el Estrecho de Magallanes es indiscutible y se encuentra respaldada por los tratados vigentes entre ambos países.

Ante la controversia, el Gobierno argentino buscó precisar su posición. A través de un comunicado, sostuvo que su postura respecto del Estrecho de Magallanes es la establecida en el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, ambos considerados plenamente vigentes y definitivos por Argentina.

Junto con ello, Buenos Aires destacó el carácter estratégico del extremo austral, especialmente por su importancia para las rutas marítimas, los recursos naturales y la Antártica. Al mismo tiempo, subrayó los espacios de cooperación que mantienen ambos países, entre ellos la Patrulla Antártica Naval Combinada y distintas iniciativas de protección marina.

En este contexto, Jorge Sanz, analista internacional y académico de la Universidad del Desarrollo, analiza las consecuencias de la polémica y el alcance que pueden tener las declaraciones de un alto jefe militar en una relación bilateral marcada históricamente por diferencias territoriales, pero también por importantes acuerdos de cooperación.

Sanz sostiene que lo ocurrido debe ser analizado considerando tanto el contenido de las declaraciones como el cargo de quien las realizó. La posterior aclaración oficial del Gobierno argentino constituye un elemento relevante para evitar una escalada diplomática, particularmente porque Buenos Aires reafirmó expresamente los tratados de 1881 y 1984.

Sin embargo, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la sensibilidad que existe en torno al extremo austral y la necesidad de que cualquier diferencia entre ambos países sea abordada mediante los canales diplomáticos establecidos.

La polémica también evidencia la creciente relevancia estratégica de Magallanes, el Atlántico Sur y la Antártica, espacios que concentran intereses geopolíticos, económicos y militares cada vez mayores.

Para el analista internacional, el desafío ahora será evitar que declaraciones individuales terminen afectando una relación bilateral que durante las últimas décadas ha avanzado hacia mayores niveles de cooperación y coordinación, especialmente en materia fronteriza, antártica y de seguridad.

La pregunta que queda abierta es si la aclaración de la Cancillería argentina será suficiente para dar por superado el episodio o si los dichos del alto mando militar tendrán consecuencias diplomáticas más profundas entre Santiago y Buenos Aires.