Kylian Mbappé, capitán de Francia, firmó un doblete en la victoria ante Suecia por los dieciseisavos de final del Mundial 2026 y volvió a demostrar que, cuando llega la Copa del Mundo, su nivel se dispara. Más allá del resultado, una escena robó miradas: el homenaje espontáneo de Didier Deschamps al momento de reemplazarlo.
Con el partido sentenciado, el seleccionador decidió sacar del campo a Michael Olise y a Mbappé. El delantero se fue entre aplausos y, antes de llegar al banquillo, Deschamps le dedicó varias reverencias, un gesto de admiración hacia el futbolista que otra vez comandó a los Bleus.
La ovación tenía sustento en una actuación brillante. Mbappé convirtió dos goles, vio anulado otro por fuera de juego y estrelló un disparo en el poste. Pudo completar un triplete, pero igualmente fue el gran protagonista de la noche.
Con este doblete, ‘Kiki’ alcanzó los seis tantos en el torneo y ya suma 18 en la historia de los Mundiales a sus 27 años, cifras que lo instalan entre los artilleros más destacados de todos los tiempos. Parte de este rendimiento se explica por su sintonía con Michael Olise, un socio que interpreta a la perfección sus desmarques y le ofrece soluciones que no siempre encuentra en su club.
La jornada dejó además un momento cargado de emoción. Tras abrir el marcador, Mbappé corrió a abrazar a Deschamps, en un gesto de gratitud hacia el entrenador que lo respaldó en los tramos de mayor presión y, a la vez, de apoyo personal en días difíciles para el técnico tras el reciente fallecimiento de su madre.




