Estados Unidos llevó a cabo una nueva serie de ataques contra objetivos iraníes en medio del aumento de tensiones entre Washington y Teherán, luego de que el presidente Donald Trump advirtiera sobre posibles acciones adicionales durante su participación en la cumbre de la OTAN en Ankara.
Según el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), las operaciones buscan reducir la capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. La comandancia señaló que Washington responsabiliza a Teherán por recientes acciones contra barcos comerciales y tripulaciones civiles que transitan por esta vía estratégica.
Trump había anticipado la posibilidad de nuevos bombardeos nocturnos, dejando en un punto incierto el curso de las negociaciones con Irán. En una reunión con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el mandatario reiteró sus críticas al régimen iraní tras dar por terminado el alto el fuego con Teherán, y sostuvo que Estados Unidos respondería con contundencia.
Medios locales informaron de explosiones e incendios en la ciudad portuaria de Bushehr tras ataques aéreos que habrían alcanzado instalaciones de la Guardia Revolucionaria. La jornada previa, Estados Unidos ya había bombardeado emplazamientos militares iraníes en represalia por acciones atribuidas a Irán contra embarcaciones que buscaban cruzar el estrecho de Ormuz.
Trump acusó a Teherán de hostigar el tráfico marítimo en la zona y de intentar colocar minas, afirmando que el país incumple de manera reiterada los compromisos asumidos. Con el operativo más reciente, Washington busca aumentar la presión militar mientras mantiene abierta la posibilidad de nuevas acciones.




