Noruega vive su mejor Mundial y por primera vez pelea un lugar en semifinales. Inglaterra es el próximo obstáculo y, aun si la historia termina en derrota, la campaña ya quedó marcada.
Con un Erling Haaland implacable en el área y Martin Ødegaard manejando los tiempos, los Vikingos han superado rivales de peso, incluido Brasil en octavos de final. Es un retorno impresionante tras 28 años de ausencia en una Copa del Mundo.
Nada de esto se explica sin la mano de Stale Solbakken. El seleccionador, de 58 años, dirige a una generación que ilusiona, luego de una carrera como futbolista interrumpida de forma dramática a los 33, cuando sufrió un infarto en pleno entrenamiento y estuvo siete minutos clínicamente muerto.
Nacido en Kongsvinger, cerca de la frontera con Suecia, el 27 de febrero de 1968, Solbakken comenzó a los 17 en Grue IL, pasó por HamKam —donde fue goleador— y luego se consolidó en Lillestrøm. Sus buenas actuaciones lo llevaron al Wimbledon de la Premier League, pero diferencias con el cuerpo técnico precipitaron su salida. En Dinamarca brilló con el Aalborg y más tarde con el FC Copenhague.
El 13 de marzo de 2001, su vida cambió para siempre. Bajo las órdenes del inglés Roy Hodgson en el Copenhague, se desplomó durante una práctica: su corazón se detuvo. Más tarde relataría que estuvo técnicamente muerto durante siete minutos, que recuperó el pulso en la ambulancia y permaneció casi 30 horas en coma y dos semanas hospitalizado. A los 33, dijo haber “vuelto a nacer”.
Aunque los exámenes posteriores indicaron que su corazón se había recuperado y jugaba con un marcapasos, decidió retirarse por el riesgo potencial y por su familia. Fue una determinación difícil, pero definitiva.
Su supervivencia estuvo ligada a la reacción inmediata del médico del Copenhague, Frank Odgaard, quien inició la reanimación en el campo y coordinó la llegada de la ambulancia. Esa acción fue clave para que su corazón volviera a latir camino al hospital.
El retiro aceleró su salto a los banquillos. Un año después asumió en Ham-Kam, lo sacó de la crisis y lo devolvió a los primeros planos del fútbol noruego. Copenhague volvió a apostar por él y encadenó tres ligas en cuatro temporadas. En el extranjero no tuvo la misma fortuna: en Colonia su proyecto no cuajó y el equipo descendió; en Wolverhampton tampoco logró asentarse. Regresó a Copenhague en 2013 y conquistó los títulos de 2016, 2017 y 2019.
Con ese recorrido, tomó la selección de Noruega y hoy la tiene a un paso de las semifinales del Mundial 2026. En la previa ante Inglaterra, Solbakken subrayó la dimensión histórica del partido y el respaldo del país: estas semanas, dijo, Noruega ha vivido una fiesta y siente a toda la nación detrás del equipo.




