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Oslo ovaciona a sus héroes: la selección de Noruega es recibida con fervor tras su gran Mundial

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Escrito por:Jaime Zavala

Oslo se convirtió en el epicentro de una celebración inédita. Cerca de 90 mil personas salieron a las calles para recibir a la selección de Noruega tras su histórica participación en el Mundial de 2026. Fue una demostración de orgullo nacional que quedará grabada en la memoria del país. El equipo, con Erling Haaland como figura, alcanzó los cuartos de final en la cita de Norteamérica, instancia en la que cayó 2-1 ante Inglaterra.

La capital vivió una jornada excepcional. Familias, jóvenes y aficionados colmaron el centro para homenajear a un plantel que encendió una ilusión pocas veces vista en una nación donde el fútbol sigue afianzando su crecimiento.

Entre los momentos más simbólicos destacó la presencia del príncipe heredero, quien, tambor en mano, marcó el pulso de la fiesta. Miles respondieron al unísono con el tradicional “remo noruego”, gesto que se consolidó como emblema de unidad para todo el país.

Las imágenes del heredero encabezando la celebración dieron la vuelta al mundo, reflejando la sintonía entre la familia real, la selección y una afición que vivió con intensidad cada etapa del torneo.

Más allá de la multitudinaria bienvenida, el recibimiento marca un punto de inflexión para el fútbol noruego. La campaña en el Mundial no solo elevó el prestigio del combinado nacional, también fortaleció un sentido de pertenencia que podría traducirse en un mayor impulso para el desarrollo del deporte en los próximos años.

Lo ocurrido en Oslo dejó una estampa poderosa: la de un país entero celebrando a un equipo que ilusionó, unió a miles en torno a un sueño compartido y demostró que el fútbol puede ser un sólido símbolo de identidad nacional.

Hacia el final de la jornada, se reportó que alrededor de 100 mil personas se congregaron en los terrenos del Palacio Real para continuar el homenaje, donde el “remo vikingo” volvió a convertirse en el corazón de la celebración, otra vez liderado por el príncipe heredero.