Las principales cadenas hoteleras españolas presentes en Cuba —Meliá, Iberostar y Barceló— han optado por retirarse del país ante crecientes dificultades operativas, intensificadas desde comienzos de año por el bloqueo de Estados Unidos.
Meliá, segundo mayor operador extranjero en la isla tras la canadiense Blue Diamonds, anunció que este viernes cerrará los hoteles que aún gestionaba en Cuba. La compañía argumenta que las trabas operativas, legales y financiero-económicas derivadas del bloqueo imposibilitan mantener una estabilidad mínima.
Iberostar, que contaba con 18 hoteles en el país y ya había cesado la actividad en 12 a inicios de junio, ha detenido operaciones también en los 6 restantes.
Barceló, con dos establecimientos, igualmente ha dejado de operar en la isla por la severa escasez de suministros, agravada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos vigente desde enero y por sanciones reforzadas desde mayo, que han disuadido a múltiples empresas extranjeras.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado a Cuba como “una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional y ha reiterado públicamente la posibilidad de “tomar el control” de la isla.
Meliá precisó que su salida efectiva se concretará este viernes, tras advertir ya el 7 de mayo, en la presentación de sus resultados trimestrales, que había recortado a la mitad su capacidad operativa en Cuba por el endurecimiento del bloqueo. En ese momento, su cartera sumaba 34 hoteles —algunos ya cerrados— con 14.053 habitaciones, además de dos proyectos previstos para este año.
La retirada de estas cadenas deja a la isla sin grandes operadores internacionales. Meliá registró en el primer trimestre una ocupación del 34,1% en Cuba, 6,5 puntos menos interanual y muy por debajo del promedio global de su portafolio (58,8%, con alza de 1,7 puntos).
El RevPAR en Cuba se situó en 34,4 euros, un 8,6% menos interanual, frente a los 84 euros de media en el conjunto de hoteles de la cadena.
En el modelo cubano, las cadenas no son propietarias de los activos: los hoteles pertenecen al Estado a través de conglomerados como Gaesa, Cubanacan o el Ministerio de Turismo; las compañías extranjeras se limitan a su gestión. Estas aportan marca, sistemas de reservas, canales de comercialización y procedimientos, y perciben honorarios de gestión y bonificaciones ligadas a resultados.
Habitualmente, los directivos forman parte de la plantilla de las cadenas gestoras, mientras que el resto del personal depende de las operadoras públicas cubanas; por ello, el impacto laboral directo de la salida es reducido.
La canadiense Blue Diamonds, que operaba más de 60 hoteles en el país, también ha cesado su actividad en la isla.
Entre enero y mayo, Cuba recibió cerca de 360.000 turistas internacionales, un 58% menos que en el mismo periodo del año previo, que ya había sido el peor en más de dos décadas, excluyendo los años de la pandemia.




