Un reporte preliminar del Grupo de Copenhague, órgano asesor de la FIFA, registró siete alertas por posibles anomalías en el mercado de apuestas durante el Mundial 2026.
Estas señales emergieron poco después de que la FIFA afirmara que, tras su monitoreo, no encontró indicios de manipulación en ninguno de los 104 encuentros del certamen.
La información fue difundida por The Athletic, que accedió a un resumen del documento emitido por este organismo internacional dedicado a vigilar la integridad de las competiciones deportivas.
De acuerdo con ese medio, las alertas se activaron al detectar movimientos inusuales en casas de apuestas y en plataformas de predicción.
Entre los episodios destacados figuran la expulsión del sudafricano Themba Zwane ante México, un incremento atípico de operaciones en Polymarket apostando a que España no derrotaría a Cabo Verde, y la revisión de tres minutos y medio del VAR que terminó invalidando un gol de Ferran Torres frente a Arabia Saudita.
El documento también repara en un mercado abierto en Polymarket sobre la presencia de Folarin Balogun en el cruce entre Estados Unidos y Bélgica. Pese a haber sido expulsado en el partido previo, la FIFA suspendió de manera temporal su castigo y el delantero pudo participar. Por este motivo, el Grupo de Copenhague solicitó una explicación formal al ente rector.
Aun con estos elementos, la Fuerza de Tarea de Integridad de la FIFA comunicó el martes que su vigilancia no halló actividad inusual ni indicios de manipulación vinculados a encuentro alguno del torneo.
El especialista en regulación de apuestas Christian Kalb subrayó que la existencia de alertas no equivale automáticamente a amaño: variaciones de cuotas, coberturas de riesgo o dinámicas propias del mercado pueden originar patrones que parezcan atípicos.
El Grupo de Copenhague utiliza una escala cromática de evaluación que va de verde a rojo. Las siete advertencias localizadas en el Mundial se situaron en nivel amarillo: escenarios con ciertos indicios de irregularidad que, por sí mismos, no constituyen prueba de manipulación.
Según el organismo, el volumen apostado durante la competición rondó los 240 mil millones de dólares, aproximadamente el doble de lo registrado en Qatar 2022.




