En cuestión de segundos, un operativo de unidades especializadas de Carabineros de Chile, destinado a detener al presunto asesino de un funcionario, terminó en una emboscada que cobró la vida de otro policía. Los testimonios de quienes participaron permiten reconstruir, con detalle, lo ocurrido antes y después del disparo que convirtió en mártir a Marcos Javier Cosme Barqueros (32).
Las declaraciones recogidas por la BIPE de la Policía de Investigaciones (PDI) en Valdivia coinciden en que la vigilancia se inició temprano el 15 de julio. Pasado el mediodía, al confirmarse la presencia del sospechoso dentro de la vivienda, se autorizó el ingreso.
Uno de los relatos más duros es el del cabo primero J.C.J.S., del OS9 de La Araucanía. Según dijo, al ser visto por el sospechoso desde una ventana, este lo apuntó con un arma corta y abrió fuego: “Fueron cinco disparos aproximadamente”. Alcanzó a cubrirse, aunque uno de los tiros le rozó la entrepierna y le provocó una lesión leve en un muslo. Segundos después, oyó el grito que marcó la jornada: “¡GOPE caído!”.
El capitán C.A.Z.S., a cargo del equipo que irrumpió en la casa, relató que lanzó la granada de distracción e ingresó detrás del cabo primero Marcos Cosme. Casi de inmediato escuchó entre dos y tres tiros. En un comienzo pensó que su subordinado se había lanzado al suelo para protegerse, pero al volver comprobó que presentaba una herida en la cabeza.
Capitán a cargo de la irrupción
En la audiencia de formalización de Carlos Esteban Cancino Tapia, alias “El Rana”, ante el Juzgado de Garantía de Valdivia, el Ministerio Público dio lectura a testimonios de funcionarios del OS9 y del GOPE que acompañaban a Cosme el día del operativo.
El capitán C.A.Z.S., líder del grupo de cuatro que ingresó tras la luz verde, detalló que la misión era detener a Cancino Tapia, investigado por su presunta participación directa en el homicidio del suboficial mayor Eugenio Naín Caniumil en octubre de 2020, en Metrenco, Ruta 5 Sur, Padre Las Casas, región de La Araucanía.
Con 17 años de servicio y actualmente destinado al GOPE en Temuco, el oficial contó que su unidad fue convocada al sector Las Minas, en la zona costera de Valdivia, donde se ubica la comunidad mapuche Antillanca.
Indicó que el coronel J.P.H.A., jefe de la unidad GOPE en ese momento, confirmó desde un punto de observación que el imputado estaba dentro del inmueble. Tras consultar con el teniente coronel L.L., se autorizó el ingreso, en una investigación a cargo del OS9 de Temuco.
El avance hacia el objetivo comenzó cerca de las 12:30 del miércoles 15 de julio, con 11 efectivos del GOPE y dos del OS9. Al entrar, el capitán lanzó una granada de luz y ruido; detrás de él iba el cabo primero Marcos Cosme. Escuchó dos o tres disparos mientras el sospechoso huía hacia un costado. Vio caer a Cosme y pidió apoyo. Afuera, otros funcionarios ya habían reducido al imputado. Al volver, constató la herida en la cabeza de su compañero.
Instantes más tarde, el detenido fue controlado tras efectuar más disparos, que hirieron a un segundo carabinero y rozaron a un tercero.
Paso a paso
El segundo herido fue el suboficial R.F.C.Q., con más de 26 años de servicio, 22 de ellos en el GOPE. Describió que su misión era irrumpir y asegurar un inmueble en un sector rural costero de Valdivia, junto al OS9 de Temuco. El contingente llegó a las 7:30 y esperó la confirmación visual del imputado, que se obtuvo a las 12:34, momento en que se dio luz verde.
El equipo avanzó a pie unos 200 metros hasta la vivienda. R.F.C.Q. integraba la facción de ingreso, mientras otro grupo cubría la parte posterior. El orden de entrada fue: Marcos Cosme al frente, seguido del capitán C.A.Z.S. y luego él.
Relató que vio a Cancino Tapia por una ventana; al advertir la presencia policial, el sospechoso se replegó dentro de la casa. El suboficial se desplazó hacia el costado sur para cubrir una puerta secundaria. Tras el estruendo de la granada, escuchó disparos y movimiento dentro del inmueble.
Segundos después, el imputado salió por la puerta que él cubría, con un revólver en las manos. Adoptó postura de tiro y disparó, impactándolo en el costado izquierdo del abdomen. A unos seis metros de distancia y con el agresor en una posición ligeramente elevada, el suboficial respondió con su fusil M4 con dos tiros, tras lo cual el sujeto cayó y quedó tendido.
“¡GOPE caído!”
Personal de cobertura del GOPE llegó y esposó al individuo, hallando bajo su cuerpo el revólver utilizado. Desde el interior, el capitán C.A.Z.S. gritó: “¡GOPE caído!”. Luego se prestaron primeros auxilios tanto al detenido como a Cosme.
El suboficial R.F.C.Q. sintió dolor abdominal y, con apoyo del cabo primero J.C.J.S. y otros funcionarios, se retiró el chaleco balístico y aplicó un vendaje israelí de su kit para controlar el sangrado.
Según su relato, él, Cosme, el detenido y el cabo primero J.C.J.S. —quien sufrió un roce de bala que le dañó el pantalón y le causó una lesión superficial— fueron trasladados en un furgón policial al Hospital Base de Valdivia.
Antes de cerrar su testimonio, el suboficial destacó la determinación del agresor al disparar y su inmediata adopción de postura de tiro, lo que le hizo presumir algún nivel de entrenamiento en armas.
Cobertura posterior
El cabo primero J.C.J.S., con 12 años en Carabineros y hoy investigador del OS9 en La Araucanía, explicó que el GOPE debía asegurar la vivienda y detener al imputado, mientras el OS9 debía notificar la orden de detención.
Recordó que cuatro efectivos del GOPE fueron a la entrada principal, y él, junto al sargento F., cubrió la parte posterior por si el sujeto intentaba escapar. Mientras el GOPE ingresaba al inmueble de dos pisos, escuchó la granada de luz y ruido.
En ese instante, una ventana del segundo piso fue forzada y apareció Carlos Cancino Tapia. Tras mirarlo brevemente, lo apuntó con un revólver y efectuó varios disparos —cerca de cinco— en su contra. El carabinero corrió a cubrirse detrás de un neumático usado como macetero; durante la maniobra, un proyectil le rozó la entrepierna y le causó una herida leve en el muslo derecho.
Al comprobar que no sangraba en exceso, oyó también el grito de “¡GOPE caído!” y volvió a la casa, donde encontró al cabo primero Marcos Cosme en el suelo, con una herida en el rostro y en estado de shock. Con apoyo de otros funcionarios, lo evacuó al exterior para agilizar su traslado.
Luego se dirigió al lugar donde el sospechoso ya estaba reducido para esposarlo, comunicarle la orden y leerle sus derechos. Dado que el detenido sangraba por la mejilla izquierda, le aplicó una gasa. Minutos después, el suboficial R.F.C.Q. le pidió revisar una molestia abdominal; al retirar el chaleco, constató una herida de bala con entrada y salida en el costado izquierdo.
Nueva prisión preventiva
Con estos testimonios y registros de cámaras corporales desde distintos ángulos, el Juzgado de Garantía de Valdivia acogió la solicitud del Ministerio Público y decretó la prisión preventiva para “El Rana”.
Así, tal como ocurrió días antes en Temuco, donde Carlos Cancino Tapia fue formalizado como autor material del homicidio del suboficial mayor Eugenio Naín, el tribunal valdiviano impuso la medida cautelar más gravosa.
El tribunal estimó que su libertad representa un peligro para la sociedad. El imputado participó de la audiencia de forma telemática, tras su traslado a la Cárcel de Alta Seguridad Santiago 1.




