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Flávio Bolsonaro oficializa su candidatura presidencial en Brasil con el apoyo de Javier Milei

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Agencia EFEAgencia española de noticias

El senador brasileño Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, oficializó este sábado su postulación para las elecciones de octubre, acompañado por el presidente argentino Javier Milei. Prometió “rescatar” el país siguiendo la línea de su padre, condenado y actualmente en prisión domiciliaria por intentar un golpe de Estado.

El Partido Liberal (PL) lo proclamó candidato ante decenas de simpatizantes con vestimenta verde y amarilla, en un espacio interior del estadio Pacaembu, en São Paulo. “Asumo hoy ante Dios y ante todos ustedes la misión de ser el candidato del Brasil del futuro”, dijo el legislador de 45 años, arropado por parlamentarios y gobernadores afines al bolsonarismo.

Jair Bolsonaro, inhabilitado, condenado a 27 años y en arresto domiciliario, fue el gran ausente-presente de la jornada, con cánticos de “¡Vuelve, Bolsonaro!” que se repitieron durante el acto. Él mismo designó a su hijo mayor como heredero político. Flávio, segundo en las encuestas, reivindicó el legado paterno: “Voy a honrar hasta el final todo lo que me enseñaste”, expresó, vestido con traje y camisa blanca, sin corbata.

Milei ataca a Lula

Abogado de formación, Flávio contó con el espaldarazo explícito de Javier Milei, quien fue uno de los más ovacionados. Su discurso, leído, superó en duración y concurrencia al del propio candidato del PL. Previamente condecorado por el gobernador paulista Tarcísio de Freitas, el presidente argentino arremetió contra Luiz Inácio Lula da Silva, al que calificó con duros términos y acusó de malgastar recursos públicos.

Milei se movió con soltura en el escenario: bailó junto a Flávio su versión de “Panic Show” de La Renga y aseguró que su presencia buscó “inclinar la balanza a favor del bien”. Equiparó al kirchnerismo con “la versión argentina” de Lula y presentó a Flávio —hijo de su “gran amigo” Jair Bolsonaro, al que considera “injustamente encarcelado”— como el único con opciones de derrotarlo. “¡Confiamos en ti, Flávio, para poder parar a la basura socialista!”, lanzó. Añadió que el socialismo “está siendo erradicado” en varios países de la región y manifestó su expectativa de que lo mismo ocurra en Brasil en octubre. Un fallo del juez del Supremo, Alexandre de Moraes, le impidió visitar a Jair Bolsonaro; Milei también descalificó públicamente al magistrado.

Antes, dirigentes del PL tomaron la palabra y se proyectaron mensajes de los hermanos del candidato: Eduardo Bolsonaro, autoexiliado en Estados Unidos alegando “persecución”, y Carlos Bolsonaro. En ese momento, Flávio se emocionó hasta las lágrimas.

Riñas familiares y sospechas judiciales

Intervinieron por video el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y Michelle Bolsonaro, madrastra del senador, con quien Flávio había tenido tensiones públicas y ahora mantiene una tregua. Ella, figura clave para el voto femenino y evangélico, primero defendió a su marido y luego pidió “sabiduría” y “coraje” para su hijastro.

Las disputas internas han afectado la intención de voto de Flávio en las últimas semanas. También lo ha golpeado su vínculo con Daniel Vorcaro, banquero preso por un fraude millonario que salpicó a magistrados del Supremo y a legisladores de distintos partidos.

Por seguridad, el aforo fue limitado, aunque Flávio había llamado a llenar el Pacaembu y difundió imágenes generadas con inteligencia artificial del estadio repleto. La ceremonia se realizó finalmente en un pabellón subterráneo. Entre los asistentes estuvo Kátia Araújo, profesora de 49 años llegada desde Roraima, en el norte del país, quien, con penacho de plumas verde y amarillo, se definió como “mujer evangélica, indígena” y seguidora del bolsonarismo. “Jair Bolsonaro es el mayor líder de la derecha y eligió a su hijo para representarnos. Flávio es joven, dinámico, preparado; donde va representa a Brasil, sabe expresarse, habla inglés”, dijo a EFE. Aspira a postularse a diputada, aunque sostiene que Brasil “ya no es un país democrático”, pese a las elecciones ininterrumpidas desde 1985.