El Gobierno de Ucrania abordó el debate sobre el alistamiento de extranjeros para combatir contra Rusia, subrayando que el modelo ucraniano difiere por completo del aplicado por Moscú.
En una conferencia virtual con medios, en la que participó BioBioChile, el vocero de la Cancillería ucraniana, Heorhii Tykhyi, afirmó que Rusia apunta a reclutar a personas vulnerables, entre ellas quienes presentan irregularidades documentales o viven en condiciones precarias.
Añadió que en Ucrania rige el Estado de derecho y existe la figura del defensor del pueblo para asuntos militares.
“Es cierto que Ucrania recibe a ciudadanos extranjeros que, de manera voluntaria, deseen combatir por el país. Si alguien quiere incorporarse a nuestras fuerzas de defensa para proteger a Ucrania —y los principios y libertades a nivel mundial—, puede hacerlo”, señaló.
Con todo, descartó que se trate de mercenarios. “Al firmar un contrato con nuestras fuerzas de defensa, se convierten en soldados regulares del Ejército. No son mercenarios; es incorrecto llamarlos así, pues pasan a integrar formalmente nuestras fuerzas terrestres”, enfatizó.
“Perciben remuneración como cualquier militar ucraniano y cuentan con los mismos derechos dentro de las fuerzas. Valoramos a quienes, por decisión propia, vienen a defender la libertad junto a nosotros”, agregó.
En esa línea, reiteró que Rusia “apunta a personas en situación vulnerable: quienes tienen problemas de documentación, buscan empleo o atraviesan precariedad, a quienes intentan atraer para integrarse a las fuerzas rusas. En Ucrania no realizamos campañas dirigidas hacia esos grupos”.
“Aceptamos a extranjeros que desean incorporarse, pero nunca vamos tras colectivos vulnerables. Además, quienes establecen esas equivalencias se equivocan: Rusia es el Estado agresor, mientras que Ucrania actúa en defensa propia conforme al artículo 51 de la Carta de la ONU”, subrayó.
“Quien se suma a las fuerzas rusas integra un ejército de ocupación y participa en la toma de un territorio soberano, volviéndose parte de una agresión”, afirmó.
“En cambio, quien se incorpora voluntariamente a las fuerzas de defensa ucranianas, pasa a proteger a la población frente a la agresión y el terror, defendiendo a un Estado soberano”, añadió.
Reconoció, asimismo, que han existido denuncias de malos tratos por parte de algunos extranjeros. Sin embargo, garantizó que “cuando ocurren, las autoridades intervienen”.
“No es posible evitar todos los inconvenientes que puedan enfrentar los extranjeros en nuestras filas, pero sí abordarlos. Lo estamos haciendo con diligencia y seguiremos en esa línea. Y, nuevamente, estamos abiertos a recibir esos reportes”, dijo.
Carrera para la Secretaría General de la ONU
La contienda por la Secretaría General de la ONU entra en su fase decisiva, asunto sobre el que también fue consultado Tykhyi.
En ese marco, la expresidenta chilena Michelle Bachelet y el director del OIEA, el argentino Rafael Grossi, figuran entre las candidaturas más fuertes. No obstante, el portavoz evitó fijar una posición pública de Ucrania.
“Es un debate muy intenso. Por ahora, dejémoslo en el terreno diplomático. No voy a limitar la maniobra diplomática de Ucrania en este momento”, comentó.
“Seguimos el proceso con gran interés. Sabemos que hay mucho en juego y las emociones están elevadas. Permítanme mantenerme en el plano diplomático”, añadió.
Sobre la ONU, Tykhyi opinó: “Atraviesa una crisis profunda. Pero no existe otra organización que la reemplace. Cada año hay críticas justificadas, pero cuando llega septiembre todos van a Nueva York a subir a esa tribuna y dar sus discursos”.
A su juicio, eso demuestra que la ONU sigue siendo necesaria y respetada. Por ello, planteó que la meta debe ser reformarla para que refleje mejor a la comunidad internacional.
Indicó que Ucrania considera “injusta” la actual composición del Consejo de Seguridad, al no representar de forma adecuada a África, América Latina y otras regiones.
“Por eso, Ucrania respalda una ampliación y una presencia más equilibrada en las Naciones Unidas que incluya a su región (Latinoamérica), en sintonía con la realidad mundial actual. El mundo ya no es bipolar ni unipolar; ha cambiado. La ONU debe reflejarlo, y apoyamos esas reformas”, concluyó.




