El gobierno de José Antonio Kast sufrió un traspié en el Senado luego de que se aplazara la votación del proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional, pese a haber superado previamente la Cámara de Diputados. El ministro Claudio Alvarado explicó que “están los votos pero no están acá”, aludiendo a ausencias que impedían alcanzar el quórum. Más allá de la traba procedimental, emergió un debate de fondo sobre la administración de recursos en los municipios y la abultada deuda previsional que golpea a miles de trabajadores.
El senador UDI Gustavo Sanhueza, quien preside la Comisión de Educación, quedó en el centro de la discusión. Su voto, potencialmente clave, depende de que el Ejecutivo ajuste su propuesta en materia de compensaciones municipales.
La deuda previsional de los municipios
—Senador, ¿su voto nunca estuvo disponible o estaba sujeto a condiciones para la aprobación en el Senado?
A su juicio, no es un sufragio cualquiera. Recordó que la oposición impulsó una indicación sobre compensaciones a municipios que luego el propio Senado rechazó, asumiendo el gobierno que, por provenir de la izquierda, se respaldaría. Sanhueza pidió revisar el enfoque, pues —según dijo— existe desorden en la administración de fondos públicos a nivel local y más de 512 mil millones de pesos en cotizaciones impagas, sobre todo en educación y salud. Como presidente de la Comisión, ha recibido alcaldes que buscan traspasar la educación al SLEP para enfrentar déficits heredados. Ante el impacto directo en las futuras pensiones, emplazó al Estado a hacerse cargo.
—¿Cuál era su propuesta específica?
Planteó que, aunque la ley se modificó para permitir que el Ministerio pagara cotizaciones y luego recuperara los montos vía Fondo Común Municipal, aquello no se está ejecutando. Propuso usar la compensación por la exención de contribuciones a adultos mayores para transferir recursos destinados a saldar las deudas previsionales acumuladas, especialmente con docentes y asistentes. Recalcó el perjuicio en las pensiones y pidió a Hacienda medidas concretas tanto para pagar la deuda como para corregir la mala gestión en diversos municipios. Relató el caso de un exalcalde que firmó un convenio millonario confiando en que el SLEP asumiría el costo, práctica que, afirmó, profundiza el problema.
—Si la deuda ronda los 500 mil millones, ¿alcanza el financiamiento en este proyecto?
Reconoció que no, pero pidió establecer un plan de pago escalonado, con metas y plazos realistas.
—Otra arista es la gestión: ¿existe administración responsable de los recursos? En el gobierno anterior, la mitad del aumento de la dotación pública fue municipal. ¿Qué garantías hay de que no haya derroche ni sobredotación?
Sanhueza admitió que, en numerosas comunas, hay exceso de personal en varias áreas. En educación, mencionó asistentes con remuneraciones entre 6 y 7 millones de pesos, algo que calificó de insostenible. Aunque los municipios son autónomos, recordó que gran parte de los fondos proviene del Estado y pidió mayores controles desde Hacienda. Señaló que, mientras el personal total se duplicó y los recursos se triplicaron en una década, las unidades de control no crecieron. Agregó que muchas plantas no están completas porque se recurre a contratos a contrata para pagar mejores sueldos a ciertos funcionarios.
Las condiciones para el voto
—Cuando se retome la votación, ¿su voto estará disponible? ¿Hacienda puede acoger sus observaciones?
Dijo esperar que el Ejecutivo incorpore estos puntos y reiteró que, en los términos actuales de la indicación, no estaba disponible para aprobarla.
—¿Qué espera en concreto?
Que Hacienda se comprometa a una metodología de pago de las deudas previsionales municipales en la próxima discusión presupuestaria, con descuentos a través del Fondo Común Municipal. A su juicio, existen diversas fórmulas para destrabar el tema.
—En el plano político, ¿hay espacio de acuerdo o predominan visiones irreconciliables que empujan aprobaciones por márgenes estrechos?
Afirmó que ha percibido una actitud obstruccionista de la oposición durante la tramitación, con rechazos sistemáticos e indicaciones inadmisibles, y que incluso senadores con trayectoria respaldaron propuestas que sabían improcedentes. Sostuvo que la oposición siguió una estrategia de tensionar el debate liderada por el Partido Comunista, arrastrando al socialismo democrático y al Frente Amplio, y llamó a retomar la moderación y los consensos.
—¿Le inquieta que un proyecto de esta envergadura se apruebe por tan pocos votos? Hay voces de izquierda que advierten que, si cambian las mayorías, lo derogarán.
Respondió que, más allá del resultado puntual, importan las señales: el gobierno ha fijado una hoja de ruta enfocada en urgencia económica, empleo, inversión y crecimiento. Confía en que, una vez zanjado el trámite, habrá recuperación y la ciudadanía reconocerá mejoras concretas.
Crisis de liderazgos y el futuro político
—Usted fue diputado. ¿Desapareció el centro? Por ejemplo, parlamentarios DC han votado alineados con la oposición.
Observó una Democracia Cristiana dividida: en el Senado, muy alineada con el Frente Amplio y el Partido Comunista dentro del mismo comité; en la Cámara, más proclive al diálogo y al acuerdo, con respaldos claves en este proyecto. A su entender, atraviesan un problema interno y, en general, falta liderazgo transversal. Desde su sector, insiste en que el presidente Kast debe encabezar a los partidos oficialistas. En la izquierda, en cambio, percibe múltiples caudillos y ausencia de conducción clara: “hay muchos toquis y cuando hay muchos toquis no manda ninguno”.




