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Relación tensa entre Milei y Lula que amenaza el futuro del Mercosur

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Agencia EFEAgencia española de noticias

Brasil es el principal socio comercial de Argentina y uno de sus mayores inversores externos. Ese lazo estratégico atraviesa un momento complejo por el creciente enfrentamiento entre los presidentes de ambos países, con impacto directo en la dinámica del Mercosur.

Con posiciones ideológicas opuestas, el argentino Javier Milei, de derecha, y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, de izquierda, acumulan más de dos años de choques y polémicas.

El episodio más reciente fue el respaldo de Milei, en territorio brasileño y con duras críticas al jefe de Estado, a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, principal contendiente de Lula para las elecciones de octubre.

En un discurso vehemente, Milei llamó a Lula “presidiario” y “ladrón” y lo acusó de malgastar recursos públicos.

La reacción de Brasil llegó por canales diplomáticos: el domingo convocó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y citó al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi.

“Las declaraciones de Milei son extremadamente serias. Brasil sigue siendo el primer socio comercial de Argentina y un destino clave para sus exportaciones, aunque en los últimos años se observa una creciente asimetría, con Argentina importando mucho más de lo que vende a Brasil”, señaló a EFE Lisandro Mogliati, consultor argentino en comercio exterior.

Datos oficiales indican que Brasil es el principal mercado para los envíos argentinos, con un 12 % del total, aunque esa participación cayó tres puntos en el último año, período en el que crecieron Estados Unidos y China como destinos.

“Milei está jugando con fuego al tensar sin necesidad la relación política con un país con el que Argentina intercambió más de 31.000 millones de dólares en 2025 y donde registró un déficit superior a 5.600 millones. Brasil no es un socio prescindible ni fácil de reemplazar”, añadió Mogliati.

En el primer semestre, las ventas argentinas a Brasil subieron 4 % interanual hasta 6.254 millones de dólares, mientras que las compras a ese país cayeron 17,8 %. Aun así, las importaciones fueron mayores y sumaron 7.650 millones de dólares en la primera mitad de 2026.

Como consecuencia, el déficit bilateral de Argentina con Brasil fue de 1.396 millones de dólares en el semestre, lejos del rojo de 3.298 millones del mismo período de 2025.

Las exportaciones argentinas hacia Brasil muestran avances en hidrocarburos y petroquímica, pero la demanda del sector automotor brasileño se mantiene débil este año.

De acuerdo con Abeceb, la economía de Brasil seguirá con bajo dinamismo en un contexto de tasas elevadas, salarios apretados e incertidumbre electoral, por lo que Argentina deberá apoyarse más en otros mercados para empujar su sector externo en 2026.

Para Mogliati, la nueva escalada entre Milei y Lula no cortará el flujo comercial, pero sí puede erosionar la confianza necesaria para destrabar disputas y lanzar proyectos conjuntos que precisan acuerdos políticos.

El especialista tampoco prevé un impacto fuerte en la inversión brasileña en Argentina, que representa el 6 % del total, detrás de Estados Unidos, Países Bajos y España.

Otro frente delicado es el Mercosur, creado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, cuyo ritmo de integración suele depender del grado de sintonía política entre Buenos Aires y Brasilia.

Según Mogliati, la puja Milei-Lula revela dos visiones opuestas del bloque. Milei se alinea con la impronta de Jair Bolsonaro (2019-2023), que buscaba flexibilizar el Mercosur y concentrarlo en una zona de libre comercio, otorgando mayor libertad a cada país para negociar con terceros.

Lula, en cambio, siguiendo la tradición de impulso a la cohesión regional, concibe al Mercosur como un proceso más profundo de integración productiva, política y estratégica, en un contexto global cada vez más fragmentado.

Para Mogliati, el riesgo no es solo el deterioro del vínculo personal entre los líderes, sino que el choque entre las dos mayores economías del bloque agrave la parálisis del Mercosur, debilite su capacidad de negociación externa y complique la construcción de políticas comunes.