Colt Gray, el adolescente que con 14 años asesinó a cuatro personas en un tiroteo en una escuela de Georgia, Estados Unidos, fue sentenciado a cadena perpetua sin opción a libertad condicional.
De acuerdo con The Washington Post, el juez del Tribunal Superior del condado de Barrow, Nicholas Primm, señaló el martes que las acciones de Gray, hoy de 16 años, fueron “deliberadas y malvadas”.
El joven aceptó su responsabilidad por 55 cargos vinculados a la masacre, entre ellos varios de homicidio grave, agresión agravada y crueldad hacia menores en primer grado.
Como al momento del ataque era menor de edad, la legislación de Georgia descartaba la pena capital. La única disyuntiva para el magistrado era determinar si en algún momento podría acceder a la libertad condicional, lo que finalmente negó.
El ataque ocurrió el 4 de septiembre de 2024 en la secundaria Apalachee High School, en Winder. Ese día, Gray ingresó al establecimiento y abrió fuego con un rifle semiautomático estilo AR-15 que su padre le había regalado en Navidad.

Las víctimas fatales fueron los docentes Richard Aspinwall y Cristina Irimie y los alumnos Mason Schermerhorn y Christian Angulo. Un profesor adicional y ocho estudiantes resultaron heridos.
La Fiscalía afirmó que el ataque fue meticulosamente preparado durante meses y presentó como evidencia cuadernos, mensajes en Discord y planos del recinto con anotaciones sobre el número de víctimas que pretendía causar.
También expuso que Gray mostraba admiración por perpetradores de matanzas previas, entre ellos Nikolas Cruz, autor del tiroteo en Parkland, Florida.
El fiscal de distrito, Brad Smith, sostuvo que el objetivo de Gray era obtener notoriedad. En la audiencia se exhibieron videos grabados tras el ataque, en el centro de detención juvenil, donde pedía a su madre que le contara qué se decía de él en internet.
Durante los tres días de vista se oyeron testimonios de sobrevivientes, familiares de las víctimas, investigadores y especialistas en salud mental.
La defensa, a cargo de Charlton Allen, calificó como “extrema” la condena de por vida sin posibilidad de libertad condicional para un menor y pidió considerar años de abandono y trastornos mentales no tratados. Sin embargo, un psicólogo forense concluyó que su estado no lo eximía de responsabilidad penal conforme a la ley estatal.
“Su mente estaba tan distorsionada… se había convencido de que ese era el camino para poder ser alguien”, declaró su abuela, Deborah Polhamus, una de las últimas testigos. “Siempre quiso tener un amigo, ser aceptado y querido”, lamentó.
En marzo de este año, el padre del adolescente, Colin Gray, también fue hallado culpable de 27 cargos, incluidos homicidio en segundo grado y crueldad contra menores, por haberle obsequiado el arma utilizada pese a las advertencias sobre su salud mental.




