En las angostas y bulliciosas callejuelas de Al Hamidiya, el zoco más antiguo de Damasco, avanza la cuenta atrás para que mañana jueves 30 de julio salgan definitivamente de circulación los billetes con el retrato del depuesto Bashar al Assad. Con ello culmina una reforma monetaria histórica que suprime dos ceros a la libra siria y elimina casi una década de iconografía del antiguo régimen.
La medida, decretada a fines del año pasado, introdujo desde el 1 de enero de 2026 una nueva familia de billetes con una equivalencia de 100 libras antiguas por 1 nueva.
Tras varias extensiones del banco central para abarcar todo el territorio, las autoridades fijaron el cierre de julio como fecha tope para la convivencia de ambas series, lo que ha provocado fricciones y discusiones a pie de calle.
El gobernador del banco emisor, Mohammed Safwat Raslan, precisó que esta última prórroga ofrece una ventana final de canje a la ciudadanía. A partir del 31 de julio la vieja divisa perderá su valor legal, aunque el Banco Central de Siria mantendrá ventanillas habilitadas para el cambio durante cinco años.
Símbolos de la nueva era
Bajo la bóveda de hierro de Al Hamidiya, los nuevos billetes en tonos rosados y verdes sustituyen los retratos políticos de Al Assad —derrocado en diciembre de 2024 y presente en el papel moneda desde 2017— por espigas de trigo y ramas de olivo, emblemas del acervo agrícola del país.
“Sentí alivio al ver desaparecer la imagen de Assad del dinero; se percibe como un nuevo comienzo”, dijo Abu Tawfik, comerciante de especias de 56 años, mientras contaba a toda prisa, entre aromas de pimienta y comino, un fajo del nuevo papel.
En el zoco, el entusiasmo supera lo político. Compradores y vendedores coinciden en que los billetes renovados transmiten mayor valor percibido y, sobre todo, son mucho más manejables en el día a día.
Para muchos habitantes de Damasco, pagar sin la mirada del dictador en los billetes es una señal palpable de que una etapa quedó atrás.
Más allá del simbolismo, el cambio aporta un respiro práctico inmediato. La hiperinflación acumulada desde el inicio de la guerra en 2011 obligaba a cargar voluminosos fajos para compras básicas; la supresión de dos ceros reduce de golpe ese engorro.
Rechazos antes de tiempo
La libra siria mantiene una de las relaciones más volátiles con el dólar estadounidense debido a los años de conflicto, las sanciones, la alta inflación y la escasez de divisas. En la práctica, el tipo de cambio del dólar funciona como termómetro de la economía, ya que buena parte de las importaciones y operaciones de mayor escala se referencian en esa moneda.
Cada repunte del dólar encarece los bienes importados y presiona aún más el costo de vida.
Un dólar estadounidense equivale aproximadamente a 11.059,60 libras sirias.
La transición, sin embargo, está tensando el comercio minorista. Aunque la normativa exige aceptar ambas series hasta la fecha límite, numerosos tenderos ya rehúsan los billetes antiguos, generando disputas y confusión entre compradores y vendedores.
En el sector cambiario también predominan las reservas. Abu Wael, dueño de varias casas de cambio en la capital que operan sobre todo con dólares, valora la agilidad de los nuevos billetes, pero advierte sobre el alcance de la medida.
“Es útil, sobre todo porque facilita las transacciones diarias y reduce la confusión de cargar grandes sumas en efectivo. Pero no es una solución completa por sí sola”, señaló.
“Lo clave es si las autoridades gestionan la transición sin tropiezos y si la economía mejora de verdad. Una nueva moneda puede ayudar a recuperar confianza y simplificar precios, pero por sí sola no detendrá la inflación ni corregirá los problemas de fondo”, añadió.
El termómetro del dólar
En el mercado del dólar, el indicador al que realmente mira la población, Abu Wael subrayó que el panorama sigue igual de enmarañado e inestable, y que la redenominación no ha calmado la volatilidad en el circuito informal.
Con el plazo a punto de expirar, y con la mirada puesta en si el cambio cuajará con la misma fluidez en Alepo (norte) y en el resto del país, Damasco espera el 30 de julio entre el alivio de despedir los billetes del régimen y la duda de si la nueva moneda bastará para aliviar la economía.




