Chile

hrs

Exseremi acusado de violación relata ante la PDI fiestas gay, casa desocupada y euforia

logo Felipe Díaz Montero
Escrito por:Felipe Díaz Montero

—Él me pidió dinero, $200.000, diciendo que lo necesitaba con urgencia porque había viajado a verme. Le respondí que no y evadí el tema. Luego salí al negocio y compré un pisco sour de un litro, dos packs de Mistral Ice y algo para picar. Al volver, M.L. estaba exaltado; ya no hablaba como los días anteriores. Se mostró agresivo y volvió a exigirme plata. Le dije “cálmate”, intenté conversar… lo invité a tomar algo, pero no quiso entrar en razón.

Ese extracto corresponde a la declaración que Fabián Gonzalo Barrientos Andrade (38), exseremi de Salud de Magallanes y la Antártica Chilena, entregó de forma voluntaria ante la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales (Brisex) de la PDI en Punta Arenas, el lunes 27 de julio. Compareció en calidad de imputado tras la denuncia de violación presentada por un escort.

Según el relato del exseremi ante los policías, conoció a M.L. en 2023 en fiestas de la diversidad sexual en Bellavista. Aclaró que fue en 2024 cuando comenzaron una dinámica regular de cliente y escort, que se extendió hasta la semana anterior a la denuncia.

Actualmente, el matrón está formalizado por violación, aunque el Juzgado de Garantía de Punta Arenas impuso medidas cautelares no privativas: arraigo nacional y prohibición de acercarse a la presunta víctima.

El comienzo

En la primera parte de su testimonio, Barrientos describió que, mientras vivía en Santiago en 2023, comenzó a ir a locales gay de Bellavista, donde conoció a M.L. Un par de meses después de intercambiar teléfonos, se produjo el primer acercamiento.

—M.L. me contactó; no recuerdo si por WhatsApp o por llamada. Dijo que estaba perdido, con miedo y sin cómo salir del lugar. Pedí su ubicación y le envié un Uber a donde yo estaba. Llegó en mal estado, aparentemente bajo efectos de drogas; le ofrecí ducha y comida. Al despertar me contó su historia: que creció solo, que pasó por residencias del Sename, que era de Punta Arenas, que había peleado con su familia y estaba solo —declaró.

Con el paso de los meses, Barrientos se trasladó a Chiloé para asumir como director del Hospital de Queilen, cargo que tomó en abril de 2024. Continuó viajando a la Región Metropolitana por motivos laborales.

—En algunos viajes a Santiago iba al local Limón y me encontré con M.L. Me dijo que trabajaba como escort y acepté sus servicios. Acordamos un pago, cuyo monto no recuerdo, nos reuníamos, compartíamos algo de alcohol y luego teníamos relaciones. Nunca lo vi consumir drogas; sí tomábamos alcohol. Yo tampoco consumía drogas —relató.

En su declaración de cinco páginas revisada por BBCL Investiga, afirmó que en 2025, aún como director del Hospital de Queilen, volvió a encontrarse con M.L. en la capital bajo condiciones similares: compartían de noche, tenían relaciones y luego salían a locales antes de volver a un departamento.

Añadió que el precio convenido era de $50.000 por la noche, más traslados y consumos a su cargo, con pagos en efectivo y transferencias. Dijo no recordar las cuentas, pero adjuntó comprobantes.

Primeros encuentros

El 27 de marzo asumió como seremi de Salud de Magallanes y la Antártica Chilena, mudándose nuevamente a Punta Arenas. En junio viajó a Santiago y se reunió otra vez con M.L.

—Lo contraté para un encuentro sexual, pero estuve con él día y medio. Había más confianza; me comentó que hacía tiempo no salía, así que lo llevé a Bellavista. Fuimos a varios locales LGBTIQ+, ambos bebimos. Me dijo que no tenía ropa y le presté prendas mías —indicó.

En ese viaje, dijo, algo le llamó la atención.

—Le vi zonas eritematosas en ambos antebrazos, pequeños moretones que me hicieron pensar en consumo endovenoso. Lo consulté y lo negó; insistí y volvió a negarlo. Le pregunté si era por algún tratamiento médico; dijo que no —recordó.

Viaje exprés

Según su versión, M.L. le preguntó si, dado su nuevo cargo, viajaría más seguido a Santiago. Él respondió que su agenda estaba más exigente y evaluaron verse en el sur.

—Le dije que debía pensarlo porque vivo con mi madre. Luego me insistió sobre cuándo podía viajar; yo respondía que estaba con mucho trabajo —declaró.

La semana pasada, dijo, estaría solo en casa porque un familiar viajaba a Porvenir y él canceló por trabajo un viaje a Santiago. Coordinó con M.L. en la misma tarde. Pasadas las 15:00 del miércoles 22 de julio, le compró pasaje con salida a las 22:53 rumbo a Punta Arenas.

—Estaría solo toda la semana, por eso lo traje. La madrugada del 23 de julio de 2026, M.L. llegó al aeropuerto; lo fui a buscar. En casa compartimos, bebimos Mistral Ice, el negro; no recuerdo la cantidad. Ambos bebimos. Luego tuvimos relaciones, dentro de lo habitual entre nosotros.

Aclaró que en esta ocasión no pactaron un pago directo: él asumiría traslados ida y vuelta a cambio de mantener relaciones sexuales.

“Estaba eufórico”

Esa primera noche, según afirmó, todo transcurrió como de costumbre. Tras beber e intimar, se durmieron. A las 06:30 del jueves se levantó, se duchó, comió algo y salió a trabajar.

—No desperté a M.L. Volví a almorzar; comimos hamburguesa y nuggets. Me pidió dinero y le di $20.000 en efectivo. No pregunté para qué.

Por la tarde regresó cerca de las 19:00. También bebieron, pero no tuvieron relaciones.

—El viernes 24 me fui a trabajar algo más tarde. No volví a almorzar y llegué después. Hablamos; me recosté porque estaba cansado y él estaba a la defensiva, raro, con otra actitud.

Ahí, según dijo, comenzaron los conflictos. Al despertar de una siesta, M.L. le habría exigido insistentemente $200.000 por el viaje.

—Le dije que no. Fui al negocio y compré un pisco sour de un litro y dos packs de Mistral Ice, además de cosas para picar. Al volver, M.L. estaba eufórico, agresivo; volvió a pedirme dinero. Le pedí que se calmara, intenté conversar; lo invité a tomar algo, pero no entró en razón —señaló.

La agresión

Entre la noche del viernes 24 y la madrugada del sábado 25, dijo, decidió irse a acostar para evitar que la discusión escalara. En el dormitorio, M.L. se acostó a su lado y comenzó a agredirlo.

—Me lanzó manotazos hacia la cara y me alcanzó a golpear con el dorso de la mano, reiterando que le pagara $200.000. Me levanté y discutimos. En el comedor amagó con golpearme; le dije que le daría dinero. Saqué lo que tenía en la billetera, $30.000 o $40.000, no recuerdo. No se calmó; dijo que vendería algo de mi casa. Entré en crisis de angustia y pensé qué hacer —relató.

Hizo una pausa en el relato y luego continuó con lo ocurrido, según él, al día siguiente.

—El sábado 25, ya de día, fui al baño a asearme. M.L. seguía agresivo, insistiendo con el dinero. Le dije que no le daría nada más, que esto se terminaba y que le compraba el pasaje de vuelta. Intentó pegarme un puñetazo y me golpeó en el rostro, pero alcancé a agarrarle la mano. Dudaba entre llamar a Carabineros o comprar el pasaje y cómo explicar lo que pasaba —indicó.

La denuncia

Salió de la casa y cruzó a un negocio vecino para pedir ayuda.

—Le dije a mi vecino que necesitaba ayuda, que alguien se había descontrolado y quería robarme. Me daba vergüenza explicar quién era. Me dijo que llamaría a Carabineros. Volví a la casa y la encontré desordenada. Llegó Carabineros; me identifiqué y expliqué que intentaban robarme. En algún momento M.L. habló con ellos y dijo que yo lo había forzado a tener relaciones. Los policías hicieron preguntas, coordinaron llamados y nos informaron que debíamos ir al hospital a constatar lesiones. No entendía lo que ocurría —aseguró.

Ambos fueron al Hospital Regional de Punta Arenas; las lesiones de Barrientos fueron leves. En la audiencia de formalización se detalló que se activó el protocolo para víctimas de violencia sexual, ya que M.L. afirmó que la noche del viernes Barrientos le habría suministrado fármacos y alcohol para violarlo, hecho del que tomó conciencia el sábado en la mañana. El exseremi negó categóricamente esa acusación en su declaración ante la PDI.

En la misma audiencia se indicó que el médico no encontró lesiones genitales en el denunciante. Sin embargo, la Fiscalía recalcó que la indagatoria sigue en curso, con diligencias a cargo de la Brisex y peritajes del Lacrim de la PDI sobre evidencia levantada en el domicilio.

Tras la formalización por violación, el Juzgado de Garantía de Punta Arenas impuso al exseremi la prohibición de acercarse a la denunciante y el arraigo nacional, y fijó un plazo inicial de investigación de cuatro meses.