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La ONU abre consultas para elegir al nuevo Secretario General: así es el proceso y lo que viene después

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Escrito por:César Vega Martínez

Llegó el momento de las definiciones para escoger al próximo Secretario General de la ONU, proceso en el que la expresidenta Michelle Bachelet figura entre los postulantes. Comienzan ahora las primeras consultas internas del Consejo de Seguridad.

Este órgano está compuesto de forma permanente por China, Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido. Sus miembros no permanentes, en esta etapa, son Bahréin, Colombia, Dinamarca, Grecia, Letonia, Liberia, Pakistán, Panamá, República Democrática del Congo y Somalia.

En esta fase, los integrantes del Consejo reciben una papeleta blanca donde pueden marcar a favor, en contra o “sin opinión”. Para resguardar la confidencialidad, se distribuyen en tres salas contiguas antes del recuento.

Los resultados preliminares no son públicos ni vinculantes. De acuerdo con fuentes diplomáticas, solo los Estados miembros y los países con candidatos inscritos acceden a la información.

Aunque suele haber filtraciones, no se conoce el detalle por país. Únicamente trascienden los totales de apoyos, rechazos e indecisos, por lo que no se revela si alguno de los cinco miembros permanentes ejercerá su poder de veto sobre algún aspirante.

David Steven, investigador principal de la United Nations Foundation —organización independiente creada por Ted Turner para respaldar el trabajo de la ONU—, explicó a EFE que esta consulta funciona como un termómetro inicial entre los postulantes.

Según la experiencia de procesos anteriores, añadió Steven, estas votaciones reflejan sobre todo si hay una candidatura claramente aventajada o alguna que queda rezagada y tiende a retirarse.

Tras concluir la ronda de sondeos no vinculantes, el Consejo de Seguridad pasará posteriormente a la etapa conocida como votación con papeletas de colores.

En ese tramo, los cinco miembros permanentes votan con papeletas rojas y los diez restantes con blancas. Un “no” en una papeleta roja equivale a un veto de un miembro permanente y elimina al candidato.

Este esquema hace que la elección dependa de un entendimiento entre las cinco potencias con derecho a veto, o al menos de un nombre que no despierte objeciones en ninguna de ellas.

En 2016, cuando fue elegido el actual secretario general, António Guterres, hubo seis rondas entre consultas y votaciones antes de que el Consejo de Seguridad recomendara su nombre a la Asamblea General, que lo aprobó por unanimidad de los 193 Estados miembros, recuerda Steven.

La lista actual de aspirantes incluye a la chilena Michelle Bachelet, el argentino Rafael Grossi, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la costarricense Rebeca Grynspan, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el senegalés Macky Sall.

En las últimas horas se sumó además el diplomático ugandés Olara Otunnu.

Aunque las reglas no fijan un calendario estricto, al incorporarse ahora, Otunnu quedó fuera del debate de candidatos realizado la semana pasada y aún no se ha presentado ante la Asamblea General.

Por ello, la presidenta de ese órgano, Annalena Baerbock, pidió a la presidencia del Consejo de Seguridad —que este mes ejerce la República Democrática del Congo— que no se incluya a Otunnu en esta primera consulta hasta que pueda presentarse y competir en igualdad de condiciones.

Fuentes cercanas a otros procesos no descartan más postulaciones si esta ronda no arroja un favorito claro. Incluso podría surgir un nombre de consenso entre los cinco con poder de veto, de cuyo acuerdo dependerá la decisión final.

En 2016 la definición llegó en octubre; por lo mismo, se proyecta que el nombre del próximo secretario general se conozca en la primera mitad de ese mes, lo que otorgaría al seleccionado algunos meses de preparación antes de asumir en 2027.