La reciente oleada migratoria en Ceuta reavivó la discusión sobre el resguardo de las fronteras exteriores de la Unión Europea y la libre circulación dentro del Espacio Schengen.
Aunque Ceuta y Melilla se ubican en el norte de África, son territorio español y, por tanto, parte de la UE, lo que las convierte en los únicos pasos fronterizos terrestres que conectan Europa con África. “Esta particularidad sitúa a la gestión fronteriza, el derecho de asilo internacional y la relación diplomática con Marruecos en el centro de la seguridad del bloque”, señaló Froilán Ramos, doctor en Historia y coordinador del Observatorio de Estudios de la Sociedad (OES) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.
Pese a pertenecer a España y a la Unión Europea, Ceuta opera bajo un régimen diferenciado respecto del Espacio Schengen, lo que explica por qué su situación no es equiparable a la del resto del territorio europeo.
¿Qué es el espacio Schengen?
El Espacio Schengen constituye la mayor área del mundo con libre circulación de personas. Su rasgo esencial es la supresión de controles en las fronteras internas de los países adheridos, de modo que quienes se hallan legalmente en el bloque pueden desplazarse entre Estados sin controles sistemáticos en esas fronteras.
Este sistema nació en 1985 con el Acuerdo de Schengen firmado por Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo y Países Bajos. Con el tiempo, se amplió hasta abarcar 29 países: 25 miembros de la UE y cuatro asociados (Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein). Irlanda se mantiene al margen, y Chipre aún no ha levantado los controles internos. Bulgaria y Rumanía se incorporaron plenamente al Espacio Schengen el 1 de enero de 2025.
España firmó Schengen en 1991 y lo aplicó desde 1995.

Además de impulsar el turismo, Schengen es visto como uno de los mayores hitos de la integración europea. Sin embargo, la libre circulación conlleva una corresponsabilidad: si una persona ingresa de forma irregular al área Schengen, en principio podría desplazarse por distintos países, salvo cuando se instauran controles temporales.
En este marco, la protección de las fronteras exteriores se transforma en un punto especialmente delicado de la política migratoria europea. Según el sitio oficial de la UE, el Código de Fronteras Schengen contempla restablecer de forma temporal los controles internos cuando existan amenazas graves.
“De manera excepcional, un Estado del Espacio Schengen puede reintroducir controles en las fronteras interiores, como última medida temporal, si hay una amenaza seria para el orden público o la seguridad interna. Debe notificarlo al resto de países del espacio, al Parlamento Europeo, a la Comisión Europea y a la ciudadanía”, señala la normativa.
Cómo funciona el régimen especial de Ceuta y Melilla
De acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, Ceuta y Melilla poseen un régimen singular respecto de Schengen, único en el continente. Este obliga a toda persona que viaje desde estas ciudades a la península a identificarse ante la policía. Además, España aplica un doble control, recogido en la Declaración sobre Ceuta y Melilla anexa al Acta de Adhesión a Schengen y respaldado por el artículo 41 del Código de Fronteras.
“Entrar de manera irregular en Ceuta no otorga derecho a permanecer en España, ni a viajar a la península, ni a moverse por Europa. Ninguna de las personas que cruzaron irregularmente a Ceuta el 30 de julio ha salido hacia la península, ni podría haberlo hecho”, puntualiza la cancillería española.
El espacio Schengen no se vio “comprometido”
Tras una videoconferencia con sus homólogos de Interior de la UE, el ministro español Fernando Grande-Marlaska actualizó al alza el balance de las entradas masivas durante la reciente crisis en Ceuta: “Hemos fijado en (…) 72.000 las personas que entraron de forma irregular en España” por la ciudad autónoma la semana pasada, y en 70.000 las que “han abandonado” el país para regresar a Marruecos, indicó.
Grande-Marlaska añadió que el Gobierno español revisará los expedientes de quienes aún permanecen en la ciudad para proceder a las devoluciones de quienes no tengan derecho a quedarse en España.
En la reunión, los ministros de Interior de la UE expresaron su “firme solidaridad” con España a raíz de lo ocurrido en Ceuta y subrayaron la importancia de combatir sin tregua a las redes de tráfico de migrantes, además de fortalecer la capacidad de prevención ante episodios similares.
Con todo, “en ningún caso el espacio Schengen se ha visto comprometido en esta crisis”, sostuvo Grande-Marlaska en su comparecencia ante la prensa en Madrid, en respuesta a críticas de varios dirigentes europeos por el carácter inédito de lo sucedido en Ceuta. “El espacio Schengen nunca ha estado en peligro, ni siquiera mínimamente”, remarcó, tras la reunión extraordinaria de ministros de la UE.




