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Gran Concepción
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El gobernador regional del Bío Bío, Sergio Giacaman, enfrentó un escenario complejo tras la decisión del gobierno central de modificar el sistema de financiamiento de una obra vial estratégica para la zona. No obstante, en menos de 48 horas y tras una coordinada presión que reunió a alcaldes, consejeros y parlamentarios, el Ministerio de Obras Públicas revirtió su determinación, comprometiéndose a ejecutar el proyecto para 2031 bajo la administración directa de la Dirección de Vialidad y no mediante el sistema de concesiones.
Tras reunirse en Santiago con el ministro Louis de Grange, el jefe regional dio cuenta de los compromisos pactados, aunque no ocultó sus dudas respecto al detalle presupuestario y los plazos de licitación.
"Hay un compromiso de que se va a ejecutar y el ministro estableció que el plazo sería el año 2031, pero necesitamos saber cuándo se licita, cómo se licita y de dónde van a salir los recursos", remarcó la autoridad, advirtiendo que en un mes más esperarán certezas concretas y asegurando que no permitirá que las gestiones queden en nada.
Al ser consultado sobre el peso real del Gobierno Regional frente a las decisiones tomadas en la capital, Giacaman defendió enérgicamente el impacto de la articulación local. El gobernador subrayó que no recuerda otra ocasión en que el Ejecutivo haya cambiado de postura en apenas dos días: "La región tiene fuerza y la demostramos, y esa fuerza la vamos a mostrar cada vez que sea necesario".
Asimismo, el gobernador reveló que el diálogo arrancó de manera directa al recriminarle a la autoridad central que "es una falta de respeto que las decisiones se tomen en Santiago sin conversar con las autoridades regionales", respaldado en su condición de ser el gobernador electo con la mayor votación de Chile.
Pese a valorar que se haya logrado torcer la determinación inicial en 48 horas, Giacaman mantuvo un tono cauto al señalar que "no hay certezas totales y no estoy para hacer una fiesta, pero sí logramos algo".
Respecto al viraje en el modelo de ejecución y la exclusión de privados de la iniciativa, el jefe regional lamentó el mensaje hacia el sector privado, afirmando que "el sistema de concesiones ha sido un gran facilitador del desarrollo de Chile y es una pésima señal lo que ha ocurrido".
No obstante, aclaró que aunque su posición era mantener la vía de concesión, no le corresponde imponer la modalidad: "A mí lo que me interesa es que mi región no se postergue. Voy a ejercer toda la presión que esté a mi alcance para que el compromiso se cumpla".
Por último, frente al historial de demoras que han afectado a obras por más de 70 millones de dólares en la zona en el último quinquenio, Giacaman garantizó que la gestión actual busca erradicar la postergación de proyectos.
Con la mirada puesta en los próximos pasos y una futura coordinación con los alcaldes, el gobernador cerró fijando la atención en la transparencia de los procesos: "Hoy día ya tenemos una respuesta del gobierno de que el proyecto se va a hacer a 2031. La gran pregunta es: ¿cuál es la letra chica y cómo llegamos a eso?".