Arabia Saudita, Turquía y Pakistán suscribieron este viernes en La Meca un tratado de defensa trilateral para fortalecer la disuasión colectiva, estableciendo que cualquier ataque contra uno de ellos será considerado una agresión contra los tres.
De acuerdo con un comunicado conjunto, el denominado Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca fue rubricado durante una cumbre en la ciudad santa por el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán; el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif; y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
“El acuerdo busca reforzar la disuasión colectiva frente a cualquier acto de agresión y estipula que un ataque armado contra cualquiera de los tres Estados se entenderá como un ataque contra todos”, señaló la declaración.
El pacto también contempla “el fortalecimiento de todos los aspectos de la cooperación” en defensa entre los tres aliados, que además participan en gestiones de mediación para poner fin a las guerras que involucran a Irán y a la Franja de Gaza, en un escenario particularmente delicado para Arabia Saudita.
Según el texto, la firma responde a “lazos históricos de larga data” y a la “solidaridad islámica” que los une, con la intención de ampliar “intereses estratégicos compartidos” para “robustecer su seguridad colectiva y promover la paz” en Oriente Medio.
Con esta adhesión, Turquía se suma al entendimiento sellado en septiembre entre Pakistán —potencia nuclear— y Arabia Saudita, de términos equivalentes en materia de defensa conjunta.
Irán y Yemen
El acuerdo llega en un contexto de creciente tensión regional por la guerra entre Estados Unidos e Irán, que ha impactado con fuerza en los países del golfo Pérsico debido a represalias iraníes contra aliados árabes de Washington y al cierre del estrecho de Ormuz, paso por el que antes del conflicto transitaba cerca del 20% del petróleo mundial.
A ello se añade que Arabia Saudita —principal productor de la OPEP— enfrenta otro cerco marítimo, esta vez impuesto por los rebeldes hutíes de Yemen, que acusan a Riad de controlar su espacio aéreo y sus aguas, además de responsabilizarla del bombardeo del aeropuerto de Saná a mediados del mes pasado.
Desde entonces, los hutíes han intensificado ataques contra territorio saudí —en particular contra instalaciones energéticas— y contra petroleros vinculados a Riad en el mar Rojo, lo que llevó al reino a lanzar la semana pasada la Alianza Multinacional para la Seguridad Marítima.
Esa coalición quedó formalizada en un documento fundacional suscrito por 14 países, entre ellos Pakistán y Turquía. Arabia Saudita sostiene que su objetivo es estrictamente defensivo, orientado a salvaguardar la navegación en el mar Rojo, el estrecho de Bab al Mandeb y el golfo de Adén.
Con Ormuz clausurado, Arabia Saudita desvió alrededor del 70% de sus exportaciones de crudo por el mar Rojo, una ruta alternativa que ahora se ve comprometida por los hutíes, aliados de Irán y enfrentados a Riad desde la intervención saudí en la guerra yemení en 2015.
El choque con los hutíes y Arabia Saudita ha escalado a niveles inéditos en los últimos cinco años. Esta madrugada, la coalición militar liderada por Riad que opera en Yemen informó que un ataque insurgente dejó 11 civiles heridos en una zona saudí fronteriza con territorio yemení.




