Mundo

hrs

EEUU retoma la Doctrina Monroe y busca un protectorado hemisférico que abarcaría a Chile

foto Gustavo Donat Sandoval
Escrito por:Gustavo Donat SandovalPeriodista. Editor de prensa de BioBioChile.
foto Néstor Aburto
La información es de:Néstor AburtoPeriodista. Director de Contenidos en Radio Bío Bío Santiago

La difusión de un video oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos volvió a poner en primer plano uno de los ejes más discutidos de su política exterior: la Doctrina Monroe.

La pieza no se limita a un repaso histórico. Traza una narrativa que sitúa la doctrina anunciada el 2 de diciembre de 1823 como base de la proyección estratégica que Washington pretende para el hemisferio occidental en la actualidad.

El contenido cobra mayor significancia al coincidir con el impulso del gobierno de Donald Trump al llamado Escudo de las Américas, presentado por autoridades estadounidenses como una nueva arquitectura de cooperación en seguridad para el continente.

En ese marco, una de las mayores dudas surgió porque Chile aparece incluido en esa futura estructura regional, pese a que el Estado chileno no ha comunicado una decisión formal sobre su eventual adhesión ni el Gobierno de José Antonio Kast ha detallado ante el Congreso o la ciudadanía el alcance político de una participación.

La publicación también reactivó críticas luego de que la internacionalista Paz Zárate advirtiera en su cuenta de X que el mensaje de Washington busca instalar un marco más amplio que la simple cooperación militar.

“Propaganda trumpista pretende justificar que todo el continente americano —no sólo Venezuela— acepte el protectorado de un EE.UU. imperial. Chile proclamó su independencia en 1818. Y más allá de toda diferencia interna, los chilenos nunca consentiremos en someternos a nadie”, escribió.

De una advertencia a Europa a un liderazgo hemisférico

El video arranca contextualizando 1823, cuando el imperio español perdía aceleradamente sus dominios en América y en Europa se evaluaba cómo recuperar esas posesiones.

Según la narración, Estados Unidos miraba con inquietud una eventual vuelta europea al continente, al tiempo que intentaba consolidar un nuevo equilibrio regional.

El relato atribuye al presidente James Monroe —aconsejado por su secretario de Estado John Quincy Adams— la decisión de actuar sin un pronunciamiento conjunto con Gran Bretaña y declarar que los territorios americanos no volverían a ser objeto de colonización por potencias europeas.

A partir de ahí, el material muestra cómo esa declaración se transformó a lo largo de más de dos siglos.

Primero operó como un resguardo defensivo para frenar injerencias europeas. Más tarde, sostiene el video, pasó a reinterpretarse como una afirmación del predominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental.

Entre los hitos mencionados figuran la disputa con Gran Bretaña en 1895, la guerra hispano-estadounidense de 1898, el Corolario Roosevelt, la independencia de Panamá y la construcción del Canal, la Crisis de los Misiles en Cuba y, más tarde, las políticas de Ronald Reagan ante Nicaragua.

La conclusión sostiene que la doctrina se ha mantenido como uno de los pilares constantes de la política exterior estadounidense, más allá del signo del gobierno de turno.

Trump y la proyección hacia América Latina

El tramo final enlaza esa trayectoria con la administración de Donald Trump.

Afirma que la doctrina halló en Trump a su “defensor más reciente” y menciona la llamada Operación Absolute Resolve, presentada como la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro para llevarlo ante la justicia estadounidense por narcoterrorismo.

Luego atribuye al mandatario una declaración según la cual, bajo la nueva estrategia de seguridad nacional, “el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”.

El cierre refuerza la idea de que lo que nació como un aviso a Europa devino en un marco estable para el predominio regional de Washington.

El Escudo de las Américas

La estrategia de Washington abrió una nueva fase este martes con el inicio en Ciudad de Panamá de la reunión de la Coalición contra los Carteles de las Américas, conocida como Escudo de las Américas, instancia que agrupa a cerca de veinte países, incluido Chile, para coordinar acciones contra el narcotráfico y el crimen organizado. La Embajada de Estados Unidos informó que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, participará este miércoles.

Donald Trump presentó formalmente la coalición en marzo. La semana pasada, el Comando Sur anunció el Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, que reúne a los 18 países participantes. Su jefe, el general Francis Donovan, señaló que será “el brazo ejecutor” del Comando Sur frente a amenazas en la región.

En la apertura, el ministro panameño de Seguridad Pública, Frank Ábrego, sostuvo que las redes criminales combinan narcotráfico, lavado de activos, trata de personas y tráfico de armas, recurren a tecnologías avanzadas y reclutan menores, por lo que defendió una respuesta coordinada.

La cita coincide con el ejercicio militar Panamax 2026, que reúne a unos 1.700 efectivos de 19 países, entre ellos Chile, y con la circulación del video del Departamento de Estado que reivindica la Doctrina Monroe como sustento histórico de la actual estrategia hemisférica de Estados Unidos.

Un debate ausente en Chile

Hasta el momento, la eventual incorporación de Chile a esa estrategia regional no ha sido parte de una discusión pública amplia. Aunque el tema ha sido abordado en Radio Bio Bio, no se ha instalado como debate país.

Tampoco se han dado deliberaciones políticas sobre las implicancias de una arquitectura concebida en Washington que, en su propio relato, reivindica la Doctrina Monroe como sustento histórico.

En paralelo, diversas fuentes con experiencia en política exterior han planteado aprensiones respecto de la conveniencia de que el ministro de Defensa, Fernando Barros, asista a la próxima cita vinculada al Escudo de las Américas, subrayando que ese tipo de espacios exige una evaluación diplomática fina por las señales estratégicas que podría implicar para Chile.

Hasta ahora, el Gobierno de José Antonio Kast no ha abierto públicamente este debate ni ha precisado la postura oficial del país ante el alcance político de la iniciativa estadounidense.

Sí cabe consignar que el énfasis en la lucha contra el crimen organizado y la instrucción de retirar a Chile del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), tras 55 años de membresía desde 1971, pueden leerse como señales de cara a la discusión que se avecina.

Traducción íntegra realizada por BioBioChile del video difundido por el Departamento de Estado

A continuación reproducimos la traducción completa del contenido del video difundido oficialmente por el Departamento de Estado de Estados Unidos:

“Es 1823 y el mapa de América está siendo redibujado. España ha pasado siglos construyendo un imperio en el Nuevo Mundo que se extiende desde la Patagonia hasta California. Pero su dominio comenzaba a desmoronarse rápidamente. Una tras otra, las colonias españolas declaran su independencia.

Mientras tanto, en Europa, las antiguas potencias imperiales no están dispuestas a aceptarlo. Se preguntan: ¿qué impediría que recuperáramos todos esos territorios?

Estados Unidos apenas llevaba unas décadas como nación independiente tras la Revolución Americana. Luego había vuelto a enfrentarse a Gran Bretaña en la Guerra de 1812. Washington observaba con preocupación cualquier intento de las potencias europeas por intervenir nuevamente en el continente americano.

Al mismo tiempo, veía una oportunidad para establecer un nuevo orden.

Gran Bretaña, interesada en proteger su comercio con las nuevas naciones independientes, propuso una declaración conjunta con Estados Unidos para disuadir cualquier intervención europea.

Pero el secretario de Estado, John Quincy Adams, desconfiaba de las verdaderas intenciones británicas. Convenció al presidente James Monroe de actuar de manera independiente.

Monroe presentó entonces ante el Congreso una de las declaraciones diplomáticas más audaces de la historia de Estados Unidos:

“Los continentes americanos, por la condición libre e independiente que han asumido y mantienen, no deberán ser considerados en adelante como objeto de futura colonización por parte de ninguna potencia europea”.

Estados Unidos, aún una joven nación de frontera, comenzaba a posicionarse como la principal potencia del Nuevo Mundo y sentaba las bases de siglos de política exterior en el hemisferio occidental.

Aunque en sus primeros años dependía del poder disuasivo de la Marina británica para hacer cumplir esa declaración, la Doctrina Monroe transformó el papel de Estados Unidos en el orden internacional.

Durante décadas, la doctrina funcionó como un escudo defensivo mientras el país expandía sus fronteras hacia el oeste.

Fue invocada cuando Francia instaló un emperador en México, contribuyendo finalmente a la retirada francesa. También marcó el debate sobre intentos de anexión, como el de la República Dominicana.

Sin embargo, esos eran usos defensivos: impedir la intervención europea, no afirmar el control estadounidense sobre los asuntos del hemisferio.

Eso cambió en 1895.

Ese año, el secretario de Estado Richard Olney invocó la doctrina declarando que Estados Unidos ejercía, en la práctica, una suerte de soberanía sobre el hemisferio occidental y exigió que Gran Bretaña sometiera una disputa a arbitraje estadounidense.

Había redefinido la doctrina.

Ya no era solo una advertencia.

Ahora era una afirmación de primacía regional.

Tres años más tarde estalló la guerra contra España y, cuando el conflicto terminó, el hemisferio había cambiado.

Estados Unidos expulsó a España de Cuba, tomó el control de Puerto Rico y emergió como una auténtica potencia imperial con dominio sobre el Caribe.

Solo cuatro años después, esa posición volvió a ser puesta a prueba.

Buques de guerra alemanes y británicos navegaron hacia Venezuela y bloquearon sus puertos debido a deudas impagas.

El presidente Theodore Roosevelt intervino y proclamó que, si una nación latinoamericana caía en el caos o la inestabilidad, Estados Unidos actuaría para restablecer el orden.

La doctrina había comenzado como un escudo.

Roosevelt acababa de convertirla en un mandato de intervención.

Una nueva oportunidad para consolidar el liderazgo estadounidense en el hemisferio llegó en 1903, cuando Panamá se independizó de Colombia.
Tanto Europa como Estados Unidos llevaban años buscando construir un canal en Centroamérica que permitiera conectar los océanos Atlántico y Pacífico.

Tras el fracaso del intento francés, Washington vio una oportunidad en el nuevo escenario político.

Estados Unidos respaldó la independencia panameña y obtuvo el derecho a construir, operar y defender el Canal de Panamá.

Con el tiempo, esa vía marítima se convertiría en la arteria comercial más importante del hemisferio, un activo estratégico durante las dos guerras mundiales y un símbolo del liderazgo estadounidense en la región.

Cuando en 1962 se descubrieron misiles soviéticos en Cuba, el presidente John F. Kennedy no necesitó crear un nuevo marco doctrinario.
Simplemente recurrió a la Doctrina Monroe.

Los misiles debían ser retirados.

Tras trece días del enfrentamiento más peligroso de la historia de la humanidad, la Unión Soviética aceptó retirar sus misiles de Cuba.

Años después, Ronald Reagan aplicó la misma lógica para justificar su oposición al régimen sandinista respaldado por la Unión Soviética en Nicaragua y a otros movimientos marxistas, argumentando que las amenazas ideológicas requerían la misma respuesta que las amenazas militares.

Avanzando hasta la era contemporánea, la doctrina encontró a su más reciente defensor en el presidente Donald Trump.

Mediante la denominada Operación Absolute Resolve, Estados Unidos capturó al dictador venezolano Nicolás Maduro y lo trasladó a territorio estadounidense para enfrentar cargos por narcoterrorismo.

Según la narración, esta operación envió una señal contundente a todo el hemisferio, reforzada por una declaración atribuida a Trump:
“Bajo nuestra nueva estrategia de seguridad nacional, el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”.

A lo largo de más de dos siglos, la declaración de Monroe ha moldeado la política exterior de Estados Unidos bajo gobiernos de distintos signos políticos y en contextos geopolíticos completamente diferentes.

Lo que comenzó como una advertencia dirigida a las potencias europeas evolucionó hasta convertirse en un marco para el predominio regional, que continúa siendo uno de los pilares de la estrategia estadounidense en el hemisferio occidental”.

El audio es la voz y descripción del embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera.