Eduardo Vargas vive un momento estelar. En sus últimos siete partidos, incluido uno por Copa de la Liga, suma siete goles y cuatro asistencias. El delantero de La U atraviesa su etapa más dulce y, sobre todo, se le ve pleno.
La irrupción de ‘Turboman’ llega cuando Fernando Gago lidia con la ausencia de Octavio Rivero y la irregularidad de Juan Martín Lucero. En ese contexto, Vargas se ha convertido en el estandarte ofensivo que sostiene a los azules como sublíderes de la Primera División del fútbol chileno.
Dentro del camarín, su influencia no sorprende: se percibe que el segundo máximo goleador histórico de La Roja “siempre anda sonriente, siempre anda alegre” desde su regreso al club. Lo describen como alguien que trabaja mucho y mantiene un buen ánimo, algo que contagia al grupo.
“Los jóvenes juegan con los ídolos al lado”
En un momento deportivo auspicioso para el Romántico Viajero —pese a turbulencias dirigenciales—, el renacer de Vargas ha renovado el ambiente. “Aquí se nota que está genuinamente feliz”, comentan desde el plantel.
Su ascendencia va más allá del rendimiento físico —suele encabezar mediciones y entrenamientos—: en lo humano también pesa. Es referente y ejemplo por dedicación; los más chicos comparten cancha con alguien a quien admiran. A diferencia de otros líderes como Charles Aránguiz y Marcelo Díaz, más orientados al consejo, Vargas exhibe un liderazgo más lúdico, cercano y desinhibido. “Brilla con luz propia y aporta en todo: con goles, intimidando rivales y conectando con la gente”, subrayan.
Los números de Eduardo Vargas desde su retorno a La U
En términos colectivos, su impacto es claro. Según Analytics Chile, participa en el 39% de los goles de la U en la Liga de Primera. En lo personal, sigue engrosando su cuenta: además de llegar a 100 partidos con la camiseta azul, alcanzó los 200 tantos en su carrera profesional.
Con 42 goles en esta etapa, ya igualó lo hecho en Tigres de México (2017) y quedó a tres de su marca con la selección chilena. A los 36 años, ‘Turboman’ continúa encendido.





