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Fujimori y su recordada entrevista en Chile: fue incómoda y evitó hablar de sus procesos penales

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Escrito por:Wilmer Crespo

Alberto Fujimori Fujimori es un personaje ampliamente reconocido en Chile, no solo por la década en que gobernó el Perú, sino también por su estadía en Santiago entre 2005 y 2007, cuando enfrentó un proceso de extradición. En ese lapso llevó una vida relativamente normal: socializó, recorrió la ciudad y visitó restaurantes. También concedió una entrevista que quedó como hito en la prensa peruana, y que repasamos con una de sus protagonistas: la periodista Rosa Vallejos Coral. una entrevista que quedó marcada en la historia de la prensa peruana

Rosa Vallejos, periodista peruana con 28 años de trayectoria, ha sido reportera, productora, conductora y directora de espacios periodísticos. Uno de los desafíos más grandes de su carrera ocurrió en Santiago, donde consiguió hablar en exclusiva con Fujimori en su primera entrevista para un medio peruano desde su fuga a Japón en el año 2000, en plena crisis por los escándalos de corrupción de su gobierno.

La búsqueda

La labor en terreno de Vallejos y su camarógrafo, Hernán Valencia, fue ardua. Enviados por Reporte Semanal, de Latina Televisión, viajaron sin certezas de hallarlo y pasaron casi dos días rastreándolo, coordinando con fuentes en Lima y recorriendo diversos puntos de Las Condes.

“Estuvimos haciendo vigilancia en un auto alquilado por varias horas, sin desayuno, sin almuerzo. Fue muy complicado”, recuerda hoy Vallejos, en conversación con BioBioChile, sobre esa cobertura en Santiago.

En mayo de 2007, Fujimori estaba con libertad provisional a la espera de la decisión sobre el pedido de extradición del Perú. Dedicaba el tiempo a actividades recreativas, como salidas de pesca en zonas cercanas, a veces acompañado por su hijo Kenji Fujimori.

Ante la dificultad para ubicarlo, el equipo optó por buscarlo en restaurantes peruanos del sector. La apuesta resultó: finalmente apareció.

“Cuando lo vimos, eran casi las seis de la tarde. Efectivamente, se trataba del tan buscado ingeniero Alberto Fujimori, quien, en compañía de su hijo Kenji, ocupaba una mesa con vista a la calle en el restaurante peruano Mare Nostrum, ubicado en el sector oriente de Santiago”, narró la reportera en su nota, disponible hasta hoy en YouTube como registro histórico.

Imagen tomada del video de la entrevista mejorada con IA

Al encuentro

El equipo se acercó al local y consultó con seguridad; tras preguntar a Fujimori, les permitieron ingresar. Desde entonces, cada minuto fue clave. Mientras el exmandatario se acomodaba, Vallejos se preparaba para formular las preguntas que el Perú quería oír.

—Hay sectores que piensan que Fujimori se puede fugar.

—¿Cómo observa lo que está pasando en el Perú respecto a los procesos judiciales con su exasesor Vladimiro Montesinos (hoy sentenciado por diversos delitos)?

—Hay testimonios que lo involucran con el caso Barrios Altos, La Cantuta (principales hechos por los cuales luego fue sentenciado).

—En Lima, en los procesos judiciales, han dicho que usted estaba enterado de las ejecuciones extrajudiciales.

Las interrogantes incomodaron al exgobernante, que tras responder algunas, se levantó y sentenció: “tengo que retirarme”. Dejó el micrófono y salió junto a su hijo. La última imagen lo muestra despidiéndose desde un auto oscuro.

“Recuerdo que la entrevista fue bastante incómoda porque él estaba muy cerrado, casi no contestaba cosas que eran importantes conocer. No quería hablar de Montesinos, no quería hablar de sus procesos penales acá en el Perú. Decía ‘me guardo la reserva’ y evitaba comentar”, rememora Vallejos.

Vida cómoda

Según la periodista, Fujimori se veía a gusto en Santiago y “bastante tranquilo”. Lo custodiaban dos agentes de Gendarmería de Chile, contaba con el respaldo económico de su esposa, la empresaria japonesa Satomi Kataoka, y con un equipo legal que viajaba desde Lima, además de sus abogados en Chile, Gabriel Zaliaznik y Francisco Veloso.

Otro asunto que lo molestó fueron las preguntas sobre su matrimonio. Un año antes se había casado en Japón por poderes, sin estar presente, ya que permanecía en Chile. La ceremonia se realizó el 5 de abril de 2006, poco antes de las elecciones presidenciales peruanas.

En septiembre de 2007, unos cuatro meses después de ese encuentro abrupto, Fujimori fue extraditado al Perú por decisión de la Corte Suprema. Sus últimos días en Chile transcurrieron en Chicureo.

Según publicó El Comercio, la policía chilena lo recogió en helicóptero desde la casa hacienda donde cumplía arresto domiciliario. Le permitieron llevar un maletín con medicinas; su guitarra y un amplificador fueron trasladados aparte.

“Es una entrevista que considero importante, que hubiera querido que fuera más profunda, que hubiera querido tener respuestas más reveladoras. Es lo que pude hacer en ese momento. Es importante porque ahora es parte de la historia”, afirma Vallejos.

Legado de Fujimori

De regreso en el Perú tras la extradición y enfrentado a la justicia, en abril de 2009 Alberto Fujimori fue condenado a 25 años de prisión por los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos, ocurridos en 1991 y 1992, durante su primer mandato.

Casi dos décadas después de su extradición y sentencia, el apellido Fujimori volvió a los titulares internacionales con la llegada de su heredera, Keiko Fujimori, a la Presidencia.

Para Vallejos, esto ocurre porque el apellido Fujimori “es una marca política” que ha perdurado desde el Congreso. También responde al trabajo de sus seguidores, que, aprovechando la brecha generacional, han resaltado la pacificación del país, dejando en segundo plano otros aspectos: la corrupción de los años 90, el control de la prensa, los delitos de Vladimiro Montesinos y las ejecuciones extrajudiciales.

“Está en manos (de Keiko Fujimori) hacer que la marca política del apellido Fujimori siga en la historia, siga siendo una marca que más adelante pueda seguir usando algún otro candidato o puede ser el punto final”, advirtió.