Con el inicio de la temporada, se esfumaron rápidamente las ilusiones del Manchester United de pelear por la Premier League. No solo por la caída ante el recién ascendido Hull City (2-0), sino por la clara sensación de estancamiento: el equipo de Michael Carrick no muestra avances que lo hagan candidato serio.
Bastó una parte para que los hinchas del United volvieran a la frustración habitual. El Hull City, probablemente el rival más débil de la categoría, los doblegó con dos jugadas a balón parado.
Dos centros al corazón del área de los ‘Diablos Rojos’ arruinaron su debut y subrayaron la brecha con un campeón como el Arsenal, que arrolló al Coventry City, mientras ellos ni siquiera rescataron un punto del MKM Stadium.
La película de siempre llegó pronto: a los 17 minutos. Antes, Tzolakis había negado el gol a Bryan Mbeumo, pero el dominio real era del Hull, que encontró premio en un córner.
Senne Lammens desvió de forma espectacular al poste en el primer remate, pero el rebote cayó en los pies de Semi Ajayi, con la defensa del United como espectadora. El nigeriano solo tuvo que empujarla para desatar la euforia en una ciudad que no disfrutaba Premier desde 2017.
Nada inesperado para un United acostumbrado a sufrir, pero el panorama empeoró pasada la media hora: en una falta lateral ejecutada con precisión por Regan Slater, Nobel Mendy conectó de cabeza el 2-0.
Ahí sí el golpe fue duro. El United se fue al descanso sonrojado ante un rival con una de las masas salariales más bajas del torneo y que ha invertido en todo el mercado lo que los de Carrick pagarán por Carlos Baleba la próxima semana.
El entretiempo no alteró el guion. El Hull se replegó con solvencia y el United, que apostó por Marcus Rashford desde el banco, no halló vías para derribar el muro de los ‘Tigers’.




