Más de 300 militantes del Partido por la Democracia (PPD) anunciaron que dejan la colectividad tras la creación del movimiento “Firmes por Chile”, profundizando el quiebre en una centroizquierda que enfrenta dificultades para sostener su representación.
La salida fue encabezada por los vicepresidentes nacionales Cristóbal Barra y Bárbara Sepúlveda, junto al presidente de las Juventudes PPD, Lukas Soto, quienes cuestionaron la conducción interna del partido y su postura frente a iniciativas del gobierno de José Antonio Kast.
Crisis en el PPD: vicepresidentes renuncian al partido tras derrota interna y crean nuevo movimiento
Viernes 21 Agosto, 2026 | 17:40
Tras las dimisiones, los exmilitantes presentaron “Firmes por Chile”, una plataforma que se autodefine como de izquierda progresista y que pone el acento en la crisis de representación de los partidos tradicionales frente a un electorado cada vez más fragmentado.
La fragmentación de la centroizquierda
El fenómeno también alcanza al Partido Radical: en una sesión del Consejo Regional Metropolitano se acordó la renuncia de más de 100 militantes de la Región Metropolitana, otro éxodo en una colectividad que perdió su representación en las últimas parlamentarias.
A ello se suma la situación de la Democracia Cristiana, que intenta recomponer su influencia política y electoral tras años de retrocesos.
En febrero, el Servel dispuso la disolución de 13 partidos luego de las elecciones parlamentarias de 2025. Entre ellos, Demócratas, Amarillos y el propio PR, por no cumplir las exigencias legales de votación o presencia parlamentaria.
En paralelo, opciones emergentes como el PDG han captado a electores que buscan alternativas a la clásica división entre izquierda y derecha.
Así, los partidos tradicionales encaran el reto de rearticular su oferta programática y reconquistar un apoyo ciudadano que han visto erosionarse en los últimos años.
Las diferencias en torno al PPD
El exvicepresidente nacional del PPD, Cristóbal Barra, uno de los renunciados, criticó el rumbo de la actual directiva y denunció un distanciamiento respecto de los principios fundacionales del partido.
“Lo que nos llevó a dejar el partido es el desprecio de su cúpula por la democracia y la legalidad interna. Pero, además, su complicidad apenas disimulada con la agenda legislativa del Gobierno. El partido nació para ser un democrático y progresista, pero hoy ha traicionado su origen”, afirmó.
En contraste, el exsecretario general y actual militante, José Toro, respaldó la labor de la nueva conducción y admitió que la colectividad debe recomponer la sintonía con su base histórica.
“Logramos tener un crecimiento en términos parlamentarios de 7 a 9 en la última elección. Eso también nos hace pensar en recuperar un electorado de centroizquierda”, señaló.
En definitiva, el destino de la centroizquierda quedará supeditado a la capacidad de los partidos tradicionales para reconstruir una propuesta que vuelva a sintonizar con ese electorado, o a si nuevas fuerzas terminan ocupando ese espacio.
La información es de Dominga Hernández




