Un grupo de las mayores compañías de Alemania ha reactivado la discusión sobre la duración de la jornada laboral, en medio de la pérdida de competitividad y la prolongada contracción de la producción industrial del país.
De acuerdo con un análisis publicado por Financial Times, empresas como Mercedes-Benz y la fabricante de herramientas Stihl han puesto sobre la mesa la opción de restituir la semana de 40 horas en lugar de las 35 vigentes como estándar en varios segmentos industriales.
El planteamiento consiste en extender el tiempo de trabajo sin un aumento salarial equivalente, con la meta de abaratar el costo por hora y reforzar la competitividad de las firmas alemanas frente a rivales del exterior.
Las compañías señalan el elevado costo del trabajo
Martin Brudermüller, presidente del consejo de supervisión de Mercedes-Benz, sostuvo que los costos laborales en Alemania se han tornado excesivos frente a otros mercados.
“Deberíamos evaluar con seriedad volver a la semana de 40 horas”, señaló, según el Financial Times.
El medio británico indica que una hora de labor en la manufactura alemana cuesta en promedio 49,50 euros, frente a los 33,70 euros de la media de la Unión Europea y los 15,60 euros de Hungría.
Aunque la productividad de los trabajadores alemanes sigue superando la de varios países de Europa del Este, el costo laboral por unidad producida ha crecido con mayor rapidez desde 2023.
La discusión llega en un momento en que la industria alemana atraviesa uno de sus tramos más difíciles en décadas.
Según el Financial Times, la producción industrial del país ha caído más de un 15% desde su pico a fines de 2017.
Entre los elementos que han golpeado al sector figuran los altos precios de la energía, la intensificación de la competencia de fabricantes chinos, los aranceles de Estados Unidos y los costos derivados de la transición del sector automotor hacia los vehículos eléctricos.
Hoy cerca de 6,5 millones de personas se emplean en la industria alemana. No obstante, especialistas citados por el medio alertan que esa cifra podría descender por debajo de los cinco millones.
La destrucción de empleo ya es visible en distintas firmas: entre 12.000 y 15.000 puestos industriales estarían desapareciendo cada mes, mientras compañías como Volkswagen han comunicado nuevos ajustes de personal.
Más horas de trabajo con igual remuneración
Las empresas sostienen que elevar la semana de 35 a 40 horas sin cambiar el sueldo permitiría abaratar el costo laboral por hora.
En términos comparativos, pasar de 35 a 40 horas supone trabajar alrededor de un 14% más de tiempo con la misma paga semanal.
Economistas favorables a la medida estiman que una iniciativa así podría ayudar a mantener la producción y el empleo industrial dentro de Alemania, al acotar la brecha de costos frente a otros países.
Martin Werding, miembro del Consejo Alemán de Expertos Económicos, afirmó que las herramientas que antes usaban las compañías para lidiar con costos laborales altos ya no bastarían ante las actuales tensiones económicas.
Los sindicatos niegan que las 35 horas sean el núcleo del problema
La iniciativa, no obstante, topa con la oposición sindical.
IG Metall, el mayor sindicato industrial de Alemania, rechazó que la semana de 35 horas sea el factor determinante detrás de la pérdida de competitividad.
Nadine Boguslawski, responsable de negociación colectiva de la organización, recordó que los convenios vigentes ya otorgan a las empresas herramientas para ampliar o recortar temporalmente la jornada según sus necesidades.
También advirtió que una ampliación generalizada del horario podría incluso perjudicar el empleo. El argumento sindical es que, si cada trabajador suma más horas, las empresas podrían necesitar menos personal para realizar el mismo volumen de trabajo.
Hoy la semana de 35 horas rige como estándar en convenios colectivos que cubren cerca de una quinta parte de los trabajadores alemanes, sobre todo en ramas como la automotriz, la ingeniería y la siderurgia.
Para el conjunto de la economía, la semana laboral promedio en Alemania es de 37,8 horas.
Alemania figura entre los países de la OCDE donde se registran menos horas trabajadas al año. Sin embargo, esta comparación está condicionada por la elevada proporción de empleo a tiempo parcial en el país.
El tema de ampliar la jornada podría ganar tracción en octubre, cuando sindicatos y empresas industriales entren en una nueva ronda de negociaciones salariales.
En ese marco, el intercambio no solo girará en torno a las remuneraciones, sino también a un asunto crucial para la economía alemana: cómo abaratar los costos de producción y recomponer la competitividad sin agravar la destrucción de empleo industrial.




