Este martes, Bosnia y Herzegovina ordenó la expulsión de dos diplomáticos serbios por haber asistido al funeral del excomandante Ratko Mladic, apodado “el carnicero de Bosnia” y sentenciado a cadena perpetua por crímenes de guerra.
A través de un comunicado, la cancillería bosnia informó que el ministro de Asuntos Exteriores del país, Elmedin Konaković, dispuso declarar persona non grata a dos diplomáticos de la embajada de Serbia en Sarajevo.
“Se les ha instruido que abandonen el territorio de Bosnia y Herzegovina en un plazo de 48 horas”, precisó.
El Gobierno bosnio sostuvo que la medida responde “a la glorificación del criminal de guerra condenado Ratko Mladić y los mensajes inaceptables provenientes de Serbia en los últimos días”.
Asimismo, el ministro Konaković confirmó que Bosnia y Herzegovina se apartará de diversos acuerdos de los que Serbia también es firmante.
Según la cancillería, los dos diplomáticos —el agregado militar de la embajada de Serbia, Milan Dulanovic, y el asesor del representante de la Agencia de Información de Seguridad, Darko Maksimovic— con su conducta “cruzaron todas las líneas rojas”.
En paralelo, Bosnia y Herzegovina criticó que Mladic fuera despedido con plenos honores militares, incluyendo una salva de tres descargas de rifle.
Excomandante del ejército serbobosnio durante la guerra de Bosnia (1992-1995), Mladic fue sepultado en Belgrado, capital de Serbia, con honores militares y en presencia de varios ministros del Gobierno, pocos días después de que su cuerpo llegara en un avión gubernamental desde La Haya, donde falleció el 27 de agosto.
Como comandante, fue considerado el principal responsable del asesinato de 8.000 hombres y niños bosnios musulmanes, una matanza que la Justicia internacional ha calificado como genocidio y que representa la peor masacre en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial.




