El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, aspira a la Presidencia de Brasil en las elecciones del 4 de octubre con la misión de mantener vigente el proyecto político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), quien fue condenado y cumple arresto domiciliario por un intento de golpe de Estado.
No tenía entre sus prioridades postularse ahora como jefe del Estado, pero los problemas judiciales de su progenitor —quien cumple una pena de 27 años por intentar derrocar al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras perder las elecciones de 2022— alteraron su escenario político.
Desde su reclusión, el líder de la ultraderecha lo designó como heredero político y el candidato se presenta como el Bolsonaro capaz de derrotar a Lula en las urnas y, al mismo tiempo, imprimir un sello propio sin romper con la herencia familiar.
Al lanzar su candidatura por el Partido Liberal (PL) aseguró que podría mostrarse más sereno y moderado, pero que conserva la impronta de los Bolsonaro.
La relación con su padre sobresale incluso en su programa de Gobierno: un documento de 76 páginas que menciona al ex jefe de Estado o a su gestión 22 veces y que toma medidas de aquel mandato como referencia para retomarlas o profundizarlas.
Las mismas consignas
La seguridad pública, el achicamiento del Estado y una economía de corte liberal constituyen las principales banderas de Flávio Bolsonaro, las mismas que impulsó su padre durante su gestión.
Bajo la consigna ‘Brasil sin miedo’ propone reducir la edad de responsabilidad penal a 14 años para ciertos delitos, adoptar el modelo carcelario del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y endurecer la lucha contra el narcotráfico y las principales organizaciones criminales.
También plantea crear una tropa élite de las Fuerzas Armadas en las fronteras, aplicar la castración química a violadores y elevar las penas, por ejemplo estableciendo un mínimo de ocho años por el robo de un celular.
En el plano económico y administrativo propone un recorte profundo del Estado que incluiría la eliminación de al menos diez ministerios y la reducción de cargos de confianza y del gasto público.
Asimismo, promete bajar impuestos, privatizar empresas estatales y adoptar medidas destinadas a lograr equilibrio fiscal, reducir la deuda y abaratar el costo de la vida.
Su propuesta incluye también una reforma judicial y medidas para convertir la Amazonía en fuente de riqueza, todo enmarcado en la continuidad del bolsonarismo bajo el lema ‘Dios, Patria, Familia y Libertad’.
Entre las iniciativas que lo diferencian de su padre figuran la eliminación de la reelección presidencial, programas para promover la independencia económica de las mujeres, acciones orientadas a la inclusión tecnológica y la seguridad, y una estrategia para explotar y procesar tierras raras y minerales críticos.
Trump como aliado estratégico
En materia de política exterior su plan privilegia el acercamiento a Estados Unidos, a Israel y a la Argentina de Javier Milei.
Al igual que su padre, Flávio Bolsonaro busca reforzar especialmente las relaciones de Brasil con EE.UU. y con el presidente Donald Trump, a quien él y su familia muestran gran admiración.
El candidato respalda la creación de una zona de libre comercio en el continente y apoya que Brasil forme parte del Escudo de las Américas, la alianza de líderes conservadores impulsada por Trump para combatir el narcotráfico, que contempla la posibilidad de operativos estadounidenses en sus territorios.
Un polémico frente judicial
Nacido en Resende, en el estado de Río de Janeiro, estudió Derecho e inició su carrera política a los 21 años como diputado regional.
En 2019 llegó al Senado, cargo que ocupa hasta la fecha, siempre bajo la sombra de su apellido.
Su trayectoria política, no obstante, ha estado marcada por controversias judiciales; en su historial aparecen investigaciones por lavado de dinero, denuncias sobre un supuesto esquema de empleados fantasma y compras inmobiliarias millonarias en efectivo, procesos que terminaron archivados.
Actualmente está siendo investigado por la financiación de ‘Dark Horse’, una película sobre la vida de su padre, por presuntas irregularidades como lavado de dinero, evasión de divisas y corrupción; él ha negado esas imputaciones y sostiene que se trató de un patrocinio privado y legal.




