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"Relatan intento de sicariato-parricida contra un comerciante y quiénes habrían quedado a cargo"

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Escrito por:Sandra Martínez Tapia

El 8 de octubre de 2024, a las 11 de la mañana, Luciano Guzmán Cuevas compareció ante la justicia en calidad de imputado. La Fiscalía lo investigaba por el parricidio de su padre, investigación que también involucraba a sus dos hermanos, Maximiliano y Mauricio.

La pesquisa en su contra no surgió por casualidad. Su nombre apareció entre los principales sospechosos luego de que Brayan Andrés Monsalve Giraldo confesara que él, junto con los otros dos hermanos, lo contrataron como sicario para eliminar a su progenitor.

Un reportaje previo de Bío Bío Investiga dio a conocer su declaración. Según la investigación del Ministerio Público, fue Maximiliano quien le ofreció a Brayan “un trabajito bueno” por un pago total de tres millones de pesos. Ese “trabajo” consistía en asesinar al comerciante de 51 años, su propio padre. El plan de Brayan fracasó y la víctima quedó con vida, por lo que el pago no se completó. Al ser detenido, Brayan, sin nada que perder, explicó todo.

Cuando Luciano prestó testimonio ya habían transcurrido casi tres meses desde que su padre apareció tendido frente a su negocio con una bala alojada en el cráneo. El día del ataque, mientras el padre luchaba por su vida en el Hospital de Concepción, los hermanos estuvieron de compras; incluso alcanzaron a ir al dentista y reclamaron a su abuela la camioneta y el departamento del hombre.

Los tres hermanos rechazaron conocer a Brayan. Dijeron no tener motivo alguno para matar a su padre y aseguraron que mantenían una buena relación con él, quien financiaba gran parte de su vida. Sin embargo, testimonios de terceros —a los que accedió esta Unidad de Investigación— relatan que los lazos familiares estaban deteriorados desde tiempo atrás. La pareja de Brayan afirmó que los hermanos se coordinaron para contratar a un abogado que los obligara a cambiar su testimonio y asumir toda la responsabilidad.

“Todo me lo enseñó él”

Era las 11 de la mañana del 8 de octubre cuando el fiscal Matías Arellano Troncoso interrogó a Luciano Nicolás Guzmán Cuevas, el menor de los hijos. Luciano compareció acompañado de su abogado particular.

—¿Quién es Brayan Andrés Monsalve? —le preguntaron.

—No lo conozco, no sé quién es Brayan Monsalve.

La conversación comenzó con un tono más cercano. Luciano contó que “siempre tuvo buena relación con su padre”. Recordó que trabajó en una panadería dentro de la misma galería donde la familia tenía locales, en Los Carrera con Rengo, y que fue su padre quien le regaló las máquinas para aprender el oficio.

—Mi papá me enseñó a hacer pan durante siete meses (…) Yo al salir del liceo me hice cargo de la panadería. Mi papá me dijo que yo me hiciera cargo de todo. Yo manejaba el dinero, pero mi papá recibía el dinero. Él me enseñó todo el tema del IVA, me dio harto impulso para que yo tomara las riendas —relató.

Según su testimonio, en 2021 Luciano cumplió con sus responsabilidades en el negocio sin fallar, y su padre decidió recompensarlo con un pasaje a México.

—Mi papá, feliz porque no fallé ningún día, me dijo “sorprendiste hijo, como recompensa te voy a regalar un pasaje”, porque lo hice bien —narró.

Entre otras “recompensas por trabajar mucho”, salían a comer en familia al Imperio Norteño. Cuando Luciano optó por vivir solo con su pareja, fue su padre quien le arrendó un departamento a su nombre y le facilitó una tarjeta de crédito para amoblarlo.

—Todo me lo fue enseñando él, yo no tenía idea de cómo vivir solo, él me fue enseñando cómo llevar la vida.

El hermano pequeño

Mauricio Guzmán Cuevas, el hijo mayor, declaró ese mismo día en la tarde. A las 14:46 comenzó su versión de forma similar a la de Luciano, asegurando que la relación con su padre “siempre fue buena”.

Contó que vivió con él desde los 12 años, que a los 13 su padre lo inscribió en una escuela de fútbol donde jugó como volante, y que hasta los 18 trabajaron juntos; al salir del colegio su padre le regaló un curso de conducción.

—La relación con mi papá era buena, [tenía] todo lo que necesitaba, él me pasaba sus tarjetas para que me comprara ropa. Salíamos de paseo, para ir a comer, o lo que necesitaba —indicó.

No abundó más sobre la relación con su padre y prefirió centrarse en la relación con la que entonces era la pareja de su padre, Viviana, a quien llamaban “su madrastra”.

—Viviana es mi madrastra, al principio nos llevábamos bien, pero luego ella me echó del departamento para traer a su hija —detalló.

Viviana y el padre de los hermanos tuvieron un hijo, el pequeño T., a quien los tres hermanos decían querer mucho, según sus declaraciones. Mauricio comentó que solía buscarlo en el jardín infantil, asistir a sus presentaciones y acudir a las reuniones de apoderados.

Maximiliano, el hermano del medio, añadió que había dejado sus estudios de Derecho para trabajar y estar con T., porque no confiaba en nadie más y quería cuidarlo.

—Yo con Viviana me llevaba bien, ella quería que yo con mis hermanos nos lleváramos bien. Luego, con el tiempo, por discusiones con mi mamá, nos llevábamos mal. Ella era muy descuidada con su hijo y mi papá no tenía tiempo. En ese tiempo nosotros con Luciano cuidábamos a T., a veces también Mauricio. Lo íbamos a buscar al jardín y todo.

El quiebre

Según relató Maximiliano, los conflictos comenzaron cuando Viviana se negó a permitirles ver a T. Ellos interpretaron esa actitud como un castigo dirigido a los tres hermanos y también a su madre, Sara, que legalmente seguía casada con su padre.

El episodio más grave ocurrió el 18 de junio de 2024. El parte de la Primera Comisaría de Concepción consigna que Viviana y Sara se enfrentaron a golpes. Sara quedó en calidad de imputada y fue detenida junto a Maximiliano, quien habría intentado separarlas.

Ese mismo día el padre de los hermanos declaró como testigo. En la grabación de la cámara del local se ve que recibió algunos golpes. Frente a carabineros dijo que su exesposa —y esposa legal— le habría gritado: “Te voy a matar a ti y a tu mujer, aquí las cosas van a cambiar, mis hijos van a tener que ir a verme al Manzano porque voy a usar mi revólver”.

Los enfrentamientos entre ambas mujeres tenían antecedente. Viviana ya había presentado una denuncia por amenazas contra Sara el 16 de octubre de 2023. Diversos testimonios en la carpeta investigativa apuntan a que Viviana consideraba a los tres hermanos como personas que abusaban de su padre, que solo iban a los locales a aprovecharse de comida gratis.

Además, según Mauricio, Viviana lo echó del departamento cuando trajo desde Cuba a su hija.

—A los tres días vuelvo al departamento con mi papá, y mi papá dijo que no quería vivir conmigo ni con Maximiliano y con carabineros fuimos a sacar nuestras cosas —relató sobre ese momento.

El conflicto se agudizó cuando Viviana regresó a Cuba llevándose a T. Los hermanos se molestaron porque su padre firmó la autorización para que el niño saliera del país; él les aseguró que volvería.

Dos días después de la pelea del 18 de junio, la abuela de los hermanos conversó con Viviana y así lo describió:

—Mientras me contaba estaba tiritando. Me dijo “suegra yo no puedo más, me voy, me da miedo”, pues la amenazaron los hijos de Mauricio. Le dijeron “espérate no más, te vamos a volver a mover la payasa”, que significa pegarle otra vez.

Un mes después de ese altercado, el 19 de julio, el padre de los tres recibió un disparo en la cabeza.

El disparo

El día del ataque, Mauricio se encontraba en un after. Afirmó que fue el dueño del local quien le avisó que “algo le había pasado a su padre”. Corrió hasta el lugar y lo encontró tendido; subió la camioneta al estacionamiento porque le preocupaba que estuviera en la vereda.

—Me fui con carabineros hasta el hospital. En el hospital, mi papá me pasa sus cosas, él me hablaba, me dijo hijo toma mis cosas, y me entregó sus documentos, su billetera y sus llaves. Esto fue cuando estaba entrando la camilla.

Maximiliano y Luciano estaban en su casa y una prima los llamó para comunicarles que a su papá “lo habían asaltado”.

—Mi papá le pasó las llaves de la camioneta y unas cosas, según lo que me contaba mi hermano. Yo no supe sino hasta después que mi papá tenía un disparo en la cabeza, pues mi hermano Mauricio me dijo que mi papá se había pegado en la cabeza.

Tras pasar por el hospital, los tres hermanos fueron donde su abuela y le exigieron la camioneta y el departamento de su padre. Según su relato, fue el propio padre quien, antes de entrar a pabellón, les dijo que se hicieran cargo de sus bienes. La abuela recuerda así el momento:

—Yo bajé hasta recepción y los encuentro a los tres, a mis tres nietos, y me gritaron “vieja concha de tu madre, vieja loca, vieja de mierda tu igual te vay (sic) a morir, te vamos a mandar los cabros de San Pedro para que te maten”. Y todo mientras me pedían la camioneta de mi hijo y las llaves de su departamento, para quedarse con esas cosas.

Ella confesó que en ese instante comprendió que sus nietos habían ordenado matar a su padre.

Dinero, tarjetas y compras

Cuando la policía detuvo a Brayan Andrés Monsalve Giraldo como el presunto sicario responsable del disparo, él declaró que los tres hermanos lo contrataron para matar a su padre. Ellos, sin embargo, lo negaron.

—¿Tú o tus hermanos encargaron la muerte de tu padre? —preguntó el fiscal.

—No, ni yo ni mis hermanos.

—¿Por qué querrían matar a tu papá? —insistieron.

—No lo sé.

—¿Tú has girado dinero desde la cuenta de tu papá?

—Sí, desde la cuenta del Scotiabank y Falabella, he comprado ropa y comida. No recuerdo cuánto dinero he gastado.

—¿Más de un millón?

—Más de un millón, iba a pagar un curso de barbería. Pagaba en el comercio con la tarjeta y sacaba en efectivo igual. Esa tarjeta creo que la tiene mi mamá. Yo una vez le pasé la tarjeta a mi hermano Maximiliano para comprarse ropa, a los tres mi papá nos pasaba la tarjeta, todos teníamos la clave. Y todo lo que quisiésemos, para los cumpleaños, de regalo, hasta un celular rojo que ando trayendo me compré, era un iPhone 13.

Tras el ataque, Mauricio le entregó $300.000 a Maximiliano, asegurando que su padre le había dado la clave de la tarjeta para sacar dinero.

—Yo solo sé que Mauricio se compró ropa y fue a dentista, pero nada más. Yo no giré dinero desde esa cuenta. Al tiempo mi hermano Mauricio llamó al Banco y bloqueó la tarjeta del Banco Scotiabank, pues teníamos miedo de que hubiese una foto de la tarjeta de mi papá.

Añadió:

—Una vez Mauricio me pasó la tarjeta de mi papá y yo me fui a comprar ropa al Mall del Trébol, esto fue ya con mi papá hospitalizado, no recuerdo cuándo. Compré como $390.000 entre un buzo completo y unas zapatillas, solo esta vez ocupé la tarjeta, luego de usarla se la devolví a Mauricio, mi hermano, y le dije que la bloqueara.

“Ellos querían todo”

Aunque los hermanos negaron conocer a Brayan, en la documentación judicial constan las transferencias registradas. Además, la entonces pareja de Brayan aportó su testimonio y corroboró parte de la versión del acusado.

—A mediados o fines del mes de junio del presente año, Brayan me contó que un tal Luciano, de quien no sé apellidos, lo había contactado para hacer “un trabajo”, el que consistía en que tenía que matar a su padre (…) Brayan me dijo que había aceptado ese trabajo por el dinero, ya que estábamos mal económicamente y pronto iba a nacer nuestro hijo.

Días antes del disparo, relató que Luciano fue a la casa de Brayan para conversar “del plan”. Una semana más tarde, Brayan salió a reunirse nuevamente con Luciano y dijo que le entregaron una bolsa con $400.000 en efectivo y una pistola.

—Después que le entregaron el arma y el dinero, Brayan me contó que ellos (refiriéndose a los 3 hermanos) le habían dicho que esperara y que aún no hiciera el trabajo, que ellos le dirían cuándo. Además, recuerdo que le mandaron una foto del caballero al que tenía que matar, le dijeron el lugar al que él llegaba, que era un local de comida de calle Los Carrera y el horario en el que llegaba todos los días, que era entre las 05:00 y 05:30 horas de la madrugada.

Posteriormente comenzaron a comunicarse por Telegram. Según su relato, cuando supieron que el padre no había muerto, los hermanos le comunicaron que no le pagarían el millón y medio restante y le pidieron el arma de vuelta, argumentando que la venderían para abonar parte de la deuda.

—Respecto a los motivos que tendrían los tres hermanos para mandar a matar a su papá, Brayan me contó que le dijeron que porque el caballero no los dejaba trabajar en sus locales, y no les daba dinero, desconozco los motivos (…) Con su muerte ellos quedarían a cargo de todo.

Secuelas permanentes

La investigación formal contra los tres hermanos quedó cerrada y el Ministerio Público los acusa por violencia intrafamiliar, parricidio y homicidio.

Se les imputa tres hechos: la pelea del 18 de junio, el intento de asesinato del 19 de julio y la confrontación con su abuela el día del disparo. El órgano persecutor sostiene que “se concertaron y acordaron dar muerte a su padre”.

Como evidencia presentan pagos acreditados que suman en total $391.000.

Para el delito de parricidio, la Fiscalía solicita una pena de 15 años, la misma pena que piden para Brayan por el homicidio calificado frustrado.

El padre quedó con secuelas neurológicas permanentes. Ha sido sometido a cinco operaciones y actualmente vive en una casa de reposo.

La audiencia de preparación de juicio oral fue programada para el 21 de octubre.