Las plataformas de apuestas deportivas y los casinos en línea, junto con toda su publicidad, quedaron inaccesibles este martes en Brasil, cerca de diez días después de que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmara la prohibición.
Desde esta jornada, quienes intentan entrar en esos sitios son redirigidos a una página administrada por el Gobierno que anuncia el bloqueo de los servicios y la suspensión de cualquier tipo de anuncios vinculados al sector.
“Acceso bloqueado. La plataforma a la que usted intentó entrar está fuera de servicio por determinación de la Medida Provisoria nª 1.394/26, que prohíbe las apuestas deportivas y los casinos digitales en Brasil desde el 25 de septiembre de 2026” aparece en letras grandes.
Brasil bloquea las páginas y publicidad de casinos en línea
La pantalla incluye enlaces directos para tramitar la devolución de los saldos que queden en las cuentas, un canal para denunciar páginas irregulares que sigan operando y accesos al sistema público de salud para atender posibles problemas vinculados al juego.
El plazo para que los apostadores pidieran la retirada voluntaria de sus fondos venció este lunes. Hasta la tarde de ayer, el Gobierno señaló que quedaban 1.330 millones de reales (unos US$266 millones) por rescatar.
También explicó que la gran mayoría de esas cuentas contienen importes muy bajos: alrededor del 92% tienen menos de 10 reales (US$2) y más del 96% no superan los 25 reales (US$5).
La devolución de esos fondos seguirá un mecanismo coordinado entre las compañías, las entidades financieras y las autoridades estatales para garantizar la restitución.
Del 7 al 8 de octubre, las operadoras deberán informar a los bancos los datos de los titulares con saldo a favor y, entre el 9 y el 14 de octubre, las entidades financieras procederán a realizar las devoluciones directas a los usuarios.
Si surge algún obstáculo técnico o administrativo, los fondos quedarán resguardados por un banco estatal desde el 14 de octubre hasta que se completen las restituciones.
Golpe financiero al fútbol y temor al mercado negro
La resolución de Lula, anunciada en la antesala de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y que aún debe ser evaluada por el Congreso, suscitó una reacción inmediata de rechazo en la industria y en el mundo del deporte.
La reacción más fuerte llegó desde los dirigentes del fútbol profesional, puesto que las casas de apuestas se han transformado en el principal patrocinador del fútbol.
Flamengo afirmó que la medida “afecta de lleno” al deporte en todas sus categorías y solicitó a la Corte Suprema una medida cautelar urgente para frenar los efectos del decreto.
Este lunes, imágenes del entrenamiento difundidas por la televisión del club muestran a los futbolistas cubriendo con cinta adhesiva negra las marcas de las casas de apuestas en sus camisetas.
Organizaciones civiles que trabajan en juego responsable advirtieron que la prohibición “no acaba con las apuestas en Brasil, sino con la protección de quien apuesta” y alertaron que la medida podría empujar a millones de usuarios hacia plataformas clandestinas.
Estas entidades pidieron asimismo al tribunal supremo que suspenda los efectos del decreto hasta que el Congreso examine la norma o hasta que el propio Supremo resuelva el caso.
El sector de las apuestas, legalizado en 2018 durante el Gobierno de Michel Temer y regulado formalmente en 2023, movió en 2025 más de 220.600 millones de reales (unos US$44.000 millones) a través de 85 empresas con licencia.
Ese año, el Estado recaudó aproximadamente 9.000 millones de reales (US$1.800 millones) en concepto de impuestos provenientes de esta actividad.




