Una joven de 23 años fue sentenciada a muerte por el régimen después de ser acusada de “blasfemar” contra Mahoma en redes sociales.
Medios internacionales, entre ellos The Guardian, identifican a la acusada como Najmeh Amini, una estudiante de contabilidad que permanece recluida en la prisión de Vakilabad, ubicada en la ciudad de Mashhad, en el noreste del país.
Las autoridades imputaron a Amini el cargo de “sab ol-nabi”, un término árabe que se interpreta como “insultar al Profeta” o “blasfemar contra el Profeta”.
Fue arrestada por fuerzas de seguridad durante las protestas de enero luego de ser vigilada en línea por la Policía Cibernética de Irán, conocida como FATA por sus siglas en persa.
Hello everyone, this is a message from inside prison, from a young Iranian woman who is about to be executed. Please help me to amplify her voice before they hang her. 💔
«Remember my name, maybe I will not be able to speak again.»
This is the voice of Najmeh Amini, a 23 year old accounting student, speaking from Vakilabad Prison in Mashhad. In her voice message she says: «Be my voice. I am an innocent girl, a young woman full of hopes and dreams.»
Najmeh is one of the detainees of the January uprising .
She spent months in detention without a verdict, denied access to a lawyer of her choice and pressured during interrogation. In August, her trial was held at the Revolutionary Court of Mashhad on charges of «assembly and collusion» and «insulting sacred values.»
She said in her voice message that her death sentence was issued on September 16, 2026.
In her own words: «People, I only want justice and the chance to defend myself.» And this is her dream: «Before the rope ends my life, let me see my Iran prosperous and free.»
Be her voice and all of political prisoners, especially those at risk of execution.
#NajmehAmini
#StopExecutionsInIran— Masih Alinejad (@AlinejadMasih) September 21, 2026
Hasta ahora no se han publicado de manera pública los contenidos exactos de sus mensajes.
Además de la pena capital, en un segundo proceso la joven recibió una condena de doce años, seis meses y un día de prisión por delitos que comprenden actuar contra la seguridad nacional y difundir propaganda contra el régimen.
Organizaciones de derechos humanos han alzado la voz para denunciar que las autoridades están recurriendo cada vez más a las ejecuciones para sembrar miedo y acallar a la disidencia.
De acuerdo con la organización Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo, este año ya se han registrado más de 600 ejecuciones.
IHRNGO consignó que Amini afirmó ante el tribunal que publicó esas entradas tras consumir hongos alucinógenos junto a un grupo de amigos; la defensa, por su parte, describió los hechos como un “desliz”.
Sin embargo, el juez rechazó esas explicaciones y preguntó: “Entonces, ¿por qué, en ese mismo estado alucinatorio, no insultó a otros individuos u opositores al régimen, como Estados Unidos e Israel? ¿O cómo, bajo la influencia de alucinaciones, fue lo bastante deliberada para saber exactamente en qué canal o red social publicar un mensaje ofensivo?”
Aunque el código penal islámico iraní establece la pena de muerte por insultar a Mahoma u otras figuras chiíes veneradas, el artículo 263 contempla excepciones si las declaraciones se emiten bajo los efectos del alcohol o sin mala intención, aunque sí prevé un castigo que podría alcanzar los 74 latigazos.




